miércoles, 7 de septiembre de 2011

LA OTAN APURA OPERATIVOS MILITARES EN ORIENTE MEDIO PARA ENCUBRIR BANCARROTA ECONÓMICA DE OCCIDENTE


POR: ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA (*)         www.enriquemunozgamarra.org
La pugna interimperialista es muy intensa. Para las personas escépticas que no creen esto recomiendo la lectura de la siguiente noticia: “Inspección china a helicóptero de Estados Unidos es ‘infundada y ridícula”, publicada el 17 de agosto de 2011 en: spanish.china.org.cn Es una nota que refiere al helicóptero MH-60 Black Hawk (Stealth) de última generación (con tecnología incorporada de baja detección a radares y con equipos que reducen el ruido en los motores) siniestrado en el operativo militar que el Pentágono desplegó, supuestamente, para aniquilar a Bin Laden el 02 de mayo de 2011 en Pakistán y por la que China fue acusada por los EEUU de haber inspeccionado y recopilado información sobre este aparato. Prueba más que suficiente de la dura confrontación interimperialista que hay en el mundo.
Pero, en lo fundamental, debemos ser muy claros en reconocer que ahora el sistema capitalista mundial está en picada cayéndose a lo más profundo de su gran crisis económica iniciada en 2008. Los tiempos, definitivamente, son muy duros. Son los tiempos que indican que incluso una nueva flexibilización cuantitativa (QE3) podría serle sencillamente contraproducente. Y, fíjense, es la única alternativa que le queda. No es para menos, la economía mundial ya está sobre girada de dólares sin valor y que en última instancia la está conduciendo a un rápido debilitamiento del dólar, forzándolo, en primer lugar, a perder su status privilegiado de moneda de reserva internacional que desde la década de los treinta del siglo pasado la ostentaba.
También es muy importante advertir, algo desconocido hasta ahora, ocurrido en lo más álgido de la crisis económica (primera quincena de agosto de 2011), el descontrol del sistema financiero mundial, que condujo, entre otras, a un significativo desplome del Bank of América, primer banco estadounidense, ocultada por las prensas occidentales. Y, todo, en un escenario de ruptura del acuerdo estratégico económico entre EEUU y China ocurrida a principios de este año (2011), y que a la postre, esta conduciendo a un debilitamiento extremo del frágil equilibrio estratégico que aún queda en el mundo.
Y, es en este contexto que ocurren, primero, la desesperada ocupación de Trípoli (23 de agosto de 2011) y, luego, las provocaciones terroristas de la OTAN sobre Siria. En sí, operativos militares de desconocimiento de acuerdos estratégicos e históricos firmados, de facto, entre occidente y oriente al final de la Segunda Guerra Mundial. Y, todo con el objeto de mostrarse (EEUU) ante el mundo, que aún es una potencia vigente, además, para encubrir la quiebra colosal de su economía y, de paso, por supuesto, aterrorizar a los pueblos que luchan por una sociedad más justa, insinuándoles, que sus estrategias de poder son impracticables.
Pero ahora el asunto es Siria. Este país se ha convertido en el punto clave de un conflicto mayor al que puede desembocar finalmente el mundo si continúa con esta tendencia. Ahora mismo el militarismo estadounidense, junto a su eje (EEUU, Gran Bretaña y OTAN), está apurando esta situación tratando de ocupar totalmente el Oriente Medio.
El asunto es la confrontación EEUU-China.
En primer lugar es bueno no perder de vista el Acuerdo Estratégico en Economía de China y EEUU establecida en 1978 hasta 2010. Fueron tres décadas de “éxitos”: el primero mantuvo la supremacía sobre el sistema imperialista (incluso avanzó sobre Asia Central tras la caída de la ex URSS en 1991) y el segundo ascendió hasta el segundo lugar en este mismo sistema. Hasta aquí fue imprescindible el acuerdo estratégico para ambos países.
Pero los tiempos cambian. El sistema capitalista, inmerso en su ciclo económico largo de crisis o contracción desde 1973, empieza a hundirse en 2008. Incluso desde inicios del presente milenio (2000) la erosión económica del sistema ya era notoria (crisis del punto com). El Pentágono entonces estaba ya muy preocupado. El asunto era la crisis económica que corroía su economía y a ello se sumaba el ascenso chino.  
Importancia del XII Plan Quinquenal chino. Allí se reorienta la economía china. Primero, observa con más cuidado el desarrollo de su mercado interno. Segundo, empieza a diversificar sus reservas internacionales. Entonces impulsa acuerdos de comercio en su propia moneda o en una canasta de monedas, pero ya no exclusivamente en dólares como se venía haciendo.
Se vuelve socio comercial de primer nivel y con expansión muy fuerte sobre zonas importantes del planeta: Europa, África, América Latina, Asia Central y el sudeste asiático. Por supuesto esto es una gran preocupación para los EEUU que en la voz de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, llama a la inversión de china en África una política “neocolonialista”.
Sin embargo hasta el año 2009 China ha tenido un crecimiento de dos dígitos en su PBI. En 2010 el asunto empezaba a complicarse. En 2011 emerge el espectro del recalentamiento y la inflación. Ahora se sabe que el año 2011 es el peor año de la Gran Depresión Económica de 2008. Los mercados financieros están sobregirados de capitales ficticios. Aunque los países emergentes se han blindado para vencer estas dificultades nada pueden hacer contra el irresistible flujo de capitales especulativos inyectada desde FED estadounidense hacia sus mercados. Sencillamente la guerra monetaria entre el dólar, el euro y el renminbi chino es muy fuerte.
Entonces el ascenso chino tiene sus límites. En efecto, como hemos dicho más arriba, en 2011 se inician los problemas. No olvidemos que China es parte del sistema capitalista. Está inmersa en sus leyes. Y, más aún, es dependiente de los mercados americanos y en última instancia también su economía es una “economía burbuja” (1).
EEUU tiene el monopolio de la tecnología militar. Sus fuerzas armadas son muy poderosas. ¿Qué país podía competirle? Ninguno. Sólo el instrumento atómico de Moscú y demás constituye la disuasión de la locura estadounidense. Y, lo es hasta ahora, a pesar de sus grandes avances tecnológicos. Una situación momentánea porque, en lo esencial, EEUU esta camino a ser desplazada en esta materia por estar en un proceso de desindustrialización muy importante que mina su base industrial manufacturera.  
Esto indudablemente caldea las relaciones China-EEUU. Pues, no significaban otra cosa, sino, el ascenso del mundo a un periodo de mayores conflictos entre los grupos de poder monopólicos de estos dos países. Y, la consecuencia fue el avance de una nueva geoestrategia geopolítica, incluso que viene desde 2001 cuando se estableció la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), de ejes y alianzas. En realidad una estrategia que emergió del interior de las estructuras económicas que envuelven el mundo, donde las transnacionales imperialistas interactuaban en vivo y en directo, claro está, por su vigencia y la supremacía. Una estrategia histórica que ahora mismo esta llevando a confrontaciones mayores y directas entre estos dos grupos de poder mundial.
Importancia del décimo conclave de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS). A partir del 15 de junio de 2011 (Conclave de la OCS en Astana-Kazajstán) la OCS empieza ha consolidarse. El asunto es que en ese conclave hubo afianzamiento de los acuerdos estratégicos entre Rusia y China firmados en 2001 tras la aparición de la OCS en ese mismo año. Así fue superándose la ruptura Chino-Soviética de 1961. Además no olvidemos que este conclave ocurre tras la ruptura del acuerdo estratégico EEUU-China en lo económico establecido en 1978. Si bien es cierto que allí no se admitió a India y a Pakistán como nuevos socios plenos, la importancia de este conclave estriba en que se consolidó la alianza estratégica (militar) entre Rusia y China. Allí en este último conclave las partes discutieron las constantes provocaciones estadounidenses respecto a la instalación de los sistemas antimisiles en territorio europeo orientados contra Rusia. Además las constantes provocaciones de la OTAN en el Mar meridional de China. Esto muestra la importancia de la cooperación no solo económica sino incluso militar entre estos dos países. No olvidemos que Rusia es una potencia nuclear de primer nivel y China es la segunda potencia capitalista aún en ascenso.
Cierto, últimamente se han establecido importantes plataformas de negociación bilateral entre EEUU y China, pero, ni uno de estos alcanza la altura que tuvo el “Acuerdo Estratégico en Economía” colapsada a fines de 2010. Entre estas plataformas de acuerdos bilaterales podemos citar los siguientes: primero, “diálogos estratégicos y económicos”. Segundo, “consultas de alto nivel de gobierno a gobierno”. Tercero, “comisiones conjuntas de comercio”. Cuarto, “consulta China-EEUU sobre Asia Pacifico”, etc. (2).
Y, de acuerdo a esto, la confrontación estratégica militar entre EEUU y China es aguda. Algunos analistas hablan de una Nueva Guerra Fría entre estos dos países. Para el que escribe estas notas el mundo esta tras el espectro de la gran guerra. Está claro que los grupos rapaces que dirigen el Pentágono empiezan a apretar sus dientes. Hay fuertes pugnas geoestratégicas que erosionan el equilibrio estratégico mundial.
Desde finales del año pasado EEUU conmociona la región este del Mar Mediterráneo. Primero, con guerras de baja intensidad y, luego, directamente con sus fuerzas armadas. Allí se juega uno de los conflictos más importantes de la actualidad mundial. Realmente es preocupante la situación de Oriente Medio. El asunto es que las provocaciones de EEUU son enormes y muy graves. EEUU y la Unión Europea (UE) a través de la OTAN  han pasado a una ofensiva militar muy fuerte, primero, en el Norte de África y, luego, a Oriente Medio.
Esto también es efectivo en Suroeste de Asia donde trata de desestabilizar a la OCS enfrentando a Pakistán contra India y para ello arma el súper show mediático de la supuesta muerte de Bin Laden en Abbottabad, Pakistán.
Entonces hay una intensa ofensiva militarista estadounidense que erosiona peligrosamente el frágil equilibrio estratégico que en 1991 ya había sido afectado. 
Contenido geoestratégico de Oriente Medio.
En principio, se sabe de sobra que la esencia de cualquier conflicto militar es la cuestión económica. No olvidemos que la política es la continuación de la economía. En Oriente Medio, precisamente, está el reservorio más grande de petróleo del mundo. Hasta allí van todas las economías del mundo a abastecerse de energía para hacer funcionar sus industrias. Es la región más importante de energía del planeta.
Entonces las pugnas son por el control de las zonas petrolíferas. El petróleo incendia las contradicciones. Es un arma muy poderosa. EEUU controla las cuatro principales bolsas petroleras del mundo: la bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX), bolsa Internacional del Petróleo de Londres (IPE), bolsa de petróleo de Japón y bolsa de petróleo de Singapur. Y, por encima de todo, tiene tres marcas (West Texas Intermediate, Brent de Noruega y el Crudo de Dubai) para manipular el precio del crudo.   
Pero, para mala suerte de las transnacionales occidentales, Irán el 13 de julio de 2011 ha inaugurado su propia bolsa petrolera en la isla Kish y, consecuentemente, ha creado su propia marca que establecerá los precios del petróleo a partir del euro, lo que, en efecto, revienta el alma a la burguesía financiera estadounidense.
Históricamente esta región ha sido el centro de grandes disputas por el control del petróleo. Los pueblos árabes han soportado dolorosas guerras petroleras desde inicios del siglo pasado. 
Pero es tan importante esta región que aquí está ubicada el depósito más grande de armas del mundo: Israel. También aquí está estacionada la flota naval más importante de los EEUU: V flota (que entró en operaciones el 26 de abril de 1944 y con sede en Manama, Bahrein). Y, aquí se desarrolla la mayor ofensiva ideológica de los últimos tiempos: la reacción religiosa islámica yihadista, instaurada desde un primer momento, en un ordenamiento de organizaciones paramilitares. Son tres situaciones que siempre deben tomarse en cuenta en cualquier análisis de esta región.
En Siria puede iniciarse el conflicto mayor.
11 de septiembre de 2001 y el inicio de la ofensiva militarista en el mundo. Advierto que en anteriores artículos sostuve que no estaba claro si con este suceso se iniciaba la Tercera Guerra Mundial. Lo que si estaba claro es que a partir de esta fecha el mundo se vio envuelto en graves conflictos militares. Por lo menos hemos visto el desembarco de la formidable maquinaria de guerra de los EEUU, primero, en Afganistán y, luego, en Irak (segundo productor mundial de petróleo, antes de la invasión producía 4 millones de barriles por día, en tanto Arabia Saudita ahora mismo produce 10.9 millones de barriles por día).
La tremenda importancia geoestratégica de Siria. Hasta ahora Siria ha sido un punto importante en el equilibrio estratégico de Oriente Medio. Siria tiene estrechos vínculos de amistad y cooperación (comercial y militar) con Irán y las resistencias palestinas. Es la parte más importante del juego geoestratégico entre occidente y oriente en esta región.
Cierto, Siria es una región de contención. Una frontera de facto entre occidente y oriente que, incluso, tras la caída de la ex URSS en 1991, ni el sionismo israelita ni Bill Clinton ni W. Bush, se atrevieron a romperla. Pues si cae Siria, el transito naval en el Mar Mediterráneo estaría prácticamente restringida para las embarcaciones rusas y chinas. Entonces el Mar Mediterráneo habría pasado a control total de las fuerzas de la OTAN. Prácticamente las actividades de la flota rusa en el Mar Negro habrían quedado varadas en ese mar. Y, para ocupar Irán sólo faltaría avanzar sobre el Estrecho de Omuz, esto es, en el Mar Rojo, es decir, en el Golfo Pérsico. Esa es la ambición suprema del Pentágono. De hecho el petróleo y la ubicación geográfica de Oriente Medio han sido muy importantes. Y, más aún, en esta coyuntura tan especial como la que hoy vivimos.
Y, con esto, las resistencias palestinas se habrían visto en una situación muy complicada. Y, así, el Pentágono habría logrado asegurar la existencia del sionismo israelita.
Pero, en general, si cae Siria, Rusia y China habrían perdido una zona geoestratégica muy importante. Es decir, habrían terminado arrinconados en su propia región: el continente asiático. Algo no ocurrido durante siglos que incluso rebasa la propia historia del sistema capitalista. Por lo menos para la parte rusa habría significado la expulsión de su base naval del puerto Tartus. Sobre esto es aleccionador el caso libio, pues, tras la ocupación ahora ya se habla de bases militares de la OTAN en este país.
Y, finalmente, el asunto libio. Tras la ocupación de Trípoli, EEUU y sus prensas, hablan del control de Libia. Pero lo cierto es que aquí recién empieza la Guerra. En realidad una guerra anti-colonialista. En primer lugar Gadafi ha pasado a la clandestinidad. Mantiene una buena parte de su estructura militar. Y, de hecho, la guerra va ser prolongada. Y, lo más importante, aquí en Libia la OTAN halló su primer tropiezo en lo que refiere a las ofensivas ideológicas (reacciones religiosas) en este caso referentes al integrismo islámico que asolan el Oriente Medio. Libia desnudó por completo que Al Qaeda es instrumento importantísimo del Pentágono. Una organización paramilitar que aterroriza el Oriente Medio. Fue tan grave este tropiezo que tuvo que intervenir directamente el comandante taliban Mullah Muhammad Omar escribiendo un artículo para aclarar la situación de su agrupación (3). Entonces ésta fue la mayor derrota del Pentágono en su intervención armada en Libia. Las prensas occidentales están aterrorizadas.
Equilibrio Estratégico Mundial en grave riesgo.
Se sabe de sobra que al finalizar la Segunda Guerra Mundial se estableció en el mundo un equilibrio estratégico muy importante sobre la base de la bipolaridad, es decir, sobre la base de las fuerzas de EEUU y la URSS.
Sin embargo las correlaciones de fuerza en el mundo han sido siempre cambiantes. No olvidemos que las confrontaciones interimperialistas han sido muy duras: la Guerra Fría, los procesos anti-colonialistas en África, las guerras de agresión en el sur de China entre los años sesenta y setenta del siglo pasado, es decir, Camboya (hoy resucitada con juicios anti-comunistas y anti-históricos) y la guerra de Vietnam, etc., son muestras de esta situación.
Entonces, sobre esta base hubo significativas erosiones en el equilibrio estratégico mundial:
Primera erosión. Fue tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la ex URSS en 1991. En efecto, EEUU, tras estas catástrofes geopolíticas en Europa y Asia, logró penetrar en el patio trasero de Rusia. Fue una de las primeras erosiones del equilibrio estratégico mundial. En primera instancia caen los países ex soviéticos del este europeo, entre ellos Letonia, Lituana, etc. (países bálticos), luego, a través de contrarrevoluciones fascistas son ocupados algunos países en Asia central (Ucrania, Georgia, etc.). En fin un proceso que se desarrolló desde el plano económico cuando EEUU se creía muy fuerte aplicando sus políticas de “nueva economía” y, por supuesto, de “globalización” y neoliberalismo.
Segunda erosión. En la actualidad estamos siendo sacudidos por una segunda erosión del equilibrio estratégico mundial. Una erosión que puede despedazar todo el equilibrio estratégico. Esta exacerbada por los sucesos que desata la OTAN en el norte de África y en los países de Oriente Medio. Esto es, más que nada, desde el plano militar y en una situación de quiebra económica de los EEUU. Este país entiende que su poderío militar no puede mantenerse por mucho tiempo si su economía esta colapsada. Y esto, igual que el anterior, no es un asunto propio o unilateral de este país, es la imposición de las leyes capitalistas que llegado a su etapa imperialistas es esencialmente guerrerista y cuya base económica esta sustentada en la especulación financiera, cuando sus tasas de ganancia han disminuido drásticamente.
Y, la zona donde se encuba el mayor conflicto mundial de nuestro tiempo está en el sudeste asiático. Dejo esto para una nota posterior.
NOTAS:
1.- “Crisis económica mundial: un verano de infarto”. Autor: Corriente Comunista Internacional. Artículo publicado el 28 de agosto de 2011, en: www.kaosenlared.net
2.- “Biden: la relación China-EEUU es calve de la estabilidad económica global”. Noticia publicada e 19 de agosto de 2011, en: spanish.china.org.cn
3.- “La guerra, el retiro de las fuerzas extranjeras, las bases y el futuro de Afganistán” Autor: Mullah Muhammar Omar. Artículo publicado el 02 de septiembre de 2011: www.rebelion.org

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Fragmento marino de Septiembre. (ANDRES BIANQUE)

Como un simple dado arrojado contra el agua, en su estado de indecisión esquizofrénica, convoca el linaje de las sombras (Anorak Emutiaa)

El pasado 2 de septiembre, ocurrió el denominado accidente aéreo de la Isla de Juan Fernández. Un avión C-212 de la Fuerza Aérea de Chile, se estrelló contra el mar, después de intentar aterrizar dos veces en la pista de dicha localidad.

A bordo iban 21 personas, entre las cuales, se contaba un equipo de la televisión Nacional de Chile y uno, sino el más, destacado animador-conductor de la televisión chilena, Felipe Camiroaga.

Después que la torre de control, perdiera contacto con la aeronave, se dio paso a la especulación acerca de su paradero, para luego, desarrollar una acelerada búsqueda del aparato en cuestión. Cabe hacer notar que los primeros en lanzarse al mar en ayuda de lo que se suponía, era un accidente de proporciones, fueron los pescadores y habitantes de la Isla Juan Fernández.
Pasa el tiempo, e interviene el gobierno, éste hace gala en escena y despliega su señorío de exploración sobre las aguas oceánicas, sin olvidar enarbolar sobre el mástil de las comunicaciones, la bandera de la desgracia.

“Haremos lo imposible para encontrar la aeronave desaparecida, accidentada, pondremos todos nuestros esfuerzos en esclarecer, qué ha pasado, en ayudar a los familiares, en solidarizar con aquellos que este terrible hecho ha tocado”

Y etcéteras de la misma cadencia, acentúan y epilogan cada frase proveniente del gobierno.

Las Fragatas, Lynch y Condell, buscarán desde Punta O´Higgins, a Bahía Villagra. El Remolcador Galvarino, lo hará hasta la isla Santa Clara, además, el buque en cuestión, pretende realizar un levantamiento del perfil del suelo marino, a través de un sonar. Luego, más o menos localizado de mejor forma el posible lugar del accidente, se dará paso a acciones de buceo a cargo de profesionales de alta profundidad y a la integración de un robot submarino.

Súmese los trabajadores pesqueros, los trabajadores artesanales, los voluntarios, la marina, la aviación, el ejército, sin olvidar, incluso, el poder psíquico, de alguna misteriosa dama, que pudiere ayudar en la búsqueda a seguir.

“Los plazos de búsqueda con los que estamos operando se extienden entre 7 y 10 días", comento el Ministro, Allamand,”Desde el punto de vista del despliegue de los medios y las fuerzas, éste ha sido el día de mayor intensidad (tercer día): hemos tenido más barcos, más helicópteros y más gente" participando en los trabajos", agregó.



Aquí el asunto, se vuelve bastante llamativo. Pareciera, ocurriese algo visto anteriormente, un cierto deja vu de desgracias engancha los controles remotes de cada hogar, hacia un solo punto austral, y el gobierno hace uso y abuso del gran morbo despertado, a razón de lo acontecido.
¿Sólo entre 7 y 10 días de búsqueda?

Reflexiones desde la orilla.

A bordo del avión viaja el señor, Felipe Cubillos, simpatizante-militante de derecha e hijo del destacado marino, Hernán Cubillos, uno de los organizadores del golpe militar de 1973, contra Salvador Allende.

Esto viene a colación debido a toda la gran ironía que se cierne sobre este lamentable hecho.

¿La derecha de Chile buscando cuerpos humanos en el fondo del mar?

O sea, los mismos que hacían todo lo contrario, sin ningún descaro, años atrás, ¿ahora “aúnan esfuerzos” por encontrar restos o cuerpos recostados sobre el lecho marino?

Mientras cientos recorren las aguas del pacífico, es doloroso pensar en los casi 400 chilenos que fueron arrojados y enterrados en esa misma tumba marina, que tanto escarban en el día de hoy.

¿No encontrarán vestigios humanos que no pertenezcan a la tripulación recientemente accidentada?

¿Algún riel oxidado a la espalda de un coral de venas rosadas?

También viajaba otro Felipe, el animador, conductor, presentador, Felipe Camiroaga, personaje cándido e insípido, y hasta inofensivo, sino fuera por el incesante zumbido de idioteces que machacó continuamente e ininterrumpidamente por años a través de la televisión. Sin olvidar el visto bueno que le habrá otorgado la dictadura en el año 1985, cuando comenzó a trabajar en televisión.

Ahora último, el conductor, a razón de haberse alineado con Greenpeace y apoyar la movilización de los estudiantes, se le ha querido, o se le hace, llanamente, héroe nacional.

Su muerte, o presunta según largas listas de oraciones, Iphones, y psíquicos envueltos en ellas, fue aprovechado hasta el descaro por los noticiarios. Repentinamente, desaparecieron los estudiantes, los “supuestos” arrumacos del general Gordon, policías disparando “al aire”, infiltrados inyectando la paranoia y agradables justificaciones a la ley del garrote contra los manifestantes, conflictos mapuches, aprobaciones gubernamentales en picada, reformas tributarias, etcétera.

Hay que ser muy iluso como para no darse cuenta que el nivel de las movilizaciones y las manifestaciones iban en aumento y de una u otra manera, mantenían en jaque al gobierno. Pero hay que se más iluso como para no darse cuenta que este accidente, ha venido a ser una tregua marina que ha enfriado el calor de las demandas ondeadas, hasta nuevo aviso o avisaje publicitario.

Se enaltece el papel de los comunicadores y de la desinteresada labor solidaria y de ayuda a la comunidad que brinda la televisión.

Lo raro es que todos los canales de televisión, no mostraron el más mínimo interés cuando la Televisión del Canal Popular Comunitario, Señal 3, de La Victoria, fue atacada y violentada por efectivos de fuerzas especiales, en clara relación por la jornada del paro nacional del fin de mes de Agosto.

Manuel Gutiérrez, joven asesinado de un disparo, tuvo la mala fortuna de no pertenecer a la farándula criolla, de otra manera, se hubiese también decretado duelo nacional por parte del gobierno, tal vez.

Quizás, no siendo tan exigente, ni quisquilloso, la dirigencia sindical y sobretodo la estudiantil, hubiese detenido o pospuesto o cancelado sus actividades o movilizaciones debido a la muerte del joven malogrado.

Otros, de cuyos nombres no quiero acordarme, comentan que no se puede hacer un funeral de las estrellas fallecidas. No tenemos el cuerpo, ¿cómo hacer un funeral sin el cuerpo del occiso?

De estrella televisiva, a estrella marina…

Que la historia nos sea leve.

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lunes, 5 de septiembre de 2011

PRESENTACION DEL LIBRO “DE LA BRIGADA SECUNDARIA AL CORDON CERRILLOS” EN UNIVERSIDAD ALBERTO HURTADO: PODER POPULAR Y COYUNTURA

Estimadas compañeras y compañeros:

Quiero dar las gracias por la oportunidad que nos brinda el Colectivo Transmisión Social de esta universidad, quienes en conjunto con la Editorial La Pajarilla han escogido el libro “De la Brigada Secundaria al Cordón Cerrillos” para iniciar un ciclo de autoformación y actividades enmarcadas de una parte por la coyuntura de lucha y movilizaciones que han abierto en Chile los estudiantes, y por otra, en la proyección de esa lucha hacia el campo popular y en particular hacia el desarrollo del Poder Popular.

Igualmente agradezco a los compañeros que me acompañan en este panel, dirigentes sociales del Cordón de Unidad Sindical y Social de la V Región, a los compañeros del Colectivo de Estudiantes Populares Organizados CEPO y a los compañeros estudiantes secundarios de la Zona Norte que están constituyendo instancias organizativas más sólidas para enfrentar los próximos desafíos.   Saludamos de manera particular a las compañeras hoy aquí presente del Comité Fin al Destierro quienes luchan por el retorno al país de compañeros que aun siguen sometidos a la pena de exilio.  

“De la Brigada Secundaria al Cordón Cerrillos” fue lanzado en febrero del año 2008 en la sede de la CUT en homenaje a Clotario Blest, forjador de la unidad de los trabajadores chilenos en torno a un programa de lucha por la revolución social, y en homenaje a los militantes anónimos que habiendo levantado las experiencias de Poder Popular entre 1970 y 1973, fueron blanco preferido de la bestial represión en tiempos de la dictadura.

El libro es un homenaje a Martín Elgueta, quien nació a la vida política como dirigente secundario para transformarse luego en dirigente revolucionario del Comité Local Cerrillos Maipú del MIR,  es un homenaje a Santos Romeo y a todos los dirigentes y trabajadores que enfrentando a los patrones y también al reformismo, lograron materializar un poder alternativo, un poder dual, construido desde abajo, que no tuvo el tiempo suficiente para extenderse y ser hegemónico en el periodo pre revolucionario, siendo arrasado por la contrarrevolución golpista, asesinados, encarcelados y desaparecidos, muchos de sus dirigentes.   

El texto es un relato lineal. Es mi propia experiencia, la de un estudiante secundario que entiende los limites de la lucha reivindicativa y que decide sumarse a un proyecto revolucionario. Es el relato de las primeras tareas de inteligencia para frenar al golpismo que intentaba impedir el ascenso de Allende al Gobierno, es el relato de la participación, muy negada en la actualidad, del MIR en el Dispositivo de Defensa  del Presidente Allende, es el relato del nacimiento y desarrollo del Cordón Cerrillos y las experiencias de Poder Popular que allí se desarrollaron.

Es un texto que nació para sumarse a la gran batalla que se da en torno a la Historia, toda vez que la historia oficial oculta, tergiversa, niega la existencia real de esta alternativa sustentada por miles, o en el peor de los casos, convierte a los compañeros y compañeras asesinados o desaparecidos en “victimas” despojándolos del proyecto político que ellos sustentaban, intentando, como siempre lo hacen, en separar al individuo o al sujeto de su contexto, de sus ideas políticas, para presentarlo como producto “digerible” en la sociedad de mercado, ocultando sus ideas, ocultando que es parte de un pueblo organizado, de un pueblo que en ese entonces comenzaba a levantarse como sujeto, al igual que hoy, para presentarlo como individuo, desprovisto de ideas, desprovisto de proyecto, para transformarlo finalmente en una cifra, en un nombre más sumado a un memorial para que el rito del recuerdo cada vez más borroso, atenúe su ejemplo.

Estimadas compañeras y compañeros:

Puede ser sorprendente para muchos, que hoy este libro sea presentado aquí, y en estos momentos. Pero en esto no hay casualidad o sorpresa.

A pesar de las derrotas sufridas en el pasado, existe en el campo popular una corriente política dispersa, fragmentada, que ha sido calificada con diversos nombre: izquierda inquieta, izquierda desconfiada, izquierda revolucionaria, izquierda que recoge la experiencia del desarrollo del Poder Popular, que lo concibe no solo como experiencia de organización, sino que, principalmente como línea política para la lucha y la acumulación de fuerzas con vista a la lucha por el poder y la transformación revolucionaria de la sociedad.

Esta corriente que reitero, esta dispersa, fragmentada, atomizada, se radica en numerosas organizaciones de bases, en colectivos estudiantiles, poblacionales, sindicales, en diversas organizaciones políticas revolucionarias, en organizaciones sociales que han estado durante los dos últimos decenios luchando por sus reivindicaciones y para reconstruir el campo popular, el tejido social arrasado por la contrarrevolución.

Son, somos, los porfiados, los inútiles subversivos.
Son, somos, los que nunca compramos el discurso de la alegría que llegaba,  que no aceptamos nunca que la derrota era definitiva y que debíamos bajar los brazos aceptando la dominación, la pseudos democracia que nos imponían, la impunidad  para los asesinos de ayer y de hoy, la sociedad donde la mercancía y el crédito valen más que el ser humano y sus derechos.

Son, somos, los que no aceptamos irnos para la casa, no aceptamos cruzar la vereda para convertirnos en funcionarios del gran capital y de los intereses  de la burguesía.

Nunca nos resignamos en la derrota y en medio del desconcierto, del reflujo, del retroceso impuesto a las masas, estuvimos y estamos luchando por reconstruir una alternativa revolucionaria, por reconstruir la fuerza política y social necesaria  para volver a instalar en la sociedad un proyecto de cambio social verdadero, real, distinto al proyecto de reformista y neo reformistas que se contentan con luchar por reformas a un sistema podrido e injusto, cuyos defensores tratan por todos los medios posibles de mantenerlo a flote, haciendo las concesiones necesarias , siempre y cuando no se toquen las bases fundamentales que sostienen al sistema.

Es la experiencia concreta de la inmensa mayoría de los chilenos respecto al sistema en que vivimos la que está generando una nueva fase en la lucha del pueblo por sus reivindicaciones y derechos.

Es el rechazo generalizado al sistema político, al gobierno y a la Concertación, es el rechazo a la voracidad del capital que arrasa con bosques, ríos, comunidades y a la naturaleza misma.

Es el rechazo a seguir viviendo angustiados y sometido por las deudas y el crédito, el rechazo a un sistema en el cual sólo quien tiene dinero accede a la salud, a la vivienda, a la educación de calidad.

Es la propia experiencia de miles de chilenos que están hartos de que el lucro sea el motor que mueve a un país que en esencia es rico en materias primas, rico en recursos humanos pero cuyas riquezas se la llevan los capitales foráneos y una clase social concreta en desmedro de las grandes mayorías.

Éste es el suceso de fondo en nuestros días.

Ésta es la crisis social que estamos viviendo y que tiene muchas expresiones como la lucha del pueblo mapuche por sus derechos, como la lucha por la memoria y justicia, como la lucha de los sin casas y los deudores habitacionales, como la lucha de los subcontratistas en el mundo de los trabajadores, como la lucha de los ambientalistas en defensa de la naturaleza, como la lucha de todos los excluidos del sistemas, principalmente jóvenes populares que no tienen ningún futuro por delante. 

Es en este marco en que se inscribe la lucha de los estudiantes, que no es más ni menos que una nueva oleada de una lucha iniciada en el “mochilazo”, proseguida por los “pingüinos” y vuelta a instalar nuevamente por una nueva generación  en que algunos de sus dirigentes y bases  ya ha aprendido las anteriores lecciones respecto a los mecanismos que tienen los poderosos para contener, para desgastar, para derrotar las fuerzas que se movilizan.

Ciertamente el movimiento estudiantil es heterogéneo porque heterogénea es su composición de clases, sus intereses y sus aspiraciones políticas. Distinto es el interés que tiene un universitario de clase media o alta que ha logrado entrar a una universidad de prestigio, del joven universitario que ha entrado en una universidad privada de dudosa calidad, o el interés de un joven secundario  que sabe que nunca llegará bajo las actuales condiciones ni a una ni a otra universidad simplemente porque no tiene ni las condiciones económicas ni se le ha brindado la educación y el conocimiento necesario para ello.

Así mismo, el movimiento es heterogéneo porque en su seno  existen fuerzas y convicciones políticas distintas: quienes aspiran a reformas y reivindicaciones económicas, y quienes, como las corrientes de izquierda revolucionaria, izquierda desconfiada o como quiera llamárseles, rechazan las bases misma del actual sistema educativo bajo la consigna de NO AL LUCRO, NO A LA EDUCACION DE MERCADO misma corriente que comienza a retomar el proyecto histórico de luchar por la transformación revolucionaria de la sociedad, que entiende entonces la necesidad de construir fuerzas para ese objetivo y encuentra en la experiencia de poder popular una alternativa concreta de organización y de lucha.

Los dueños del poder y la riqueza conocen estas divergencias en el campo popular. De hecho, el texto “De la brigada secundaria al Cordon Cerrillos” retrata las mismas contradicciones, la misma lucha en un tiempo político y en un contexto diferente, pero que en el fondo representa la lucha de clases, las maniobras del poder, la ilusión del reformismo de cambiar la sociedad desde la institucionalidad que los poderes han configurado, y por supuesto el desarrollo de esa otra alternativa, del “fantasma de Chile” del Poder Popular como expresión concreta de las fuerza social revolucionaria.   

Posiblemente en los próximos días, se instale como voluntad mayoritaria de los estudiantes movilizados, la mesa de negociación y consecuentemente con ello, se consigan algunas reivindicaciones que dejaran satisfecho a los reformistas y neo reformistas que presentaran estos logros como grandes conquistas, como resultados de ser protagonistas “de las grandes ligas” como se ufanan los neo reformistas.-

Seamos claros: para el reformismo, este movimiento le servirá en cuanto puedan traducir la fuerza de los estudiantes en respaldo político en el plano electoral, así como a los neo reformistas en su afán de proyectarse como fuerzas políticas y levantar candidatos a concejalías o alcaldías como lo proyectan.

Para la mayoría de los estudiantes,  una vez pasada la euforia de la negociación, despertaran al nuevo escenario post movilización en que la letra chica, las eternas comisiones que se articularan, terminaran por mostrarles una vez más, que han sido burlados, contenidos como fuerza, diluidos y sus demandas principales insatisfechas.

Por ello, los revolucionarios, los inútiles subversivos, los desconfiados, no podemos aceptar ni participar de un proceso de negociación que ya partió mal con la exclusión de ACES y con la aceptación que el resto de dirigentes hicieran de esta exclusión desde el poder.

Por supuesto que vamos a preservar la unidad del movimiento pero dejando muy en claro nuestra negativa y desconfianza en la negociación. Estableciendo nuestra posición con claridad: Ninguna migaja. No al lucro en la educación. No a la Educación de Mercado.

Pero reformistas y neo reformistas deben estar advertidos que serán los responsables de conducir al movimiento estudiantil a una nueva derrota, guardándonos el derecho a levantar nuestras propuestas de lucha en el futuro.

A sostener en cada escuela, universidad y liceo las bases esenciales del movimiento:

A comprender la heterogeneidad del movimiento y que si se da la negociación será producto también de nuestra propia debilidad, dispersión y poco desarrollo.

A preservar la unidad del movimiento estudiantil

Educación gratuita y de calidad para todos.

No al lucro en la ecuación.

No a la educación de mercado.
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A construir Asambleas y Coordinadoras Populares sumando pueblo a la lucha.

A crear, crear Poder Popular. 

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martes, 30 de agosto de 2011

COYUNTURA: A LA HORA SEÑALADA (ALMA NEGRA)


Recuerdo claramente esta película de los años 50 donde Gary Cooper es un sheriff del viejo oeste a quien todo el pueblo le da la espalda cuando el matón recién liberado de la cárcel se acerca para enfrentarlo. El “realismo” asumido por todos es que el sheriff, que esta a días de terminar su misión, no debe enfrentar al “malo” que lo tiene amenazado para un día y a una hora concreta. Es el viejo dilema de lo ético, moral, correcto versus el realismo, el oportunismo, la conducta zigzagueante.

Y en Chile estamos prontos a llegar “a la hora señalada”.  Las cartas están tiradas.  El movimiento político social construido a partir de las movilizaciones estudiantiles enfrentado a las clases dominantes, sus aparatos orgánicos, ideológicos e institucionales de todo tipo  y por cierto también la fuerza de la represión.
Quedan aún algunas escaramuzas pero el reloj se acerca “a la hora señalada”.

La burguesía a través de su gremio la CPC ya hablo. No quieren impuestos, no van a aceptar cambios en el modelo. Exigen orden y paz ciudadana para que sus negocios sigan floreciendo.  Los partidos reaccionarios cierran filas para defender su gobierno y más allá que algunos díscolos con tufillo a liberales y buena onda declaren la justeza de las demandas económicas  de los estudiantes son atendibles, los Larrain y Novoa declaran el NO a todo.
El gobierno sigue dando volteretas y piruetas apostando al desgaste de la movilización y calculadamente muestra la billetera y al mismo tiempo la represión. Garrote que cobro ya dos victimas fatales y zanahoria que esta vez se trata de un cara a cara con el mismisimo presidente de la republica.

La Concertación y toda suerte de zombis y cadáveres políticos se cuelgan del movimiento popular y descaradamente, voltereta mediante, tratan a codazo limpio de aparecer en la foto, mostrarse para los flashes de las cámaras, reconociendo unos que se equivocaron durante veinte años, que no tuvieron la fuerza, culpando a la derecha, al binominal, mientras otros sin descaro alguno siguen defendiendo lo que fue la fracasa política de los consensos, la política de lo posible, la política que le permitió a la burguesía acumular y ganar como nunca, callando de paso, que sus billeteras y propiedades se incrementaron accediendo ellos mismos a la elite de los privilegiados y poderosos. 

¿Que puede decir la Iglesia, la DC, los “profesionales progresistas”, los PS, los renegados del MIR; MAPU, PC, ex FPMR  respecto al conflicto si ellos mismos son poseedores o funcionarios directivos de Universidades, Institutos, ONG, Corporaciones, Escuelas, Jardines, Liceos, OTEC, instancias de capacitación y un sinfín de instituciones que lucran con la educación y viven de proyectos y fondos Concursables? ¿Imparciales?¿Neutrales? A la hora decisiva sus condiciones de vida concretas se enfrentan a la “pará progre” que sostienen.

Para los reformistas la cosa no es muy diferente.
Son parte del movimiento que ya hemos definido como heterogéneo, con diversas corrientes en su interior. No solo me refiero al PC sino que a toda la pléyade de sectores que han intentado vanamente llevar la lucha actual al escenario de Plebiscito, nueva Constitución, trasferir la acumulación de fuerzas hacia el plano electoral o yerbas similares. A la hora señalada buscaran alzarse con algunas migajas para mostrarlas como triunfo concreto. O en el paraxosismo del oportunismo aceptaran el mal menor (negociación, migajas) señalando “condiciones” para no quedar tan mal parados y su juego al descubierto: la lucha en verdad era hasta por ahí no más.

Es claro: el movimiento tiene en algunas regiones un gran desgaste. Estudiantes que antes de esta coyuntura ya llevaban un par de meses en lucha. Otro gran sector, principalmente universitario motivado por reivindicaciones económicas concretas que con toda honestidad han planteado sus demandas, diferentes a la postura más radicalizada pero de menos organización de los estudiantes secundarios que enfrentan el modelo en su conjunto. A la hora señalada es muy claro quienes serán el jamón del sándwich.

También es muy claro que hay muchos sectores sociales y del conjunto del pueblo que no se ha subido a la lucha. Es cierto que el movimiento podía y puede crecer hacia nuevos sectores sociales, sobretodo en la articulación de Asambleas Territoriales verdaderas (no una serie de asambleas “mulas” que surgieron por doquier montadas por los mismos de siempre, sin ropa social o con los ya activados). Procesos en curso, pero que en tiempo no llegaran a la hora señalada y que ya está enfrentando una fuerte represión (decíamos anteriormente que a las marchas se les reprimía con lacrimógenas y palos, pero a las poblaciones se les reprimía a balazo limpio)

Línea para la suma y la resta: Más allá de las movilizaciones pendientes o en curso (como la de Calama en estos mismos momentos) se llega a la hora señalada con un gobierno que maneja el garrote y la zanahoria, con fuerzas de reserva que aun no entran a tallar (las masas fascistizadas que han debutado atacando escuelas y liceos tomados) y que sabe va a dividir el movimiento poniendo más plata en la mesa de negociación pero no accediendo a las demandas de fondo del movimiento estudiantil porque son in absorbibles por el actual modelo político y en la actual correlación de fuerzas globales.

Los revolucionarios debemos ser muy claros en la coyuntura, mirando sobretodo el futuro y los procesos de acumulación de fuerzas. Debemos reconocer la heterogeneidad de las fuerzas que componen el movimiento y que no tenemos la conducción de él, Debemos reconocer y acatar la decisión que asuma la mayoría señalando claramente que es un error aceptar la negociación y las migajas, que no estamos de acuerdo pero que aceptamos si el la decisión de la mayoría señalando claramente que trabajaremos por levantar nuevos escenarios de lucha y movilización en el futuro.
Nosotros no podemos hacernos parte ni de la negociación ni responsable del resultado de estas. .

En esto radica toda la fuerza que podamos tener en el futuro. ¿Cómo podemos convocar a nuevas luchas si no somos claros en señalar nuestro rechazo y la equivocación de negociar?
Al contrario, el escenario de negociación permite desenmascarar a los reformistas, a los oportunistas que se sumaran a mostrarse triunfadores con migajas en las manos. Pero también y aquí radica lo mas importante, nos permite educar a las fuerzas sociales respecto al limite que tiene la lucha reivindicativa y económica en general, porque es el mismo fenómeno que existe para los revolucionarios del sindicato o de la población que luchan por reivindicaciones parciales: la luchas de este tipo permiten sumar cantidad de fuerzas, despertar a la actividad social y reivindicativa a centenares y miles, pero es precisamente el desarrollo de esta lucha que permite ir mostrando que solo la lucha política global por la trasformación radical de la sociedad, por la revolución social permite alcanzar logros definitivos y que toda lucha reivindicativa local, parcial, económica, llega justamente al punto en que estamos arribando: solo la acumulación de fuerza social y política de carácter revolucionario nos permite proyectar la lucha por las trasformaciones más radicales de la sociedad.

Esto implica mantener los procesos de lucha y actividad local, territorial, seguir avanzando en el desarrollo de instancias de poder popular, incrementando las fuerzas para los nuevos desafíos que vienen.

A no aceptar las migajas ni las salidas negociadas.
A asumir con claridad que si estas se imponen es por debilidad de nuestras fuerzas.
A defender la unidad de los espacios sociales aceptando la determinación que asuma la mayoría, pero señalando nuestras diferencias y dejándolas claramente establecidas.
A fortalecer y articular la corriente revolucionaria en el campo estudiantil.
Ninguna concesión al reformismo y al oportunismo.
A crear y desarrollar órganos de poder popular.
A protegerse y enfrentar los embates represivos que se dejaran caer.
¡ Solo la lucha da lo que la ley y el patrón niegan!

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domingo, 28 de agosto de 2011

Movilizaciones estudiantiles: anticipando el futuro (Rafael Agacino)


La masividad de las últimas marchas estudiantiles ha sido un fenómeno explosivo e inesperado ¿Qué explica dicha masividad? ¿Qué particularidad tiene este conflicto estudiantil?
Son las interrogantes de estos días. Muchos intentamos interpretar este fenómeno y creo se converge hacia un relativo consenso que considera este conflicto como continuidad de un proceso que se ha venidodesencadenado espasmódicamente desde hace algunos años; que hay un “hilo rojinegro” (broma) que lo entreteje, en particular en el caso de las movilizaciones de los estudiantes secundarios.
Hay dos momentos con características similares que anteceden al actual: el “mochilazo” del 2001 y la “revolución pingüina” del 2006. En primer lugar, ambos son procesos inadvertidos por las organizaciones políticas y por el Estado; surgen de improviso y todas las instituciones, incluida la izquierda institucional, sea republicana o reformista, reaccionan ex post y a tientas tal y como le sucede ahora a un gobierno desorientado e inexperto. En segundo lugar, enarbolan prácticamente las mismas demandas aunque ahora profundizadas y en choque frontal con el modelo educacional y con el propio orden económico social. La demanda por el pase escolar del “mochilazo” se acopla a la exigencia del fin del lucro como ya lo habían puesto en el tapete los secundarios el 2006, y ambas se resignifican hoy al elaborarse con una sencillez asombrosa una profunda crítica a las bases mismas del modelo educacional y a la racionalidad con que se construyó y funciona el “Chile realmente existente”.... Por ello, de súbito, ya es casi sentido común y a nadie escandaliza, demandar la re-nacionalización del cobre, la reforma tributaria, la des municipalización sin privatización. Y finalmente, como tercera característica de importancia central, el movimiento ha preservado e incluso desarrollado ciertas formas organizativas – vocerías, revocabilidad de los dirigentes, soberanía de las asambleas, etc. - expresivas de un potencial de radicalidad democrática y autonomía poco conocido en el campo de la acción social y política chilena.
Si uno trata de dar mayor sentido a estas líneas de continuidad, la pregunta más precisa es: ¿Cómo caracterizar esta movilización social que ocurre en un contexto de crecimiento económico, en ausencia de desempleo masivo, de bajas salariales o de una situación de pobreza masiva y creciente? Lo que hay es una explosión en otras condiciones: en condiciones de inclusión social; no se trata de las masas menesterosas clamando por pan; no se trata de “marchas del hambre” como en los años setenta y ochenta. La derecha neoliberal, apelando a su batería teórica fundada en el individualismo hedonista, ha caracterizado la situación asemejándola a una crisis de expectativas. En su versión más vulgar, se trataría de un malestar de los sectores “aspiracionales” que por pura envidia frente a los exitosos, reaccionan con la protesta. Más allá de su evidente superficialidad, este razonamiento, sin embargo, puede revelar una tensión social más estructural propia del neoliberalismo maduro: un malestar expresivo de las dificultades objetivas que ciertos sectores sociales recurrentemente enfrentan para sostener en el tiempo sus condiciones de vida, o bien, porque todos o parte de ellos, tal vez los más ilustrados, toman conciencia de los perversos resultados de largo plazo del modo de vida proclamado por el neoliberalismo. En efecto, es el propio funcionamiento del modelo – no su colapso- el que muestra que los logros se vuelven ficticios, vacios y tóxicos, pues el presente se ha vuelto precario y el futuro una hipoteca.
Desde este punto de vista, las casi cuatro décadas de neoliberalismo en Chile, ya muestran crecientemente y en muchos planos, las limitaciones propias del modelo; las tensiones se perciben como resultados de reformas realizadas y maduras y no como reformas pendientes. Así con la educación, la salud, la previsión, la vivienda, la cuestión urbana, el transporte…. Las fisuras de un modelo que no puede resolver los problemas que “la gente” empieza a sufrir y frente a los cuales, tarde o temprano, ella misma deberá obligadamente pronunciarse.
Por otra parte y en conexión con la composición del activo social, una característica sobre la cual hay que poner atención, es que las franjas participantes o de apoyo han sido “educadas” bajo el neoliberalismo y por tanto permeadas por una cultura individualista. El mismo movimiento contiene en su interior contrafuerzas gravitantes que eventualmente pueden limitar su constitución y desarrollo. Dichas contrafuerzas comparten el malestar masivo pero sin compartir necesariamente la disposición y voluntad requeridas para la conformación de un sujeto social colectivo. ¿Qué efectos prácticos puede implicar esto? Que si a los estudiantes de los CFT, los IP o de Universidades Privadas que, salvo excepciones, no se han movilizado, se les condonan deudas u ofrecen otros beneficios, su posición puede pasar de un apoyo pasivo a una franca oposición manipulable por el poder. Hasta hoy el movimiento no ha avanzado sobre temas más complejos de la educación como el rol de un sistema nacional educacional en un país no desarrollado o sobre el carácter político-cultural de los contenidos educativos propiamente tales. Las demandas apuntan hasta ahora solo al entramado institucional buscando reformarlo para garantizar una “educación pública, gratuita y de calidad”. En ese contexto, la ausencia de un proyecto educacional para Chile, fortalece la capacidad de maniobra del gobierno y las clases dominantes por la vía del manejo distributivo de los recursos financieros –que los hay- y hace más vulnerable al movimiento estudiantil, sobre todo si la conjunción coyuntural de malestares que se expresa en la calle, carece de una identidad como fuerza social y programática. El movimiento tiene una cáscara colectiva pero no es aún un movimiento orgánicamente colectivo. Y ese es un problema crítico, por lo cual el desarrollo de la fuerza social y programática, incluida las tareas de formación política, son centrales.
Por último, creo que lo que no puede llamar a confusión, por lo menos a las franjas de la izquierda “desconfiada”, es suponer que este es un movimiento que clama por representación en la esfera de lo político. Toda la izquierda tradicional, republicana o reformista, así como la Concertación y sus derivados, así lo creen y afinan sus artes elaborando ardides para capturar el movimiento, para vehiculizarlo a la esfera de lo político-institucional, hasta domesticarlo o extinguirlo. Por el contrario, la izquierda desconfiada, cuyo objetivo estratégico es constituir un sujeto soberano y politizar lo social, más que preguntarse por las posibilidades de representación del movimiento, debe indagar sobre las potencialidades y posibilidades de auto-representación del mismo y su constitución como sujeto social y político. Y ahí es donde encontramos debilidades, como ya las hubo cuando estallaron las movilizaciones de los secundarios en el 2006 y las luchas de los sub contratistas al año siguiente, el 2007.
Así pues, a pesar de lo sorpresivo del estallido hay elementos de continuidad que deben escudriñarse para obtener una caracterización más precisa de este movimiento y de la propia sociedad chilena. Ello es imprescindible para la adopción de una táctica adecuada y no exagerar la nota respecto de las posibilidades tanto de la coyuntura como de la situación política en el marco del nuevo período que se abrió con el Gobierno de Piñera. Entendemos el estallido como síntoma de “algo”, un síntoma de este proceso de maduración del modelo que, entre otros, hace muy ostensible el problema de la desigualdad. Las contradicciones del modelo maduro no reclaman tácticas de resistencia sino tácticas de propuestas, de alternativas de acción social y política; la maduración de las contradicciones propias del modelo exige nuevas opciones. Si no captamos el sentido histórico de esta nueva fase en ciernes, toda la política y todas las orgánicas, se verán sorprendidas ya que precisamente por tratarse de un momento nuevo, no existen aún los recursos discursivos ni interpretativos adecuados, ni las capacidades sociales para integrarse naturalmente en esos movimientos y constituirse como fuerza política a la par que ellos mismos lo hacen.
¿Qué proyección política puede tener en el movimiento estudiantil?
Mirado desde una perspectiva auto emancipadora, es decir, teniendo en mente los esfuerzos por construir un sujeto soberano, una fuerza capaz de superar la idea de la política como un espacio institucional ad-hoc, separado de la sociedad y ejercido por “profesionales” en los cuales las masas deben depositar su representación, las luchas actuales son mucho más ricas que las de los años noventa y las de inicios del siglo XXI. No sólo son nueva escuela para grandes contingentes de jóvenes, sino también inauguran un período que obliga a sintetizar demandas, a elaborar propuestas, a imaginar proyectos; su constitución como fuerza social corre en paralelo a la constitución de fuerza teórico/programática, y por tanto, a su emergencia como una de las franjas de la futura fuerza política. El sujeto político colectivo se constituye en su vivir político propiamente tal y politiza lo social desplazando la política del espacio institucional al espacio de la sociedad; arrebata la política a los burócratas y la asume como su espacio de constitución vital. En un momento en que la política en su tradición liberal representativa, y los partidos que han vivido de ella, incluida por cierto la izquierda confiada, ostentan debilidades estructurales, se evidencian las potencialidades del momento histórico presente, potencialidades que pueden abrir paso a esa alternativa auto emancipadora.
La incomodidad del sistema político y sus funcionarios no deja de manifestarse frente al “desorden” que caracteriza al actual movimiento, por ejemplo, cuando el nuevo ministro de educación, Felipe Bulnes, reclama a los secundarios su falta de organización (convencional y burocratizada) y justifica así la imposibilidad del diálogo. Una lectura más atenta de la renuencia al diálogo por parte de los estudiantes, no hace sino revelar, especialmente en el movimiento secundario, que se ha procesado el nefasto impacto que provocó la burocratización del conflicto tal y como ocurrió con la mega Comisión de Bachelet, subterfugio que logró disipar la energía politizante del huracán pingüino y ganar un poco más de tiempo: casi cuatro años. Pero más allá de la experiencia y el aprendizaje de las franjas más inteligentes del movimiento – y la pausada constitución de una pequeña pero creciente masa crítica - emergen nuevas prácticas y concepciones de la política; éstas prácticas están sumergidas en dichas formas de acción social y emergen casi instintivamente. Desde esa perspectiva, no es sólo que el diálogo no funcione por la “crisis de representación” sino también porque el movimiento es renuente a las prácticas formales de la política e incluso a la representación misma como concepto de lo político. Entre líneas y en potencia se lee que la esterilidad de la política formal no solo deriva del desprestigio por la corrupción y el oportunismo de los “profesionales de la política”, sino de un sistema político representativo que -como concepto e institución e independientemente del binominalismo o de los procedimientos de inscripción y voto- ha sido hasta ahora impotente para procesar la vitalidad del movimiento. En el fondo, la incomodidad de Bulnes así como la manifestada episódicamente por la Concertación y por la propia izquierda confiada, deriva de las significativas tendencias autónomas que – aún latentes, es decir, no convertidas en fuerza colectiva propia y principal - ostenta el movimiento estudiantil, especialmente el activo secundario y el universitario regional.
En este sentido, la potencialidad del movimiento también se expresa en sus formas de organización que ponen el acento en la auto-representación y en diversas prácticas de radicalidad democrática. En muchos casos se trata de la eventual emergencia de una cierta “ética” que privilegia la existencia de lo colectivo, de la comunidad de voluntades, por sobre el impulso individualizante. Es la vieja escuela de la práctica que, bajo ciertas condiciones históricas, acuna sujetos y proyectos emancipadores. La larga épica obrera y popular, inspirada en el marxismo, en las ideas socialistas, libertarias, cristianas y otros idearios emancipadores, expresaron esta nueva ética de la humanidad como emplazamiento directo a la inhumanidad del capital. Las luchas de los desposeídos y explotados avanzaron desde las reivindicaciones salariales y de mejores condiciones de trabajo, hacia la demanda por la abolición del propio modo de vida capitalista. Este proyecto, provisto de un profundo contenido ético, se propuso también la emergencia de una humanidad nueva, artífice de su propia historia, dónde la realización colectiva fuera condición para la realización individual. Esta aspiración a una relación virtuosa entre individuo y colectivo, negada recurrentemente por el capitalismo y las experiencias estatalistas de inspiración socialista, se nos aparece como necesidad urgente frente a la dinámica del capital que nos arrastra al barranco, y está latente también en las prácticas emancipadoras de los movimientos actuales.
Las formas de organización en base a instancias de deliberación colectivas -aunque muchas veces parezcan ineficientes-, la idea del vocero como mero exponente de la voz común, la idea de un cuerpo colectivo que toma decisiones colectivas y por lo tanto “si erramos, erramos todos y si triunfamos, triunfamos todos”, son pequeños ejemplos de esa relación virtuosa. Cuando la realidad, los hechos sociales y políticos, son resultado de voluntades comunes, una creación común y consciente, se genera una fuente de identidad y una praxis de construcción muy robustas: “soy obra de esta historia tanto como esa historia es mi propia obra”. El intento bien o mal intencionado por administrar esas tendencias y energías colectivas, generalmente termina disipando -a veces ahogando trágicamente- las energías colectivas. Más de una vez, las decisiones de autonomización han sido la respuesta espontánea frente a la manipulación, la cooptación y al acuerdo a espaldas de los actores. Y de eso hay mucho en este país. Las tendencias a la independencia de lo social, las prácticas de autonomía, presentes en las movilizaciones de los últimos años, deben ser entendidas como potencias emancipadoras y estimularse, desarrollarse, más que adocenarlas intentando acumular fuerza propia a costa de ellas; hay que abrir paso a una politización de lo social. El proyecto emancipador – no sobra recordarlo- tiene que responder no sólo a la debacle del capitalismo sino también a la debacle del proyecto de construcción socialista donde las relaciones partido-masa y estado-sociedad, fueron mal tratadas al punto que ahogaron la vitalidad de las propias fuerzas que lo originaron. Si hay una discusión de primera prioridad en el marxismo y en las corrientes emancipadoras hoy día, es en torno a este punto crucial.
Por ello, vocerías, deliberación colectiva, asamblea, construcción de colectivos, horizontalidad, auto-representación, formas organizativas que arrancan con las prácticas de los años noventa y que los secundarios han mantenido desde el 2001 hasta hoy, deben cuidarse y estimularse. Hay que cuidarlas no solo de la reacción de las clases dominantes y su necesidad de imponer el “orden”, sino también de las tentaciones de la izquierda tradicional que debe demostrar al poder su capacidad de maniobra para fortalecer su lugar en las instituciones de la república y su sistema político representativo. Ya Tellier nos adelantó algo en su entrevista en La Tercera del domingo 7 de agosto pasado.
Para caracterizar un movimiento y sus luchas usualmente se recurre a su composición de clase y/o a los contenidos programáticos que éste levanta. Sin embargo, en la actualidad, hay que agregar otra dimensión, una variable anteriormente secundaria: me refiero a las formas organizativas. En las condiciones actuales de desarrollo del capitalismo, las formas son contenido y por tanto son cruciales en la configuración del carácter de un movimiento. Por decirlo de un modo aproximado: un mismo Programa levantado por una misma constelación de fuerzas sociales puede adquirir un carácter radicalmente distinto con una táctica restringida al campo de la política representativa y del Estado, o si, alternativamente, se realiza como ejercicio de sujetos colectivos auto-representados que ejercen soberanía en y más allá del Estado. Mientras esas formas no sean convertidas conscientemente en proyecto, las tendencias que permiten caracterizar las potencialidades emancipadoras de un movimiento, incluso a espalda de los propios sujetos implicados, se relacionan muy estrechamente con esas formas de organización y métodos de trabajo colectivos. Lo que aparece como desorden a ojos de las clases dominantes y de los burócratas de la política, expresa la latencia de prácticas emancipadoras que tarde o temprano romperán la camisa de fuerza liberal-burguesa con que se concibió y ejerció hasta hoy “la política”.
¿Y los trabajadores? ¿Qué se puede decir de su ausencia y de la idea del "ciudadanismo" que se ha ido instalando en los movimientos sociales? ¿Cuáles son las implicancias de este nuevo paradigma social?
Por más de tres décadas la teoría social, la historia y la política han dejado de considerar al trabajo humano como concepto clave y determinante en la configuración y dinámica de la sociedad, desplazándolo del lugar central que antes tenía en ellas. Paralelamente, la clase trabajadora, y en especial la clase obrera, ha desaparecido de la escena política e incluso de la propia producción - tema sobre el cual volveremos. La derecha ha sustituido a esta clase, por categorías como el "emprendedor" y el "consumidor"; la izquierda “progresista”, en distintos momentos, por las categorías de "el ciudadano", "las mujeres" y "las minorías sexuales"; y los tecnócratas de toda estirpe, como objeto de las políticas públicas, por “los sectores vulnerables”, "los pueblos originarios" y "los pobres": ciudadanos pobres, mujeres pobres, minorías sexuales empobrecidas, niños pobres, ancianos pobres, etc., claramente todos pobres, pero en cuanto tales, sin el glamour que exige la moda intelectual del momento.
Ese desplazamiento del trabajo y los trabajadores, ha dado paso a la emergencia de multiplicidad de sujetos sociales. Para las corrientes postmodernas más reaccionarias, tales sujetos finalmente se diluyen en una masa de subjetividades particulares (individuales) no susceptibles de aglutinar o responder a “lógica de equivalencia” alguna; tales subjetividades son inconmensurables y no dan siquiera para populismos; es el fin de la política y de todo valor universal. Otras, las menos conservadoras, reconocen la plausibilidad de la conjunción de intereses transindividuales y reponen la política pero solo como fenómeno episódico, contingente y transitorio, tanto como lo es una coyuntura particular. Para éstas, los conflictos pueden expresar una subjetividad colectiva pero por única e irrepetible vez; no hay lugar para la memoria colectiva ni para ningún presente histórico que contenga en potencia un futuro colectivo; todo es contingente, ningún horizonte histórico, ninguna verdad y ninguna utopía, siquiera como idea reguladora o recurso movilizador. En oposición a éstas corrientes y en defensa de las promesas de la modernidad, más esperanzador ha resultado el esfuerzo de las teorías que relevan el rol de la acción comunicativa y la construcción de consensos sociales como campo de acción privilegiado de la política. Sin embargo, de todos modos, en la época del “giro lingüístico”, la centralidad del trabajo ha desaparecido de escena.
Estas corrientes teóricas han permeado fuertemente a las franjas ilustradas de la sociedad. Un segmento “progresista”, haciéndose eco del monopolio ideológico que ostenta la concepción liberal de democracia, ha adoptado con toda naturalidad al “ciudadano” como el sujeto político por antonomasia; el citoyencriollo, que independiente de su lugar en la ciudad -y la producción-, es el soberano del poder político de la nación bicentenaria. Como sea, este ciudadano es el “hombre político”, aquel que realiza su libertad ejerciendo soberanía en el espacio de la interacción lingüística en torno a materias de lo público.
Pero sabemos que libertad formal no es igual a libertad sustantiva; esta distinción devela el límite insalvable de toda sociedad de clases. Por ejemplo en este país, aún cuando se eliminaran las ostensibles limitaciones que impone al citoyen criollo la Constitución de Lagos-Pinochet, tales como el sistema binominal, el sesgo presidencialista del régimen político o la ley de financiamiento y funcionamiento de partidos políticos, tal distinción mantendría toda su validez.
La distinción entre libertad formal y libertad substantiva es de la mayor significación en las nuevas condiciones de funcionamiento del capitalismo actual, y si bien nuestras herramientas teóricas apenas balbucean una interpretación del presente post crisis del estatalismo socialista, desarrollos recientes justifican reponer una idea crucial de Marx: la centralidad del trabajo, la centralidad de esa elemental actividad humana que es el trabajo entendido como praxis social productiva y reproductiva.
El capitalismo del nuevo siglo ha extendido su lógica a casi todas las esferas de la vida social transformando en mercancía todo objeto tangible, intangible o virtual susceptible de vender y comprar; ha extendido por doquier las relaciones sociales capitalistas y sometido al imperativo de la acumulación a los más diversos espacios personales y comunitarios. Pero así como el capital se extiende, también más actividades humanas se vuelven trabajo, trabajo para el capital. Este proceso ha implicado la emergencia de nuevos contingentes de trabajadores vinculados a la producción de esas mercancías. Sin embargo, en la medida en que tales contingentes y mercancías, especialmente las intangibles y virtuales, adoptan nuevas estéticas no han sido fácilmente reconocibles por la vieja clase obrera o por el sindicalismo clásico. Si entendemos que el capital no es una cosa ni una forma, sino una relación social, quien produce socialización, afectos o conocimientos, tanto como quien produce carbón o zapatos, si lo hace mediado por una relación de compra y venta de su fuerza de trabajo al capital, es un trabajador, produce plusvalía y sirve a la acumulación de capital, independiente que el mismo lo crea o no y sea o no reconocido por otros, por ejemplo por los “obreros manuales”, en su calidad de tal. La izquierda tradicional y el sindicalismo clásico fetichizaron el trabajo así como el salario, en el primer caso, reduciéndolo a la forma material de la actividad o del producto, y en el segundo, a su forma dinero; su imaginario, su apreciación estética, ha impedido comprender que en el capitalismo actual la clase trabajadora se ha extendido bajo nuevas formas y aumentado su peso a pesar que los empleados en sectores extractivos, agrícolas e industriales, lo disminuyan, incluso en algunas ramas en términos absolutos. Y todo esto sin contar los cientos de millones los trabajadores asiáticos y este-europeos recientemente incorporados a los circuitos de la acumulación de capital mundial.
Lo señalado ya es argumento suficiente para recuperar la centralidad del trabajo. Sin embargo, el capitalismo actual nos entrega otras razones que, más allá de la dimensión puramente cuantitativa, se relacionan con los aspectos cualitativos de la producción.
El capitalismo del nuevo siglo también ha debido avanzar en otras direcciones. Un área clave ha sido la extensión y profundización de los mecanismos de control socio-culturales requeridos para resolver las contradicciones que derivan de una expansión sistemática y duradera de la productividad del trabajo provocada tanto por el cambio técnico duro – nuevo capital fijo y circulante- como por las sucesivas reorganizaciones de los procesos de producción y trabajo. Mucho antes de la crisis del patrón fordista en los países centrales, el capital extendió su esfera de preocupación desde la producción y circulación de mercancías a la esfera del propio consumo. En efecto, sostener una dinámica de producción creciente de mercancías obligaba generar una capacidad de absorción proporcional por el lado del gasto pero -y esto es lo que queremos relevar- no sólo como mera capacidad de compra sino como disposición a la compra, como disposición subjetiva al consumo. Esto no es trivial, pues si me doy a entender bien, no me refiero sólo a la expansión de la demanda - en parte garantizada por la regla fordista de aumentos reales del salario acordes con el aumento de la productividad- sino antes que eso, a la expansión de las necesidades como motor de la expansión de la demanda. Estoy hablando, por tanto, de la administración “racional” de las subjetividades con el fin de inducir un crecimiento incesante de las necesidades y naturalizar así el consumo compulsivo e irracional, el consumo basura y el despilfarro, fenómeno que más recientemente se ha llamado “consumismo”. Esta manipulación de las necesidades, cuando se transforma en industria, en industria de la producción de subjetividad para el consumo, inaugura otro momento del capitalismo. De hecho, usando una categoría de Agnes Heller para caracterizar el estatalismo de los ex países socialistas europeos, el capitalismo se ha vuelto una “dictadura de las necesidades”, solo que a diferencia de tales regímenes, dicha dictadura opera bajo la apariencia de la libertad, “la libertad de elegir”, dirían los esposos Friedman.
Dicho esto, surge entonces una interrogante crucial: ¿Cual es el verdadero carácter de esa escasez con la que se nos aterroriza cotidianamente? ¿Es ésta un límite malthusiano, es decir, un estado natural de desbalance entre población y recursos? ¿O por el contrario, se trata de un desbalance artificialmenteoriginado y sostenido sobre la base del modo de vida vigente?
No podemos desbrozar todas las implicancias que tiene una pregunta de este tipo, pero hay un aspecto que interesa resaltar aquí. Pensemos al revés. ¿Qué pasaría si la sociedad organizada arrebatase al capital el poder que éste ejerce sobre las necesidades y las auto administrara –definiera, jerarquizara, etc.- en concordancia con el desarrollo de las facultades humanas y de acuerdo a criterios de sustentabilidad social y ecológicas? Sin duda que la escasez impuesta por el capital se volvería superflua. En efecto, esta escasez es resultado de la expansión incesante de las necesidades inducida por el capital y su imperativo de la acumulación. Es fácil darse cuenta que si el trabajo se hace cada vez más productivo con el apoyo de la ciencia y la técnica, es absurdo que la gente trabaje más y/o más intensivamente. ¿Por qué aumenta el tiempo de trabajo y su intensidad y no el tiempo de no trabajo, el tiempo libre, si es evidente que el trabajo se ha hecho mucho más productivo en una trayectoria de innovación y cambio técnico acelerados y de largo plazo de la que nunca antes se tuvo razón? En efecto: si las necesidades no se desbocaran como sucede bajo el régimen del capital, la jornada de trabajo podría haberse reducido en proporción al aumento de la productividad. Por cierto, factores demográficos -crecimiento poblacional, transición etaria- y la pobreza estructural de décadas, absorben el efecto de una productividad acrecentada pero no completamente como para justificar una intensificación del trabajo y la mantención de un estado de escasez que nos amenaza diariamente. No, no; la clave está en la tiranía del capital que no solo reina en las esferas de la producción y la circulación de mercancías, si no, como ya se ha dicho, también en la esfera del consumo ocupándose de la multiplicación de las necesidades con arreglo a sus fines, que no son, precisamente, los fines de una humanidad emancipada.
Llegado a este punto, podemos entonces relacionar las luchas sociales que toman forma en los movimientos sociales cuya estética evoca actores como los ciudadanos, consumidores, mujeres, jóvenes, etc., cuyos contenidos giran en torno a la democracia, los derechos individuales, el medio ambiente, los derechos reproductivos, etc., con la idea de la centralidad del trabajo.
En efecto, al caracterizar el capitalismo actual como “una dictadura de las necesidades”, caemos de bruces nuevamente en la dimensión de la producción y del trabajo, pues: ¿Qué si no significa emanciparse de tal dictadura? Simplemente reclamar soberanía respecto de las necesidades, es decir, de los fines de la producción y por tanto de la distribución de las capacidades productivas humanas, las capacidades colectivas de trabajo, del trabajo social. En simple: arrebatarle esas dimensiones de decisión al capital, significaría construir un orden social en que los propios productores – los trabajadores- fueran capaces de responder a las interrogantes económicas que nos enseñaron en la escuela cuando niños: qué, para quién y cómo producir. Claramente lo anterior significa cruzar el umbral de la libertad formal y entrar directamente al terreno de la libertad sustantiva; no se trata del citoyen que reclama derechos políticos civiles en la esfera de lo político, sino del sujeto colectivo radical, que quiere extender tales derechos a las profundidades de la vida misma, que politiza la existencia social al hacer del propio modo de vida un campo de batalla por el ejercicio de la soberanía.
Con todo no queremos decir que la problemática social y cultural que han reivindicado los movimientos sociales, sea reducible a la centralidad del trabajo. Ello no es posible y ni tiene sentido político plantearlo. Pero si decir que la izquierda tradicional y el sindicalismo clásico, impedidos de superar los límites de una visión fetichizada del trabajo y salario, no han podido establecer un diálogo estratégico con tales movimientos que permita potenciar sus luchas y unificar fuerzas en pos de una alternativa emancipadora. La izquierda y sindicalismo tradicionales han quedado atrapados en un imaginario que se resiste a ahondar en la complejidad del capitalismo actual. La primera, reduce las luchas de los ciudadanos a los límites de la democracia representativa sin siquiera recoger el legado teórico de una crítica radical al Estado, o peor aún, de las experiencias estatalistas de inspiración socialista que ella defendió; el segundo, limitando sus luchas a mejoras salariales y beneficios monetarios sin atreverse a criticar el contenido social del salario que, a fin de cuentas, es definido por el capital -alimento basura, vivienda basura (cuando la hay), ambiente basura, educación basura, salud basura, transporte basura, cultura basura, etc.- al manipular las necesidades y sus satisfactores. No estaría de más que nos preguntásemos si tiene sentido alguno seguir endosando nuestra soberanía a los profesionales de la política que, es archisabido, terminan subordinando los fines colectivos a sus intereses propios, o también, si lo que queremos es más salario y más ingreso para seguir consumiendo basura y horadando las bases naturales de nuestra propia vida.
Una fuerza más abierta puede entonces relacionar directamente gran parte de las reivindicaciones de los movimientos sociales y ciudadanos con las de los trabajadores; y no para subordinarlas o postergarlas para un incierto futuro posterior a la construcción de la nueva sociedad. No, no. Si, como hemos mostrado, se trata en el fondo de una misma reivindicación, lo correcto es contribuir a radicalizarlas, llevarlas al campo de la emancipación, al campo de la lucha por la libertad sustantiva que implica luchar por hacernos del control de nuestras necesidades y construir los arreglos sociales que permiten definirlas, jerarquizarlas y satisfacerlas de acuerdo a los fines de los propios productores, o lo que es lo mismo, distribuir y asignar el trabajo social y el tiempo libre, de acuerdo a los fines de los propios trabajadores. Y también a la inversa, aprovechar y potenciar las formas democráticas de acción de tales movimientos; prácticas y métodos organizativos que -en apariencia pre políticas- anuncian la política del futuro.
Así, la centralidad del trabajo, al partir del elemental hecho de la existencia de seres vivientes cuyo imperativo es su reproducción y por ello compelidos a producir las condiciones materiales y simbólicas de su existencia, lo que se releva es un acto eminentemente práctico: el trabajo; una praxis constitutiva que, por más que sus formas hayan cambiado en la época del capitalismo actual, sigue siendo un campo de batalla entre el modo de vida del capital y un modo de vida emancipado de su tutela.
Santiago, 14- 15 de agosto de 2011.

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