domingo, 23 de septiembre de 2012

COMENTARIO DEL LIBRO “SIN TIEMPO PARA LAS PALABRAS, TEOPONTE LA OTRA GUERRILLA GUEVARISTA EN BOLIVIA” (ALMA NEGRA)





Libro escrito por Gustavo Rodríguez Ostria, editado por Grupo Editorial Kipus, Septiembre 2006. 650 páginas que incluyen texto, croquis, fotografías, un  prólogo y una presentación,  bibliografía consultada, listado de participantes en la guerrilla y en las redes urbanas del ELN.

Se estructura de la siguiente forma:
1º Parte: Volveremos a las montañas, desglosada en siete capítulos: El legado del Che, El sol tras la cordillera, Viejos y nuevos aliados, En el Caribe socialista, Si vas para Chile, Armando escenario en Bolivia, Armas y palabras.
2ª Parte: Tiempo de Desastre,  que incluye los capítulos: Represión y muerte, Ultimas semanas del destino, Triunfo del militarismo, La cruz y el fusil, muerte en la retaguardia cochabambina.
3ª Parte: Volvimos a las montañas: cuyos capítulos son: Primeros pasos, Morir en la puerta del teatro, La columna perdida, Por el sendero de la derrota, La columna que no fue.
4ª Parte : Un balance necesario:  que contiene: Biografía de una derrota, Mas allá de Teoponte, Imágenes en los bordes.

El autor nació en La Paz en 1952, es Economista, tiene una Maestría  en Ciencias Sociales y otra en Historia Andina, ambas de FLACSO. Docente y Decano dela Facultad de Ciencias Económicas y  Sociológicas de la Universidad de San Simón, siendo Viceministro de Educación Superior del 2003 al 2005, bajo el Gobierno de Carlos Mesa Gibert que duró similar tiempo y que debió renunciar  por la presión y las movilizaciones de masas, tomas de carreteras y bloqueos  en La Paz, El Alto y Santa Cruz.

El libro es presentado en su contratapa como el libro de un autor que sostiene que la guerrilla guevarista no termino en 1967 con la caída del Ché, sino que se prolonga hasta la llamada guerrilla de Teoponte de 1970 que dura 100 días y que el autor revela de manera documentada y critica la desconocida presencia de Cuba, de sectores del Partido Socialista Chileno, de trotskistas del Secretariado Unificado,  de guevaristas argentinos y de cristianos y marxistas bolivianos en esta guerrilla.

Este un libro que debe ser leído y conocido por todos quienes pretenden formarse ideológicamente para luchar por transformar revolucionariamente la sociedad capitalista bajo la cual vivimos. Pero, a mi juicio debe ser leído cuidadosamente porque como todo texto, este texto no es “neutral” ni “objetivo” (cosa que no existe en ningún texto) ni tampoco es escrito por sobrevivientes ni militantes del ELN. El propio autor en el prologo señala que su libro es una investigación que se inscribe en la corriente denominada “historia del presente” es decir “de los individuos y de los grupos en cuya coetaneidad se desenvuelve el historiador  que registra la historia y escribe su discurso”, lo que implica, en definitiva, que no son los protagonistas los que hablan, analizan, evalúan, olvidan, manipulan los datos, sino que es el historiador, en este caso el autor, quien selecciona los recuerdos, profundiza en tal o cual mirada o testimonio, para presentar su discurso, su propia interpretación de los hechos, discurso que en definitiva es construido desde una postura política o ideológica si es que se quiere, y en este caso, el del libro que comentamos es la postura ideológica del autor que explicita “su rechazo al método de lucha que acude a la impaciencia de las armas, a la intolerancia y al culto a la violencia”.

Un libro que es una investigación histórica sobre una organización que se definió así misma como Ejercito, que su esfuerzo central fue la lucha armada, pero realizada por una persona que ideológicamente no comparte el método, que participa como ministro de un gobierno  derribado por las movilizaciones de masas insurgentes en Bolivia, persona que tiene acceso “confidencial y personal” a fuentes de las mismísimas FFAA (y a alto nivel) y que por el contrario presenta muy pocos documentos oficiales de la organización investigada (ELN) y escasísimos testimonios directos de sus principales protagonistas vivos y que se sostiene explícitamente con el aval de un protagonista de la red urbana (“Ramiro”, quien presenta el libro) cuyo devenir posterior a la guerrilla lo lleva a estar en una de las tantas fracciones en que se atomiza el ELN (historia bien conocida en Chile por miristas, frentistas, lautaristas) el PRT-B que luego se disolvería.
La riqueza del libro esta dada porque es una investigación que permite hacerse un cuadro general del proceso que asume una generación de luchadores latinoamericanos para hacer realidad una de las tesis fundamentales del Mensaje del Che a la Tricontinental: Crear un, dos tres Vietnam como camino concreto para enfrenta al Imperialismo.  Se trata por tanto de una estrategia global, a escala planetaria, que intenta ser asumida por centenares de latinoamericanos articulados primero en torno al Che, apoyados por Cuba, y que se juegan absolutamente en una estrategia y en un método de lucha: la lucha guerrillera.
El libro esta escrito para dejar en claro que la lucha armada no sirve y pude ser absolutamente legitimo por parte del autor escribirlo, pero son demasiado notorias las ausencias de protagonistas vivos que defiendan con su testimonio y su evaluación lo realizado, y por el contrario son resaltado todos los errores, los aspectos negativos de la experiencia y caricaturizados al máximo como la propia frase que escoge el autor para cerrar el libro aduciendo que los guerrilleros “no tenían tiempo para la palabra”.

Quien escribe estas líneas tiene la misma edad que el autor del libro, es por tanto de la misma generación,  vivió y participó de la lucha armada derrotada en Chile, pero también asistió a la felicidad de ver triunfar la lucha en Vietnam, en Laos, Cambodia, Argelia, Angola, Nicaragua, así como el enorme desarrollo de fuerzas sociales, políticas y militares en  El Salvador, Colombia, por solo mencionar algunos escenarios, conociendo a muchos compañeros revolucionarios tanto de Chile ( y principalmente del ELN chileno y protagonistas de esta historia) como para aceptar las caricaturas que de ellos se presentan, casi como personas que buscan la muerte para realizarse como individuos.

De este libro yo rescato la recuperación histórica de la gesta heroica de combatientes latinoamericanos que recogen el llamado del Che para enfrentar al imperialismo y desarrollar la lucha en momentos de polarización a escala mundial y de ascenso de las luchas a escala mundial. Rescato los antecedentes que permiten ver a un grupo de compañeros que se sobrepone a la muerte del Che y que inmediatamente comienzan a trabajar para continuar con su intento concreto en momentos de crisis de las formas y métodos de lucha de la vieja izquierda latinoamericana que actuaba como furgón de cola de las burguesías y que apostaba al desarrollo del reformismo y la lucha parlamentaria como única propuesta. Ciertamente es la época en que surgen en toda Latinoamérica corrientes trotskistas, maoístas, guevaristas, que tratan de ir más allá de la política reformista, camino que es incierto, camino que se sabe puede ser de fracasos o triunfos, de vida o muerte como lo sentencia Guevara desde su carta de despedida a Fidel (en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera). Ese el  tremendo aporte de esta generación de latinoamericanos que incluye a Tupamaros, al MIR chileno, al PRT-ERP que trazan una estrategia de lucha por el Poder. Y ese es e objetivo central del empeño que el libro trata pero que no lo evidencia, convirtiendo la experiencia en un anecdotario rico en antecedentes y hechos, pero sacado del contexto político real.  Pero la experiencia desarrollada por el ELN se sostiene sola, habla a la historia por si misma y a pesar de los esfuerzos del autor por descalificar a sus conductores, al propio ELN en un acto digno de magia valorando el compromiso y calidad humana de los combatientes pero al mismo tiempo presentándolos como inmaduros, emocionales, militaristas, ingenuos, “fierreros”, despolitizados, doblegados por un verticalismo extremo, desacreditando a sus lideres: Inti ( Peredo murió finalmente según el autor porque en medio de un golpe represivo pidió a su guardia privacidad para hacer el amor y lo descubrieron solo, Chato retratado permanentemente como líder solo por su nombre, sin capacidades, vacilante,  fusilando a sus compañeros, “Ricardo”  Elmo Catalán asesinado por un compañero que no quería ir a la montaña ) ) la historia relatada es fascinante: boliviano, chilenos y argentinos articulándose en un proyecto de lucha armada que parte desde la derrota profunda, logra recomponer fuerzas de todo tipo, levanta estructuras, resuelve temas de logística, establece alianzas sociales y políticas extensas (con bases del PC boliviano, con maoístas, con trostkistas, con cristianos de base). Y lo hace desde las fuerzas propias, sin contar con la retaguardia ni los recursos de Cuba, enfrentando la represión, obligándose a actuar en la ciudad como guerrilla urbana para conseguir recursos, hasta lograr construir una fuerza guerrillera de casi 50  hombres que suben a la montaña.
Ciertamente se cometen errores, muchos errores. Lo cierto es que quien nada hace nunca comete errores, y en este caso, donde no hay camino fácil, donde se enfrentan todo tipo de dificultades y caminos inciertos, los errores son más que los aciertos.
Personalmente comparto alguna de las críticas al foquismo y a la repetición mecánica de la guerrilla rural como método, sobretodo en un país como Bolivia donde el minero y el indígena como fuerza principal de lucha por los cambios se ha demostrado como históricamente mas potente que el campesinado al que apela la guerrilla rural de este esfuerzo.  Critica que comparto en tanto el grupo es mas militar que político militar, pero nunca ingenuo o despolitizado y al margen de la coyuntura política nacional e internacional.
Los errores de conducción guerrillera, la enorme desproporción de fuerzas que enfrentan puesto que luchan no solo con los militares bolivianos, sino con todo el aparato de informaciones norteamericano, de asesores, de recursos y tecnología, llevan al descalabro a la fuerza guerrillera que finalmente ni siquiera puede rendirse porque cada detenido, prisionero, colaborador es simplemente asesinado al momento de ser capturado sobreviviendo muy pocos al acoso, muriendo varios de ellos de hambre, de heridas graves  que no pueden ser atendidas.

Para muchos jóvenes del Chile de hoy que hablan de guerra de clases, de lucha armada, de enfrentamiento y de guerra, la lectura de este libro los puede llevar a enfrentar la verdad de este tipo de lucha donde no basta la determinación, ni la sola voluntad, ni el ejercicio teórico o ideológico de comprensión.  Como en ningún otro libro en este (al igual que el texto escrito por los sobrevivientes de Neltume) se palpa la fatiga, el dolor, el hambre con mayúscula, la debilidad extrema, la adrenalina, lo contradictorio del ser humano que en cuestión de segundos es un héroe y luego villano, héroe y miserable, audaz y valiente en grado sumo y vacilante, paralizado por el miedo segundos después. No es el relato tipo realismo socialista de Asi se templo el acero o el libro El Comité Regional Clandestino actúa  en que los protagonistas armados del infalible marxismo leninismo son siempre analíticos, valientes, ordenados, metódicos y saben siempre que al final van a triunfar. Este texto nos muestra, quizás en extremo, las miserias humanas del combatiente, de los mandos, en medio de la lucha. Las penurias, el desaliento, el robo de comida, los líos de faldas, las desconfianzas, el ambiente real en que se mueven las fuerzas revolucionarias cuando finalmente se atreven a salir del panfleto, de la declaración, del pliego reivindicativo, del análisis de lo que podría ser y pasan a ser actores, protagonistas del intento por cambiar el mundo, de asumir aquello que sostuviera Marx: se trata no de entenderlo, sino de entenderlo para cambiarlo. Y en ese sentido este texto tiene el altísimo valor de presentarnos el esfuerzo de esta generación de revolucionarios en toda su magnitud.

Y a contrapelo quizás de las intensiones del propio autor, el texto nos da señales claras del rol de la lucha armada. Justamente el autor se contradice respecto a la afirmación de que la guerrilla estaba aislada políticamente porque las masas andaban en otra, cuando describe la efervescencia que se produce en las ciudades cuando se conocen los asesinatos de los guerrilleros, al punto que desestabiliza al propio gobierno y posteriormente lo tumba  a partir del intento de golpe de estado de los sectores  mas cavernarios, o la propia sorpresa del autor de no explicar con claridad como es que tantos jóvenes y sobretodo cristianos  quieren sumarse a la lucha a pesar de los reveses, o de los esfuerzos de los mineros que finalmente rescatan a los pocos sobrevivi9entes de esta experiencia.

Aquí es donde, a mi juicio, se devela el problema de enfoque del autor: porque en definitiva es un enfoque que solo mira al grupo directo implicado en el esfuerzo guerrillero (guerrilleros y redes) pero no visualiza correctamente lo que la guerrilla esta impactando en la coyuntura nacional e internacional: las preocupaciones de USA, las simpatías que se van traduciendo cada vez mas en apoyo de sectores de masas que llega a todos los rincones de la sociedad y de las organizaciones políticas como la propia DC cuyos jóvenes se suman, maoístas que intentan abrir su propio frente, trotskistas que salen de su eterno discurso obrerista para asumir las lucha armada. Porque el autor se para desde la ética, la condena a la violencia a priori, no puede ver la lucha de clases como totalidad de fuerzas que se influyen, que se afectan, que se correlacionan permitiendo dar esos saltos o cambios cualitativos en la lucha de clases que nosotros ya muy bien conocemos en Chile de masas que pueden avanzar rápidamente a construir poder popular o que pueden retroceder rápidamente, lo que Trotsky llamaba la compulsión en la lucha de clases.

Finalmente en este comentario agradecer al autor y al libro porque me han hecho conocer facetas de queridos compañeros que no conocía. Me toco la suerte de ser parte integrante del  sistema defensivo del Presidente Allende conocido como GAP, cuando tenia apenas veinte años. Y en esa época conocí a muchos de los actores de esta  guerrilla, compañeros del Partido Socialista fracción ELN. A pesar de convivir casi dos años con ellos nunca hablaron de esta dramática historia. Por cierto conocía sobre Elmo Catalan y Tirso Montiel, pero no sabia del primerísimo rol jugado por Arnoldo Camus, “Tati” Beatriz Allende Bussi, “Fernando” Francisco Gomez  Cerda ni por “Luisito” con quien mas cercanía tuve en esos años. Luisito fue detenido herido después del golpe y trasladado Tejas Verdes desde donde se perdió su rastro. 
Vaya para los que pertenecieron al PS- ELN un abrazo fraternal y reconocimiento sincero, porque a pesar de todos los errores y criticas que se pueden hacer, por sobretodo eso se levanta una verdad indesmentible: hicieron lo que sus conciencia política le dictaba e intentaron, como los de la comuna de Paris, tomar el cielo por asalto.

Para los que desde la academia, desde fuera de la lucha concreta pontifican sobre lo que pudo ser, estas palabras que pertenecen a otro cubano que vivió la guerra de Angola para decir en propiedad lo que dice:

  Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
Del manifiesto marxista y la historia del hambre
Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
Que cumple un deber
Y regalarle ropitas a la pobrecita
Hija del chofer
Que fácil de enmascarar sale la oportunidad.
Que fácil es engañar al que no sabe leer
Cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.
Que fácil es trascender con fama de original
Pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
Que fácil de apuntalar sale la vieja moral
Que se disfraza de barricada
De los que nunca tuvieron nada
Qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
La caravana en harapos de todos los pobres
Desde un mantel importado y un vino añejado
Se lucha muy bien
Desde una mesa gigante y un auto elegante
Se sufre también
En un amable festín se suele ver combatir.
Si fácil es abusar más fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.
Que fácil es protestar por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.