martes, 2 de octubre de 2012

LOS CONVERSOS. JUAN JORGE FAUDEZ. PUNTO FINAL

Los grupos económicos dueños de Chile y la llamada “clase política” están reunidos bajo un mismo toldo. De jóvenes fueron izquierdistas, de viejos, accionistas.


¿Por quién comenzamos?
Si hubiera que narrar la historia de cómo se puede ser parte de un gobierno socialista (emblemático en el mundo, como el de Salvador Allende), militante de un partido de Izquierda (el Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU), ser víctima del derrocamiento del gobierno por un golpe militar (y de los peores, el de Pinochet), caer preso o saltar el muro de una embajada, salir al exilio con las patas y el buche, y ahora -casi 40 años después- ser magnate, o al menos pujante empresario capitalista, habría que contar la historia de estos cuatro hombres: Carlos Fernando Flores Labra, Oscar Guillermo Garretón Purcell, Enrique Correa Ríos y Eugenio Leonardo Tironi Barros. Salvo Flores, que tiene un partido propio -Chile Primero, aliado de la alianza derechista-, los tres últimos aspiran a formar parte -junto a otros 29 firmantes del documento De cara al futurodifundido en junio- de un bloque transversal de centroizquierda para el próximo asalto a la Presidencia de la República. Se trata de un texto programático con propuestas de reformas electorales, tributarias y educacionales. “En un mundo donde a la creencia ramplona de que ‘crecer’ es un verbo de derecha y ‘distribuir’ lo es de Izquierda, opusimos una visión en que crecer y distribuir se condicionan y se potencian, echando las bases de un equilibrio dinámico entre Estado, mercado y sociedad civil…”, afirman en ese texto.
Tironi y Flores son reformadores del capitalismo, pero obvio, desde dentro. El primero desde el ámbito de la gestión comunicacional y de la responsabilidad social empresarial. Tironi cree que las empresas pueden hacer negocio pensando en el bienestar de todo el mundo, es decir, de los que llama stakeholders de una empresa, es decir, los grupos de intereses o diversas partes interesadas o afectadas por una empresa: propietarios, gerentes, empleados, proveedores, clientes, acreedores, sociedad y gobierno. Flores, maestro de la neurolingüística y de la informática, es reformador haciendo eficiente los flujos de información (la “conversación”) al interior de los componentes de una empresa. Tiene a su haber la llamada “Internet de Allende”, un innovador y precursor esfuerzo de coordinación y planificación usando la tecnología de la época llamada Cybersyn. Estaba destinado a aplicar la cibernética a la gestión de las redes industriales chilenas, uno de los primeros intentos mundiales de usar las comunicaciones computacionales en la gestión a gran escala, inclusive “monitoreando el futuro”.
Correa y Garretón, entretanto, al parecer son usuarios del sistema capitalista, sin mayores pretensiones mesiánicas. Tironi es consciente de su vocación misionera de levadura en la masa: “Una cuestión que es quizás del Saint George’s y de la Católica”, ha dicho.
Es curioso como la Fundación Paz Ciudadana, cuyo presidente es Agustín Edwards Eastman, dueño de El Mercurio, y uno de los directores es Eugenio Tironi, es hoy un centro de unión de quienes en 1966-1967 se enfrentaron en dos grupos antagónicos: gremialistas y reformistas, estos últimos bajo el lema “El Mercurio miente”, antagonismo que fue literalmente mortal durante el golpe militar y la dictadura de Pinochet. Es así como además de Tironi vemos a Enrique Correa (que en la época de “El Mercurio miente” era presidente de la Juventud Demócrata Cristiana) como miembro del consejo consultivo de Paz Ciudadana a renglón por medio de Carlos Cáceres, y a Oscar Guillermo Garretón un poco más abajo. En la misma lista de los socios de Edwards están Guillermo Luksic, Horst Paulmann (Cencosud) y Julio Ponce Lerou (Soquimich, ex yerno de Pinochet). Otro antiguo líder de los estudiantes de la Universidad Católica, José Joaquín Brunner, es el asesor del directorio de la Fundación haciendo causa común con Carlos Alberto Délano Abbot (Grupo Penta) y con Alvaro Saieh (Grupo Saieh), mientras Bernardo Matte (Grupo Matte) es vicepresidente y tesorero y Sergio Bitar, ex ministro de Allende, Lagos y Bachelet, ex Izquierda Cristiana y hoy una de las grandes fortunas que financian el PPD, es vicepresidente y secretario.
Digamos que más que combatir la delincuencia, la Fundación Paz Ciudadana podría bien llamarse Fundación Reconciliación Nacional. Porque además de los nombrados están allí dirigentes connotados de la DC, de la UDI y RN, entre otros. Así los grupos económicos dueños de Chile y la llamada “clase política” están reunidos bajo un mismo toldo. Sólo falta Fernando Flores, lo que no deja de ser un mérito.
Cómo no podemos escribir un libro en dos páginas de Punto Final, vamos a una breve ficha de cada uno de nuestros cuatro protagonistas. ¿Por quién comenzamos?
EUGENIO TIRONI
Ex militante del MAPU Obrero Campesino (o MAPU Gazmuri) -llamado Martín en la clandestinidad, antes de exiliarse en 1974-, es hoy un próspero empresario comunicacional y lobbysta que asesora a otros empresarios, infinitamente más prósperos que él. En una difundida defensa de su cargo como director de Enersis, sostiene que en 1994, tras terminar su asesoría al gobierno de Patricio Aylwin, en el que fue director de la Secretaría de Comunicación, “…en vez de seguir la carrera política, como todo el mundo presumía que tenía que ser, prefiero volver a la sociedad civil, pero no a una ONG, sino a este artefacto que lo encuentro fascinante por la capacidad de transformación que tiene, que es la empresa”. Lo interesante de este párrafo es la identificación de la empresa con una suerte de “cañón de futuro”, parafraseando a Silvio Rodríguez, aunque sus adversarios duden de que sea para ir “matando canallas”. “Cuando me metí en esto, me metí bajo sus reglas, con el ánimo de reformarlas; soy un capitalista reformador”, asegura.
Por lo que se puede observar dado el carácter de su holding Tironi & Asociados, en el que desarrolla una línea de gestión de imagen corporativa usando como herramientas principales la comunicación organizacional y estratégica, y la responsabilidad social empresarial (a través de Gestión Social S.A.), su reforma del capitalismo apunta a hacerlo menos depredador de las personas -convenciendo a los empresarios que la explotación exagerada es un mal negocio-, y menos depredador de su entorno societal y ambiental, promoviendo estándares internacionales de transparencia y gestión del entorno.
Citando a Dominic Barton, líder mundial de McKinsey -consultora global de negocios que presta servicios a dos tercios de las compañías del Fortune 1000-, dice que es necesario tirar por la borda a Milton Friedman, quien asegura que “la responsabilidad social de la empresa es aumentar sus beneficios” sin mirar más allá de sus narices, y declara que ello es cortoplacista. Sostiene, por tanto, que la empresa “debe servir los intereses de susstakeholders o grupos de interés tanto como los de sus accionistas”. Lo que si de verdad se cumpliera, implicaría una suerte de social-capitalismo, ya que la plusvalía se redistribuiría de manera más equitativa. Un ejemplo de lo anterior es el intenso trabajo que está realizando Gestión Social S.A. en el Valle del Huasco, en Freirina, para lograr la reconciliación entre la comunidad, compuesta por 21 instituciones vecinales, y Agrosuper, el negocio de Gonzalo Vial Vial y familia.
Tironi ha destinado para el trabajo en Freirina a dos de sus expertos: al administrador público Juan Pedro Pinochet (gerente general de Gestión Social, quién además es director de El Dinamo, director de la Corporación Participa, y ex director ejecutivo de Un Techo para Chile y de Un Techo para Mi País), y a la antropóloga y magíster en comunicación social de la Universidad de Chile Valeska Naranjo, directora de Relaciones con la Comunidad, área creada en 2009 para trabajar en los territorios donde las empresas tienen sus proyectos y plantas, para armonizar las relaciones con las comunidades circundantes. La idea es que, renovada con tecnología de punta y sin olores que molesten a la población, la planta faenadora de cerdos de Agrosuper pueda estar funcionando tiqui-taca a fines de septiembre. Mal que nos pese, estamos ligados a Agrosuper por el estómago, ya que es productora del 73 por ciento de los salmones que se consumen en Chile, del 64 por ciento de los cerdos y de la mitad de los pollos. Tanto así, que al año vende más de dos mil millones de dólares en esos productos.
En el cumplimiento de su misión reformadora del capitalismo, el holding Tironi & Asociados, a través de Gestión Social S.A., trabaja con aliados estratégicos. Uno de ellos es la jesuita Universidad Alberto Hurtado, con la que desarrollan en conjunto el servicio Integridad y Empresa, perteneciente al Programa de Etica Empresarial y Económica (PEEE). Otro de sus aliados es el capítulo chileno de Transparencia Internacional, Chile Transparente. También la organización Business in the Community (BITC), empresas comprometidas a integrar valores y compromisos de responsabilidad social en sus prácticas de negocios. Esta red tiene socios en Europa, Asia del Pacífico, Latinoamérica y Norteamérica. Son también aliados estratégicos la organización sin fines de lucro Acción RSE, que agrupa a empresas chilenas; The Global Compact (o Pacto Global de las Naciones Unidas), iniciativa que promueve el compromiso Diez Principios de Conducta y Acción en Materia de Derechos Humanos, Trabajo, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción; la CSR360 Global Partner Network, una red de organizaciones independientes que trabajan en el campo de la RSE, y Global Reporting Initiative (GRI) organización en red que promueve el desarrollo de reportes de sostenibilidad.
En este espíritu, sus principales clientes son, por orden alfabético: AES Gener, Aguas Andinas, Aguas Nuevas, Arcadis, BancoEstado, Cencosud, Chilevisión, Colbún, E-CL, Enaex, Endesa Chile, Enjoy, Essbio, Nuevosur, Finning CAT, HidroAysén, HydroChile, Itaú, La Araucana, LAN, Minera Escondida, Relsa, Saesa, TPI. Si bien las oficinas están ubicadas en Santiago, Gestión Social cuenta con una cartera de clientes en diferentes ciudades, como Iquique, Antofagasta, Rancagua, Concepción, Temuco, Coyhaique y Punta Arenas, además de muchas empresas con influencia a nivel nacional. A mediano plazo, busca la expansión de mercados a nivel latinoamericano. Los propietarios de Gestión Social S.A. son (desde mayo de 2010) Tironi & Asociados (41,85% de las acciones); Traf S.A., empresa de inversiones propiedad de Juan Pedro Pinochet (20,93%); Javier Zulueta, gerente general (20,93%), Alvaro Riffo, gerente de Relaciones con la Comunidad (10%) y Felipe Machado, gerente de Estrategia y Gestión (6,3%).
La sociedad matriz, Tironi & Asociados, fue fundada en 1994, y desde entonces ha participado en más de 500 proyectos de empresas, instituciones y corporaciones en Chile, Perú, España, Ecuador, Bolivia, Estados Unidos y Uruguay. Tiene oficinas en Santiago (Chile) y Lima (Perú). Tironi & Asociados cuenta con más de 60 profesionales. Para desplegarse por las zonas centro y sur de Chile trabaja desde 1998 en asociación con la empresa Periodistas Asociados, establecida en Concepción. Desde 2010 estableció un consorcio con el Instituto de Sociología de la Universidad Católica (Isuc–Tironi) para desarrollar metodologías en la investigación sobre organizaciones y audiencias. Para su despliegue por América Latina mantiene una red de empresas colaboradoras en Colombia, Argentina, Brasil, México, Uruguay y Venezuela, y desde 1997 una filial en Perú: Tironi & Asociados Perú. Allí ha desarrollado proyectos para más de cien empresas e instituciones públicas y privadas en las áreas de energía, minería, industria, retail, turismo, administración pública, banca y finanzas.
Tironi se cree su propio cuento. El año pasado dijo al Diario Financiero: “No hay doble militancia. Yo soy un empresario. De hecho, en torno a mí trabajan más de cien personas. Lo que ‘vendemos’ son dispositivos para aumentar la capacidad reflexiva de las empresas. Esto implica mantener e incentivar el espíritu crítico sin el cual no hay innovación, creatividad ni adaptación. Este es mi negocio, para usar la jerga económica. O mi vocación, si se prefiere. Si yo les llevara el amén mi labor no tendría sentido. Para eso que contraten a un bufón”.
FERNANDO FLORES
Su nombre completo es Carlos Fernando Flores Labra, ingeniero civil industrial, doctor en filosofía del lenguaje, autodefinido en su biografía como “político, empresario y emprendedor”. También ex MAPU, de la facción del hoy socialista Jaime Gazmuri. Flores fue senador por Tarapacá (2002-2010), miembro de la Comisión de Economía y de la Comisión Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, director de la Fundación País Digital, fundador de la Fundación Mercator, y fundador y presidente del Colegio Altamira.
En 1970, a los 27 años, fue nombrado director técnico general de la Corfo y simultáneamente director del Banco Interamericano (BID) y presidente del Instituto Tecnológico de Chile (Intec). Con el presidente Salvador Allende sirvió tres cargos ministeriales: de Economía, de Hacienda y Secretario General de la Presidencia. Luego de tres años de prisión política (fue detenido junto a los defensores de La Moneda que sobrevivieron, pues estuvo con Allende hasta el final), se estableció con su familia en Palo Alto, California, y se convirtió en investigador del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford. Allí, en un trabajo conjunto con Terry Winograd, experto en inteligencia artificial y profesor de ciencias de la computación, escribió un texto de relevancia en el campo del diseño organizacional y fundaron Action Technologies, Inc., pionera en el desarrollo de software. A fines de los 80 desarrolló “Workflow”, un sistema de gestión de flujos y circuitos producido y patentado por Action Technologies, que facilita mejorar la productividad mediante la coordinación y el lenguaje de sus empleados. “Workflow” fue aplicado a multinacionales como Young & Rubicam, General Motors y la IBM. Luego desarrolló el software El Coordinador y pudo hacer una fortuna que la revista Fortune -en un artículo del 8 de junio de 1987- calculó entre 35 y 40 millones de dólares. Para 1991 había vendido más de 100 mil copias del programa, y luego fundó otra firma, Business Design Associates (BDA). En la misma década del 90 hizo un contrato con Cemex, cementera mexicana, y abrió oficinas en Monterrey. Allí se hizo amigo del magnate Carlos Slim -entonces el más rico de América Latina, hoy el más rico del mundo según Forbes en su ranking 2012, con una fortuna neta de 69 mil millones de dólares, superando a Bill Gates que sólo tiene 61 mil millones-.
Invitado a Chile por el gobierno en 1992, fue contratado para asesorar a Codelco, Telefónica, BCI y Sodimac. En 1996, la CTC (cuyo presidente era entonces Oscar Guillermo Garretón) lo contrató para realizar una asesoría de mejoramiento de gestión que se llamaba Proyecto de Cambio y que costó 6 millones de dólares. En 1998 fundó el “Club de Emprendedores”, una suerte de comunidad orientada a reflexionar sobre el futuro y que costaba a los interesados cinco mil dólares anuales. Cuando lanzó su candidatura a senador, la iniciativa quedó congelada. Hoy dedica su energía a las fundaciones AtinaChile, Mercator, País Digital y al Colegio Altamira, que compró en 6 millones de dólares.
OSCAR GUILLERMO GARRETON
Oscar Guillermo Garretón Purcell es ingeniero comercial, economista, empresario, consultor y político. Durante los últimos meses del gobierno de Allende, a fines de 1972, se unió a otros miembros del MAPU para formar la facción más radical, de corte marxista-leninista, el MAPU-Garretón. Hoy es socialista. Fue subsecretario de Economía en el gobierno de Allende y estuvo exiliado en Cuba.
Su trayectoria empresarial es más rutilante que la política: presidente del directorio de Empresa de Transporte de Pasajeros Metro S.A. (1990), sociedad anónima estatal, pues sus dos accionistas principales son Corfo (56,74%) y el Ministerio de Hacienda (43,26%). Después del Metro, al que administró con criterios de empresa privada dirigidos a maximizar las utilidades, Garretón se privatizó. Ha sido así presidente de la Compañía de Teléfonos de Chile -española- y luego presidente de la Compañía de Telecomunicaciones de Chile cuando cambia de nombre. Esta empresa había sido privatizada en 1987. Al salir de ese cargo, declaró: “Más que duplicamos el tamaño de la compañía. Entré cuando valía 3.200 millones de dólares y cuando me fui valía 6.400 millones”. Luego fue presidente de Empresas Iansa, privatizada desde 1988. En ese cargo tuvo la asesoría de Enrique Correa durante la llamada “guerra del azúcar”, con apoyo de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), contra los fabricantes de gaseosas que querían introducir la fructosa en sus productos.
Hoy Garretón es presidente de Ferrocarril del Pacífico S.A., una empresa 100% privada controlada por el Grupo Sigdo Koppers. Participa también en la junta directiva de la Universidad Andrés Bello junto con Juan Antonio Guzmán y Jorge Selume -ambos del Grupo Saieh (ver PF 764, págs, 10-11)- y Julio Bustamante, del Grupo Cruzat.
CORREA & INSULZA
Enrique Correa Ríos figura como director de Cimenta, empresa inmobiliaria, y un holding: Imaginacción Correa & Correa, fundado en 1996, su caballo de batalla para el lobby desde el que, además de los clientes privados, realiza asesorías probono a la Fundación Salvador Allende, Educación 2020, Hogar de Cristo y Museo de la Solidaridad Salvador Allende.
Imaginacción Correa & Correa jugó un rol importante en la elección de José Miguel Insulza -también ex mapucista- como secretario general de la OEA. Hizo lobby con sus clientes ya que la empresa de Correa ha prestado asesoría a gobiernos de Centro y Suramérica. Insulza agradecido lo designa con frecuencia como “observador” de la OEA -con excelentes honorarios- en procesos electorales latinoamericanos. Misiones que le han servido para abrir nuevos contactos. En marzo de 2010 fue jefe de la Misión de Observadores de la OEA en Colombia. En 2011 jefe de observadores en el referéndum de Ecuador y representante de la misión especial en Bolivia.
El 19 de septiembre de 2011, Panamá solicitó al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, por medio de su embajador, Guillermo Cochez, aclarar el “detalle de las contrataciones” que ese organismo ha mantenido desde 2005 con Correa. Pidió conocer fechas, motivos y montos de los pagos e informes de las gestiones realizadas, así como la supuesta relación de Correa, en 2008, con la campaña presidencial de Insulza y su posible vínculo “con el levantamiento de la suspensión de Cuba de la OEA en 2009”. Se le respondió que la información estaba disponible en la red interna de la OEA. Según el listado de asesores de diversas nacionalidades del llamado “Grupo de Reflexión”, Correa recibió 111.919 dólares, con un promedio anual de 22.384 dólares. Otros chilenos que aparecen en el listado son Luis Maira, con 25.808 dólares, Nicolás Eyzaguirre y Heraldo Muñoz, sin cifras de pagos.
Enrique Correa fue seminarista, democratacristiano y dirigente del MAPU-Gazmuri. Estuvo exiliado en Moscú, donde recibió adiestramiento en método conspirativo. Regresó clandestino a Chile, dedicándose durante un tiempo a la instrucción de militantes. Luego se hizo socialista. Fue ministro secretario general de Gobierno del presidente Patricio Aylwin -recibiendo elogios de Pinochet, entonces comandante en jefe del ejército- y luego se desempeñó como consejero de la Cancillería, director de Flacso (1997) y consultor del BID en el mismo año. De allí dio el salto al área privada. El PS lo marginó más tarde, pero mantiene una relación ambigua con ese partido.

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PARO DE TEMPOREROS




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domingo, 23 de septiembre de 2012

COMENTARIO DEL LIBRO “SIN TIEMPO PARA LAS PALABRAS, TEOPONTE LA OTRA GUERRILLA GUEVARISTA EN BOLIVIA” (ALMA NEGRA)





Libro escrito por Gustavo Rodríguez Ostria, editado por Grupo Editorial Kipus, Septiembre 2006. 650 páginas que incluyen texto, croquis, fotografías, un  prólogo y una presentación,  bibliografía consultada, listado de participantes en la guerrilla y en las redes urbanas del ELN.

Se estructura de la siguiente forma:
1º Parte: Volveremos a las montañas, desglosada en siete capítulos: El legado del Che, El sol tras la cordillera, Viejos y nuevos aliados, En el Caribe socialista, Si vas para Chile, Armando escenario en Bolivia, Armas y palabras.
2ª Parte: Tiempo de Desastre,  que incluye los capítulos: Represión y muerte, Ultimas semanas del destino, Triunfo del militarismo, La cruz y el fusil, muerte en la retaguardia cochabambina.
3ª Parte: Volvimos a las montañas: cuyos capítulos son: Primeros pasos, Morir en la puerta del teatro, La columna perdida, Por el sendero de la derrota, La columna que no fue.
4ª Parte : Un balance necesario:  que contiene: Biografía de una derrota, Mas allá de Teoponte, Imágenes en los bordes.

El autor nació en La Paz en 1952, es Economista, tiene una Maestría  en Ciencias Sociales y otra en Historia Andina, ambas de FLACSO. Docente y Decano dela Facultad de Ciencias Económicas y  Sociológicas de la Universidad de San Simón, siendo Viceministro de Educación Superior del 2003 al 2005, bajo el Gobierno de Carlos Mesa Gibert que duró similar tiempo y que debió renunciar  por la presión y las movilizaciones de masas, tomas de carreteras y bloqueos  en La Paz, El Alto y Santa Cruz.

El libro es presentado en su contratapa como el libro de un autor que sostiene que la guerrilla guevarista no termino en 1967 con la caída del Ché, sino que se prolonga hasta la llamada guerrilla de Teoponte de 1970 que dura 100 días y que el autor revela de manera documentada y critica la desconocida presencia de Cuba, de sectores del Partido Socialista Chileno, de trotskistas del Secretariado Unificado,  de guevaristas argentinos y de cristianos y marxistas bolivianos en esta guerrilla.

Este un libro que debe ser leído y conocido por todos quienes pretenden formarse ideológicamente para luchar por transformar revolucionariamente la sociedad capitalista bajo la cual vivimos. Pero, a mi juicio debe ser leído cuidadosamente porque como todo texto, este texto no es “neutral” ni “objetivo” (cosa que no existe en ningún texto) ni tampoco es escrito por sobrevivientes ni militantes del ELN. El propio autor en el prologo señala que su libro es una investigación que se inscribe en la corriente denominada “historia del presente” es decir “de los individuos y de los grupos en cuya coetaneidad se desenvuelve el historiador  que registra la historia y escribe su discurso”, lo que implica, en definitiva, que no son los protagonistas los que hablan, analizan, evalúan, olvidan, manipulan los datos, sino que es el historiador, en este caso el autor, quien selecciona los recuerdos, profundiza en tal o cual mirada o testimonio, para presentar su discurso, su propia interpretación de los hechos, discurso que en definitiva es construido desde una postura política o ideológica si es que se quiere, y en este caso, el del libro que comentamos es la postura ideológica del autor que explicita “su rechazo al método de lucha que acude a la impaciencia de las armas, a la intolerancia y al culto a la violencia”.

Un libro que es una investigación histórica sobre una organización que se definió así misma como Ejercito, que su esfuerzo central fue la lucha armada, pero realizada por una persona que ideológicamente no comparte el método, que participa como ministro de un gobierno  derribado por las movilizaciones de masas insurgentes en Bolivia, persona que tiene acceso “confidencial y personal” a fuentes de las mismísimas FFAA (y a alto nivel) y que por el contrario presenta muy pocos documentos oficiales de la organización investigada (ELN) y escasísimos testimonios directos de sus principales protagonistas vivos y que se sostiene explícitamente con el aval de un protagonista de la red urbana (“Ramiro”, quien presenta el libro) cuyo devenir posterior a la guerrilla lo lleva a estar en una de las tantas fracciones en que se atomiza el ELN (historia bien conocida en Chile por miristas, frentistas, lautaristas) el PRT-B que luego se disolvería.
La riqueza del libro esta dada porque es una investigación que permite hacerse un cuadro general del proceso que asume una generación de luchadores latinoamericanos para hacer realidad una de las tesis fundamentales del Mensaje del Che a la Tricontinental: Crear un, dos tres Vietnam como camino concreto para enfrenta al Imperialismo.  Se trata por tanto de una estrategia global, a escala planetaria, que intenta ser asumida por centenares de latinoamericanos articulados primero en torno al Che, apoyados por Cuba, y que se juegan absolutamente en una estrategia y en un método de lucha: la lucha guerrillera.
El libro esta escrito para dejar en claro que la lucha armada no sirve y pude ser absolutamente legitimo por parte del autor escribirlo, pero son demasiado notorias las ausencias de protagonistas vivos que defiendan con su testimonio y su evaluación lo realizado, y por el contrario son resaltado todos los errores, los aspectos negativos de la experiencia y caricaturizados al máximo como la propia frase que escoge el autor para cerrar el libro aduciendo que los guerrilleros “no tenían tiempo para la palabra”.

Quien escribe estas líneas tiene la misma edad que el autor del libro, es por tanto de la misma generación,  vivió y participó de la lucha armada derrotada en Chile, pero también asistió a la felicidad de ver triunfar la lucha en Vietnam, en Laos, Cambodia, Argelia, Angola, Nicaragua, así como el enorme desarrollo de fuerzas sociales, políticas y militares en  El Salvador, Colombia, por solo mencionar algunos escenarios, conociendo a muchos compañeros revolucionarios tanto de Chile ( y principalmente del ELN chileno y protagonistas de esta historia) como para aceptar las caricaturas que de ellos se presentan, casi como personas que buscan la muerte para realizarse como individuos.

De este libro yo rescato la recuperación histórica de la gesta heroica de combatientes latinoamericanos que recogen el llamado del Che para enfrentar al imperialismo y desarrollar la lucha en momentos de polarización a escala mundial y de ascenso de las luchas a escala mundial. Rescato los antecedentes que permiten ver a un grupo de compañeros que se sobrepone a la muerte del Che y que inmediatamente comienzan a trabajar para continuar con su intento concreto en momentos de crisis de las formas y métodos de lucha de la vieja izquierda latinoamericana que actuaba como furgón de cola de las burguesías y que apostaba al desarrollo del reformismo y la lucha parlamentaria como única propuesta. Ciertamente es la época en que surgen en toda Latinoamérica corrientes trotskistas, maoístas, guevaristas, que tratan de ir más allá de la política reformista, camino que es incierto, camino que se sabe puede ser de fracasos o triunfos, de vida o muerte como lo sentencia Guevara desde su carta de despedida a Fidel (en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera). Ese el  tremendo aporte de esta generación de latinoamericanos que incluye a Tupamaros, al MIR chileno, al PRT-ERP que trazan una estrategia de lucha por el Poder. Y ese es e objetivo central del empeño que el libro trata pero que no lo evidencia, convirtiendo la experiencia en un anecdotario rico en antecedentes y hechos, pero sacado del contexto político real.  Pero la experiencia desarrollada por el ELN se sostiene sola, habla a la historia por si misma y a pesar de los esfuerzos del autor por descalificar a sus conductores, al propio ELN en un acto digno de magia valorando el compromiso y calidad humana de los combatientes pero al mismo tiempo presentándolos como inmaduros, emocionales, militaristas, ingenuos, “fierreros”, despolitizados, doblegados por un verticalismo extremo, desacreditando a sus lideres: Inti ( Peredo murió finalmente según el autor porque en medio de un golpe represivo pidió a su guardia privacidad para hacer el amor y lo descubrieron solo, Chato retratado permanentemente como líder solo por su nombre, sin capacidades, vacilante,  fusilando a sus compañeros, “Ricardo”  Elmo Catalán asesinado por un compañero que no quería ir a la montaña ) ) la historia relatada es fascinante: boliviano, chilenos y argentinos articulándose en un proyecto de lucha armada que parte desde la derrota profunda, logra recomponer fuerzas de todo tipo, levanta estructuras, resuelve temas de logística, establece alianzas sociales y políticas extensas (con bases del PC boliviano, con maoístas, con trostkistas, con cristianos de base). Y lo hace desde las fuerzas propias, sin contar con la retaguardia ni los recursos de Cuba, enfrentando la represión, obligándose a actuar en la ciudad como guerrilla urbana para conseguir recursos, hasta lograr construir una fuerza guerrillera de casi 50  hombres que suben a la montaña.
Ciertamente se cometen errores, muchos errores. Lo cierto es que quien nada hace nunca comete errores, y en este caso, donde no hay camino fácil, donde se enfrentan todo tipo de dificultades y caminos inciertos, los errores son más que los aciertos.
Personalmente comparto alguna de las críticas al foquismo y a la repetición mecánica de la guerrilla rural como método, sobretodo en un país como Bolivia donde el minero y el indígena como fuerza principal de lucha por los cambios se ha demostrado como históricamente mas potente que el campesinado al que apela la guerrilla rural de este esfuerzo.  Critica que comparto en tanto el grupo es mas militar que político militar, pero nunca ingenuo o despolitizado y al margen de la coyuntura política nacional e internacional.
Los errores de conducción guerrillera, la enorme desproporción de fuerzas que enfrentan puesto que luchan no solo con los militares bolivianos, sino con todo el aparato de informaciones norteamericano, de asesores, de recursos y tecnología, llevan al descalabro a la fuerza guerrillera que finalmente ni siquiera puede rendirse porque cada detenido, prisionero, colaborador es simplemente asesinado al momento de ser capturado sobreviviendo muy pocos al acoso, muriendo varios de ellos de hambre, de heridas graves  que no pueden ser atendidas.

Para muchos jóvenes del Chile de hoy que hablan de guerra de clases, de lucha armada, de enfrentamiento y de guerra, la lectura de este libro los puede llevar a enfrentar la verdad de este tipo de lucha donde no basta la determinación, ni la sola voluntad, ni el ejercicio teórico o ideológico de comprensión.  Como en ningún otro libro en este (al igual que el texto escrito por los sobrevivientes de Neltume) se palpa la fatiga, el dolor, el hambre con mayúscula, la debilidad extrema, la adrenalina, lo contradictorio del ser humano que en cuestión de segundos es un héroe y luego villano, héroe y miserable, audaz y valiente en grado sumo y vacilante, paralizado por el miedo segundos después. No es el relato tipo realismo socialista de Asi se templo el acero o el libro El Comité Regional Clandestino actúa  en que los protagonistas armados del infalible marxismo leninismo son siempre analíticos, valientes, ordenados, metódicos y saben siempre que al final van a triunfar. Este texto nos muestra, quizás en extremo, las miserias humanas del combatiente, de los mandos, en medio de la lucha. Las penurias, el desaliento, el robo de comida, los líos de faldas, las desconfianzas, el ambiente real en que se mueven las fuerzas revolucionarias cuando finalmente se atreven a salir del panfleto, de la declaración, del pliego reivindicativo, del análisis de lo que podría ser y pasan a ser actores, protagonistas del intento por cambiar el mundo, de asumir aquello que sostuviera Marx: se trata no de entenderlo, sino de entenderlo para cambiarlo. Y en ese sentido este texto tiene el altísimo valor de presentarnos el esfuerzo de esta generación de revolucionarios en toda su magnitud.

Y a contrapelo quizás de las intensiones del propio autor, el texto nos da señales claras del rol de la lucha armada. Justamente el autor se contradice respecto a la afirmación de que la guerrilla estaba aislada políticamente porque las masas andaban en otra, cuando describe la efervescencia que se produce en las ciudades cuando se conocen los asesinatos de los guerrilleros, al punto que desestabiliza al propio gobierno y posteriormente lo tumba  a partir del intento de golpe de estado de los sectores  mas cavernarios, o la propia sorpresa del autor de no explicar con claridad como es que tantos jóvenes y sobretodo cristianos  quieren sumarse a la lucha a pesar de los reveses, o de los esfuerzos de los mineros que finalmente rescatan a los pocos sobrevivi9entes de esta experiencia.

Aquí es donde, a mi juicio, se devela el problema de enfoque del autor: porque en definitiva es un enfoque que solo mira al grupo directo implicado en el esfuerzo guerrillero (guerrilleros y redes) pero no visualiza correctamente lo que la guerrilla esta impactando en la coyuntura nacional e internacional: las preocupaciones de USA, las simpatías que se van traduciendo cada vez mas en apoyo de sectores de masas que llega a todos los rincones de la sociedad y de las organizaciones políticas como la propia DC cuyos jóvenes se suman, maoístas que intentan abrir su propio frente, trotskistas que salen de su eterno discurso obrerista para asumir las lucha armada. Porque el autor se para desde la ética, la condena a la violencia a priori, no puede ver la lucha de clases como totalidad de fuerzas que se influyen, que se afectan, que se correlacionan permitiendo dar esos saltos o cambios cualitativos en la lucha de clases que nosotros ya muy bien conocemos en Chile de masas que pueden avanzar rápidamente a construir poder popular o que pueden retroceder rápidamente, lo que Trotsky llamaba la compulsión en la lucha de clases.

Finalmente en este comentario agradecer al autor y al libro porque me han hecho conocer facetas de queridos compañeros que no conocía. Me toco la suerte de ser parte integrante del  sistema defensivo del Presidente Allende conocido como GAP, cuando tenia apenas veinte años. Y en esa época conocí a muchos de los actores de esta  guerrilla, compañeros del Partido Socialista fracción ELN. A pesar de convivir casi dos años con ellos nunca hablaron de esta dramática historia. Por cierto conocía sobre Elmo Catalan y Tirso Montiel, pero no sabia del primerísimo rol jugado por Arnoldo Camus, “Tati” Beatriz Allende Bussi, “Fernando” Francisco Gomez  Cerda ni por “Luisito” con quien mas cercanía tuve en esos años. Luisito fue detenido herido después del golpe y trasladado Tejas Verdes desde donde se perdió su rastro. 
Vaya para los que pertenecieron al PS- ELN un abrazo fraternal y reconocimiento sincero, porque a pesar de todos los errores y criticas que se pueden hacer, por sobretodo eso se levanta una verdad indesmentible: hicieron lo que sus conciencia política le dictaba e intentaron, como los de la comuna de Paris, tomar el cielo por asalto.

Para los que desde la academia, desde fuera de la lucha concreta pontifican sobre lo que pudo ser, estas palabras que pertenecen a otro cubano que vivió la guerra de Angola para decir en propiedad lo que dice:

  Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
Del manifiesto marxista y la historia del hambre
Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
Que cumple un deber
Y regalarle ropitas a la pobrecita
Hija del chofer
Que fácil de enmascarar sale la oportunidad.
Que fácil es engañar al que no sabe leer
Cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.
Que fácil es trascender con fama de original
Pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
Que fácil de apuntalar sale la vieja moral
Que se disfraza de barricada
De los que nunca tuvieron nada
Qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
La caravana en harapos de todos los pobres
Desde un mantel importado y un vino añejado
Se lucha muy bien
Desde una mesa gigante y un auto elegante
Se sufre también
En un amable festín se suele ver combatir.
Si fácil es abusar más fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.
Que fácil es protestar por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.

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jueves, 13 de septiembre de 2012

Donde empezó y donde continúa: Reflexiones sobre las violencias y el Golpe de Estado (José Antonio Palma)


¿Cuándo se va a acabar la violencia?
sólo cuando se acabe la desigualdad social,
cuando termine la pobreza, la mala educación,
la salud como las weas, cuando valga la pena buscar pega
en vez de traficar o salvarse robando en la esquina,
cuando vivamos en barrios pensados pa’ seres humanos,
cuando el transporte público no nos trate como ganados,
cuando ya no haya que andar cuidándose en la calle,
cuando nuestros niños coman bien y crezcan sanos,
ahí va a terminar la violencia, Te lo juro mi hermano, mi hermana
y hasta entonces, sólo habrá guerra… ¡GUERRA!”. *
La Historia está marcada con un fierro incandescente justo en la sien por la violencia. Hombres y mujeres han sido testigos y protagonistas de este fenómeno social, que como dijo en el siglo XIX Karl Marx, “es la partera de la Historia”. Atravesados y tensionados los procesos sociales en ocasiones se desatan y hacen crujir los cuerpos y resquebraja ideologías. Produce desgarramientos agudos y prolongados. Pero también puede ser la génesis de cambios sustanciales a las vidas miserables y a la subyugación de las mayorías.
A nosotros, a los hijos del pueblo, ningún análisis académico ni comentario político burgués nos puede retratar a ciencia cierta lo que significa la violencia. La comprensión violenta es propia de la vivencia donde ella emerge y quienes convivimos y sobrevivimos a la realidad atravesada por ella. Cuando la voluntad humana es modificada radicalmente, cuando se inauguran procesos sociales, económicos y políticos, somos nosotros quienes estamos en el centro de las tablas, quienes expelemos nuestros fluidos; lágrimas, sudor y sangre. Y no lo escribo de manera poética y para que suene rimbombante. Es la cruda realidad, es la violenta historia que no nos cuentan, porque la vivimos desde niños.
“No me hablen de violencia… como si no la conociera
como si su existencia fuera una experiencia nueva
como si fuera una mera situación puntual de ahora
y no supiera cómo es que opera en toda la historia”.
La ‘fiesta’ de los mil días terminó en tragedia. Quizás embriagados por los efímeros avances, extasiados por los miles en las calles, el exitismo y confianza a ojos cerrados en el supuesto ‘constitucionalismo’ de los militares, cegó los nudos fundamentales de la vía chilena al socialismo, el insoslayable sustento real que la democracia liberal jamás permitiría una transformación radical en la estructura económica y social del país. Es el carácter del Estado burgués y la elite nacional que desde un comienzo, entretejía un plan para funar la ‘fiesta’. Los mismos que se jactaban de ser nacionalistas, se aliaban a una potencia extranjera para prostituir en los años venideros los recursos naturales, que brevemente habían sido recuperados durante la ‘fiesta’. Ese despojo, más violento que cualquier acción subversiva, que comenzó con los recursos, continuó con la salud, la educación, la previsión, la vivienda, entre otros, dispuso y sentenció al país al descalabro interno. A perder lo propio y mirar hacia fuera como huérfano, sin percatarse que la mayor riqueza estaba en los brazos de sus trabajadores. Los mismos que estamos sometidos a una fuerza corrosiva y destructora que nos vacía la humanidad. Se apropia de nuestras vidas, engordando la billetera de los ricos de siempre.
La Moneda en llamas esa mañana de septiembre no significa solamente el descalabro del proyecto político de la Unidad Popular. Tampoco, aunque desde un enfoque agitativo, como diría posteriormente Miguel Enríquez, fue el fracaso del ‘reformismo’. Es la derrota de un proyecto de clase y el desvanecimiento de un proceso de acumulación de fuerzas donde los explotados llevaban más de cien años de experiencias. Es ese pueblo, que con su inmadurez, deficiencias, triunfos y derrotas es producto de esas entrañas. De esa lucha abierta; de acción directa, insurrecta, subversiva, donde se legitiman todas las formas de lucha que tanto nos mueve; pero también de ese pueblo que se formó y constituyó a través de la lucha institucional. Disputando comunas, cupos electorales varios, sindicatos y portando la bandera de los Derechos Humanos. Por eso, esas visiones dicotómicas y simplistas de hablar de ‘reformistas’ y ‘revolucionarios’ realizan un daño irreparable para recuperar nuestra memoria como pueblo y elaborar un proyecto histórico de clase.
“¿Y dónde empieza la violencia?” Dice el tema de Portavoz y Subverso, con ánimo de polemizar y remecer las conciencias. Gritar de manera iracunda, al igual que las mismas voces de miles que desde abajo intentamos irradiar. Es una pregunta que se responde a sí misma. Todos sabemos donde comienza y donde comenzó siempre todo esto. El origen es la sociedad de clases, que durante el capitalismo neoliberal fue naturalizada hasta la médula. La violencia la visualizamos desde el saqueo español contra nuestra América, continúo con el liberalismo que cautivó a las elites coloniales y que poco a poco comenzaron un traumático y lento tránsito a una modernidad donde sólo ellos vieron beneficios. Y de manera latente está presente en el hambre, el frío, en la represión hacia los que luchamos y groseramente lo presenciamos como testigos de primera fila en la acumulación de capital a costa de la vida de los pobres.
“No hay algo más hipócrita que hablar de la violencia
si ésta no toca tu puerta ni en las noches te despierta
ven a dormir acá en el ghetto, y dime
si hay facetas de esta realidad concreta que yo no comprendo”.
Los allanamientos nocturnos, el miedo de los autos sin patentes, la infiltración, la picana eléctrica, el submarino y la prisión política tampoco empezaron el día del Golpe de los ricos y tampoco terminaron con el fin del Gobierno de Pinochet. Son prácticas propias del Estado, de cualquier Estado burgués, sobre todo en la Historia de Chile, hijo pródigo de Portales y compañía. La tortura y los mecanismos de presión contra los detenidos se pueden rastrear desde las cárceles ambulantes del siglo pasado, continuaron haciéndose patente en las resoluciones de conflicto interoligárquico que saqueaban los hogares de los vencidos, violaban las mujeres e hijas de los derrotados e incendiaban las casas junto son sus moradores. Pero obviamente, el discurso oficial de los medios de comunicación, el Estado, la jerarquía eclesiástica y de la burguesía retratará la violencia asociada a las armas, desligado de todo asidero con la realidad. Si a eso le añadimos la veintena de masacres estatales, las guerras civiles y la prolongación de la política contrainsurgente de la Concertación en el 90’ y en la última década, presenciamos que la constante es la violencia represiva desde arriba, acicalada levente por explosiones de violencia popular revolucionaria desde abajo, pero que por ningún motivo tiene comparación con la primera.
“¿Dime quién es responsable de estas atrocidades, crímenes contra la humanidad, prisiones militares?”. Los mismos de siempre compañeros, pero ahora con unos correligionarios nuevos. Antiguos rivales declarados a muerte, ahora socios y compañeros de laburo, si es que se puede considerar trabajo, conciliar el conflicto de clases y conseguir migajas de la institucionalidad que mutiló y desapareció a sus ex ‘compañeros’. Son los más peligrosos y astutos, sínicos y chupasangres que desde la posición cómoda hablan de reconciliación, de avances democráticas y que en 1990 nos habló de realizar “justicia dentro de lo posible”.
“No les compramos cuando dan ese argumento
que demoniza a los que están luchando por ser tan violentos
si en una pura sesión en el Parlamento
aniquilan más vidas que to’os nuestros caseros armamentos”.
La violencia desde los explotados tiene una connotación liberadora, y parafraseando Frantz Fanon, tiene una doble dimensión. Nuestras conciencias y nuestra realidad serán transformadas. Porque la colonización occidental tiene que ver con nuestras prácticas cotidianas y mentalidades. Superaremos la visión anquilosada de la violencia asociada meramente a las armas, y que dicho sea de paso, es elucubrado por los mismos que poseen el monopolio de la fuerza militar. La columna vertebral de la dominación de clase tambaleará cuando no sólo cuestionemos ese orden, sino que cuando nuestras acciones lo hagan remecer desde abajo. Tenemos que liquidar la visión que considera que la violencia es legítima cuando yace sobre los muertos de nuestro pueblo pobre, y, legal y moralmente condenable cuando emerge desde los oprimidos. Es recordarle a la misma intelectualidad elitista que sus hazañas están forjadas al rojo por la fuerza: la independencia, las guerras internas y externas, los procesos constituyentes y la implementación del neoliberalismo están teñidos de sangre obrera y popular.
Y si usted querido lector tiene el atisbo de pensar que realizo una apología a la violencia, que soy comunista, anarquista, o violentista le puedo decir que “¿Violento yo? Violentos tus fuckin’ fajos, que son sufrimiento y muerte pa’ la gente de trabajo”. Pero sí, soy resentido, siento de forma individual y también de manera colectiva.
Mi generación ya no tiene la solidaridad del extranjero, ni un ‘Gran Hermano’ que nos suministre alguna ayuda del ‘marxismo internacional’. Difícilmente tendremos la mano tendida del exilio o el apoyo de un presidente de un Estado foráneo. Pero no hay duda que estamos de pie, que no olvidamos, ni perdonamos. Estamos de frente a esa violencia, estructural, burguesa, económica, represiva y todos los apellidos que quiera utilizarse. No nos resentimos ante esos embates. Autónoma y colectivamente luchamos por lo que nos pertenece. No rendimos culto a la muerte ni a nuestros muertos, queremos nuestra vida y la amamos. Tenemos un profundo amor a nuestro pueblo, que con ternura y constancia coayudamos a regenerarlo desde las cenizas del olvido. Para que recuerde que mano a mano siempre hemos construido nuestro destino.
*Canción: “Donde empieza”. Disco: Escribo Rap con R de revolución. Interpretes: Portavoz & Subverso. La cita inicial y todas las comillas que aparecen a continuación.


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martes, 11 de septiembre de 2012

EL 11 DE SEPTIEMBRE EN EL CORDON CERRILLOS.( Guillermo Rodríguez Morales)


Del libro " De la Brigada Secundaria al Cordón Cerrillos"

El 10 de septiembre lo pasamos con Vinka y su familia en la casa de la Población La Victoria, preparándonos  para la ceremonia de nuestro matrimonio. Sería en el Registro Civil de Ñuñoa y asistiría parte de mi familia. Nos acostamos muy tarde, sin escuchar radio y desconectado de lo que pasaba en el país. A las seis estábamos ya en pie cuidando los últimos detalles antes de salir. Alrededor de las siete y media dejamos la casa rumbo a la Estación Central. Al llegar ahí, comenzamos a ver camiones transportando tropas y movimientos inusuales. Comencé a ponerme nervioso sospechando que estábamos ante el golpe. Lo comenté con Vinka y don Vicente, pero como en los últimos meses habían existido numerosos allanamientos a fabricas y locales populares, pensamos que quizás se trataba de un gran allanamiento a la Universidad Técnica o algo similar. No recuerdo como logramos llegar la Plaza Nuñoa y al Registro Civil. Solo recién ahí, viene la confirmación de lo grave de la situación: una funcionaria nos informa que hay problemas y que la oficina ha suspendido toda atención, que posiblemente hay Golpe de Estado. Alterado, comenzamos a discutir con Vinka quien cree que me estoy corriendo del compromiso. Mi suegro interviene y corta la discusión. Parto sin muchas esperanzas de volverlos a ver. No se como llegue a Cerrillos, recuerdo  que subía y bajaba de vehículos que me iban acercando, que recorría tramos del camino medio corriendo o caminando y que por las calles iba recogiendo información: “Se sublevó la Armada” - cuenta un comerciante-, “Hay combates en Tomas Moro y la Moneda” – informa un estudiante, “Se están agarrando entre ellos” – comenta sonriendo un trabajador, “El general Prats avanza con divisiones desde el norte”- agrega no se quien.
Finalmente, pasando la calle Buzeta encaramado en un camión, llegue al Cordón Cerrillos, observando impactado el panorama: frente a las industrias nidos de ametralladoras y tropas en actitud beligerante apuntando a los trabajadores. Hileras de personas transitan a pie por Camino a Melipilla sin hablar ni hacer comentarios. Tampoco recuerdo como atravesé Maipú para llegar al otro extremo a la Industria Perlack.
Ya estaban en el lugar la mayoría de los miembros de la Dirección Local y algunos militantes y dirigentes sindicales, campesinos y pobladores.
Luego de un rato de ansiosos y nerviosos comentarios, Renato dio inicio a una reunión que continuamente era interrumpida para escuchar las noticias que llegaban. Parte informando que no tiene contactos con la Comisión Política o el Comité Regional, por tanto sabe lo mismo que nosotros respecto al golpe en desarrollo. Adrián cuenta que alcanzó a escuchar al Presidente  Allende en algunas radios, pero que ahora hay cadena y que habían silenciado Radio Magallanes por donde estaba saliendo Allende. Santos Romeo informa de una reunión de emergencia convocada por el Cordón, para a reglón seguido afirmar que no hay comunicaciones con varios dirigentes importantes y decisivos para articular alguna respuesta de masas. Chino Bertín informa que se ha conectado con militantes comunistas y que ellos se están concentrando en algunas de las industrias grandes, con órdenes de tomarlas y esperar los acontecimientos, sobretodo a la espera de si se cierra el parlamento o no. Aún no hay informaciones claras del sector campesino y desde pobladores se nos informa que hay tropas provenientes de fuera de Santiago acuarteladas en la FISA, en la Piscina Maipú y que hay patrullajes esporádicos en algunas poblaciones. Desde el Mercado Popular se informa que miembros de las brigadas que conducen el Malo y el Guajiro se están reuniendo allí, a la espera de instrucciones. Es el momento de las decisiones militares y los ojos buscan interrogando a “Diego” el responsable militar del Comité Local.
Estoy nervioso. La boca seca me impide hablar fluido. Por mi mente pasa raudo el pensamiento: tengo veintiún años, se mucho en teoría pero no tengo experiencia practica alguna y que lo que diga será determinante para la vida o quizás la muerte de quienes estamos ahí. Respiro profundo y trato de exponer lo más claro posible: no hay contacto con la Comisión Política ni con el Regional por tanto ignoramos la envergadura de los sucesos, hay un contacto telefónico con Gaspar de la CREM quien ha prometido que, si se llega a generar resistencia armada en el sector, enviará una escuadra de Fuerza Central al Cordón, vale decir seis fusiles, dos ametralladoras y quizás un lanzacohetes. La noticia parece alegrar a algunos. A continuación lanzo el balde de agua fría: la unidad operativa está perdida y de los cuatro compañeros que la componen, ninguno ha llegado al sector. ¿Deserción? ¿Están acuarteladas en otro lado y obedeciendo una conducción central? Explico que quizás no pudieron llegar por los problemas de transito, ausencia de transporte publico, pero mientras explico, me doy cuenta que ni yo mismo me convenzo del asunto puesto que, personalmente  atravesé todo Santiago, primero desde la población La Victoria a Ñuñoa y luego regresé de Ñuñoa a Maipú.  Lo cierto es que, explico, no tenemos la subametralladora ni las cuatro armas cortas, ni el vehículo de la unidad. Tampoco aparece la gente de Talleres y Logística que manejan algunos depósitos de armas caseras, ni los tres militantes de informaciones ni las compañeras de comunicaciones que tienen la radio de onda corta prevista para la ocasión. Vale decir, todo el aparato técnico militar del Comité Local se ha esfumado, no existe en el único momento para el que durante un par de años y los últimos meses se venían preparando. Solo está el equipo de dirección, los militantes de los frentes sociales y la masa. ¿Que tenemos para resistir? Solo tenemos una idea de maniobra general de autodefensa trabajada largamente con sectores de masas, pero qué, para ponerla en practica no se dan las mínimas condiciones: no hay focos de resistencia en Santiago, ni en las cercanías, no hay unidades de las FFA descolgándose del mando golpista, no hay masas en la calle, no hay información de lo que pasa en el país, no tenemos armamento. Solo la voluntad y empuje de los sectores más decididos.

La reunión termina con una resolución de transición evaluando que no se sabe con certezas que magnitud tiene el intento golpista, Se plantea salir a buscar informaciones, coordinación con los partidos de izquierda, buscar medios materiales para resistir, sacar a la gente del Mercado Popular y mandarla a casas de seguridad y conectar a la militancia que está dispersa. Se fija reunión de consulta y evaluación a las 15.00.

Salimos con Adrián a explorar la zona en un vehículo. En el sector industrial algunos puntos controlados por las FFAA han sido retirados y piquetes de obreros comienzan a asomarse en algunas industrias. Algunos que nos conocen nos reclaman armas y nos insultan cuando les decimos que no tenemos. Al regresar, nos encontramos que, sobretodo las trabajadoras de Perlack han salido a la calle armando barricadas. Se ve a lo lejos, el humo que comienza a salir de las barricadas de FENSA, por lo que dos de los puntos señalados para resistir, están comenzando a funcionar.

Sobre la marcha comenzamos a constituir una pequeña fuerza operativa con trabajadores de Perlack y militantes sueltos que llegan al lugar. Aparecen dos fusiles mecánicos, Guajiro aporta una pistola, Santos Romeo cuatro armas cortas de la industria más la mía hacen seis. Voy al depósito cercano, la casa del profesor y regreso con dos cajas de granadas hechizas que no tienen sistema de encendido. En la fábrica se improvisa un taller y se comienzan a poner a punto. De repente los gritos llegan a donde estamos: están bombardeando la Moneda. Desde lugares en altura se pueden observar las maniobras de los aviones. La gente de las barricadas se enardece y ya hay llantos de dolor y furia. Las mujeres desde las barricadas increpan a los hombres para que salgan a la calle. De súbito aparece en el lugar una camioneta con soldados de la FACH. Son rodeados por la gente que grita y los insulta. Se descontrolan y un grupo de ellos se repliega mientras se intenta desarmar a dos de ellos. La situación es confusa: ellos no quieren disparar y crece el rumor que vienen a sumarse a la resistencia. Finalmente se van y a los pocos minutos aparecen dos helicópteros que vuelan rasantes y disparan a la calle sin herir a nadie. Un nuevo pase de los helicópteros y ahora si las balas pican en el cemento y dejan un reguero igual que en las películas. Se van los helicópteros y un rato después llega la información de que en algunas industrias no controladas por los militares se están entregando productos a la población y entregando dinero a sus trabajadores.

Junto a Guajiro y Adrián hemos establecido un pequeño mando. Tomamos algunas medidas y parte de la pequeña fuerza, al mando de “Peluso”, un obrero de Perlack, se instala en la cima de la pequeña colina a la entrada de Maipú. Se camuflan a la espera de que regresen los helicópteros. Están nerviosos, saben que solo tienen fusiles mecánicos, pero todos confiamos en el factor sorpresa. Chango, Santos Romeo y el Chino regresan con noticias: no hay reunión del Cordón: los dirigentes socialistas se han esfumado y solo están algunos dirigentes comunistas, sobretodo en FENSA donde se han concentrado y la tienen tomada. En la cercanía de la industria hay dos carros y no se sabe si son tanques o carros de asalto. Se presume que se preparan para entrar a la industria porque se ha visto concentración de tropas en la cercanía.

Un helicóptero regresa para atacar la barricada de Perlack y se encuentra de lleno y  sorpresivamente con el fuego que desde altura realizan los compañeros. Se eleva y  comienza a girar sin control. La gente sale nuevamente a la calle y grita de alegría mirando al helicóptero que se pierde en el horizonte sin que sepamos si fue derribado o no.

Ahora si las noticias se amontonan: la Moneda fue bombardeada y se presume que Allende ha muerto el combate. Llegan noticias de enfrentamientos en La Legua y en Vicuña Mackenna. Desde FENSA se informa que el desalojo es inminente y que los compañeros del FTR se han retirado ante el abucheo de la gente del PC que quiere resistir sin armamento. Llegan los militantes trabajadores de FENSA y se les ordena acuartelarse en casa cercana. La reunión de Dirección se suspende hasta las ocho. Renato decide salir de la zona y viajar a Santiago para tomar contacto y tener noticias. Adrián asume la conducción.
Por mi parte, ya tengo un cuadro claro de fuerzas que se están agrupando a lo menos en cuatro puntos: los trabajadores de Perlack que se trasladan a una casa de madera que llamamos “La Escuela “, los de FENSA que están en casas de seguridad, los pobladores que estaban en el Mercado dirigidos por el Malo, un grupo de jóvenes que desde Las Rejas han comenzado a desplazarse para llegar a Maipú. También hay avances respecto a medios materiales: una fracción del PS quiere hacernos entrega de granadas industriales, y un militante de la IC ha entregado un saco de armas entre las cuales hay una decena de armas entre subametralladoras, pistolas, revólveres y suficiente parque.

Poco antes de las ocho me dirijo a la casa de reunión. Mala cosa. La zona está rodeada por las FFAA que comienzan a peinar el sector. Voy a la casa de alternativa. Es la casa de la madre de un miembro de dirección del MIR. Ella es española, sobreviviente de la Guerra Civil y de carácter fuerte. Cocina mientras algunos miran la televisión. En el relajo, siento que el estomago me aprieta y comienzo a tiritar. Estoy como autómata. Ella se acerca, me mira y comenta que estoy en shock, que lo ha visto antes en la guerra española. Me lleva a su pieza y me ordena dormir. No se cuanto rato duermo. Despierto alarmado y más despejado. Regreso a la reunión justo para escuchar al General Leight prometer que extirpará el cáncer marxista.

La reunión comienza y el análisis es claro: no hay orientaciones de nuestro mando, de la Comisión Política o de la CREM, no hay respuesta masiva frente al golpe y aunque las FFAA han usado la sorpresa, no está claro lo que vendrá. En la comuna, las FFAA controlan algunos puntos pero no los caminos ni las poblaciones. Se cuenta con medios y fuerza para intentar algo. Hay consenso. La discusión se traslada a la alternativa del uso de las fuerza, a la necesidad de responder al golpe versus la continuidad de la lucha y la preservación de las fuerzas. ¿Y si están surgiendo focos de resistencia en otros lugares? ¿Será verdad lo captado en radio onda corta respecto a levantamientos en Panguipulli? ¿Y el levantamiento en Linares que comentan otros? Sabemos que hay fuerza y militancia entre los suboficiales, soldados y clases, no solo del MIR sino de otros partidos. Y estas fuerzas solo pueden activarse a condición de exista resistencia popular. La discusión gira y vuelve nuevamente al mismo punto: no hay información, no hay claridad. El Golpe ha sido exitoso y respecto a nosotros nos pillo desarticulados, intervenidos, desconectados, creyendo que se impondría la conciliación. No hay comunicaciones internas, el aparato orgánico no responde, no aparecen los militantes técnico militares, solo están los militantes de base de los frentes, los pocos pobladores, obreros y estudiantes que nos acompañan.
El Golpe se está imponiendo sin contrapeso y hablar de continuidad de la lucha es impensable sin hacer nada. El partido y nuestra propuesta no tendrán credibilidad  si no luchamos. Hablan todos entregando sus opiniones. No hay optimismo en las palabras de Chango, Adrián, Bertín, Pepe Amigo, Guajiro, Máximo y Santos Romeo. Finalmente éste último insiste en que no podemos dejar pasar el momento histórico sin hacer nada, y que lo que hagamos siempre será mejor a no hacer nada. Termina diciendo que quizás nos maten en el intento, pero que la historia recordará algún día al puñado de hombres y mujeres que lucharon como sinónimo de consecuencia.

Está todo dicho. Guajiro y Chino salen a buscar las armas que pasará el grupo del P.S., Pepe Amigo, “el Malo”,  sale a buscar a su grupo con orden de concurrir a la Escuela, donde se concentrará toda la fuerza disponible. Adrián, Máximo, Chango y Santos Romeo no participarán en acciones y darán continuidad a la lucha.

Salgo con un ex compañero del GAP, recientemente trasladado al GPM,  que ha llegado a luchar junto a nosotros. Vamos a buscar las armas escondidas en un depósito. A poco andar sentimos disparos y carreras. Nos ocultamos y luego de algunos minutos vemos, a lo lejos, una micro y un piquete de uniformados en la calle. Me imagino que son una especie de patrulla explorando. Disparamos algunos tiros y nos vamos del lugar sin saber que esa acción está salvando la vida a nuestro compañero Chino Bertín quien junto a Guajiro han caído en un control. Guajiro gravemente herido logra cubrir la retirada de Bertín quien finalmente acorralado, lanza una granada casera hiriendo a un militar. Cuando está siendo reducido, los disparos que hemos realizados desde lejos, obligan al vehículo a replegarse llevándolo prisionero.

Ahora me invade una tranquilidad especial. Es saber que la suerte está echada y que cualquiera sea el futuro que nos depare, en ese futuro no estará la recriminación por no hacer nada. Llegamos al Camino a Pajarito: algunos soldados han tendido un cerco que tiene mucho espacio entre soldado y soldado. Nos arrastramos y logramos pasar en silencio. Es relativamente fácil llegar a la casa donde vamos: no hay gente en las calles y solo nos acompaña el ladrido constante de los perros. Con el saco de armas, regresamos por el mismo camino. A la escuela ha llegado media docena de trabajadores de Perlack. Salgo a buscar a los de FENSA y regreso con tres de ellos, dejando a los casados y más viejos sin poder participar. Mientras esperamos al grupo de Las Rejas y al del Malo, se entrega una corta instrucción y orden de combate: vamos a atacar la Comisaría de Maipú. La espera se hace tensa y nadie aparece. Hago recuento de hombres y armas y el grupo permite constituir una patrulla. Asumo el mando y ordeno salir en posición de combate y armas a la vista.
Algunas persianas se abren al vernos pasar caminando en dos hileras por la calle Segunda Transversal. Voy a la vanguardia, algunos metros adelante del grupo. De repente, cuando comenzamos a subir una suave pendiente, veo en lo alto un vehículo que se desplaza en la oscuridad. No trae luces pero su contorno muestra una baliza en su parte superior. Imagino que es un vehículo militar. Ordeno desplegarse en campana, esperando que entren a la emboscada, y abrir fuego solo cuando yo lo haga.
Repentinamente el vehículo acelera y entra en nuestro campo de fuego. Salgo a la calle y comienzo a disparar. En medio de los tiros, escucho gritos de auxilio, y el asombro me paraliza un segundo: son gritos de Pepe Amigo desde el interior. Grito como nunca que se suspenda el fuego y corro a abrir la puerta. Un grupo de desfigurados compañeros, llenos de dolor y rabia por el equivoco, salen gimiendo y gritando desde el furgón azul que habían recuperado para llegar hasta nosotros. Mauricio el chofer, agoniza por los impactos de las balas. Pepe Amigo salta al volante y se aleja gritando que lo llevará a la posta.

El grupo está en silencio. No hay reproches y eso duele aún más. Retomo el mando y cambiando objetivo. La moral combativa se ha perdido en el incidente. Nos vamos al Camino a Pajaritos a hostigar a los vehículos militares. Regresamos a la escuela al amanecer con el peso de una derrota total. El silencio entre nosotros es espantoso.
Escondemos las armas en una arboleda cercana a la “Escuela” y nos citamos para un día después.

Regreso a la Victoria. Allá las cosas están muy mal. Mi suegro apenas habla. Vinka me cuenta que pudieron escuchar el último mensaje del Presidente Allende y que en la población a sido escasa o casi nula la resistencia: algunos compañeros de diversos partidos más un grupo de detectives de izquierda habían levantado barricadas y se habían tiroteado con patrullas militares. Ayudo a Vinka a quemar papelería. Imagino que medio Chile está quemando documentos, libros, papeles. Al atardecer, decido regresar a Maipú. Recibo las bendiciones de doña Maria y pienso que claro que las vamos a necesitar.

Llego a Perlack y me encuentro con lo que queda del grupo de militantes de Las Rejas que nos iban a apoyar. Están aún mojados. Trataron de pasar durante la noche y tuvieron que esconderse en zanjas y canaletas. Me cuentan que Pepe Amigo anda en la cercanía, que Mauricio falleció a consecuencia de los disparos, que Bertín y Guajiro fueron vistos agonizando en la posta local. Salgo a buscar al Malo y deambulo por diversos lugares hasta que nos encontramos. Nos vamos a una casa donde supuestamente está Adrián. No está, pero la compañera que allí vive se ofrece para cambiar en algo nuestro aspecto. Comienza a cortarme el pelo en momentos que Pepe Amigo sale a buscar a uno o dos compañeros más: intentaremos recuperar las armas y llevarlas a un depósito más confiable, en un fundo del Camino a Rinconada. Solo han pasado dos o tres minutos desde la salida de Pepe, cuando el cerco se deja caer. Salgo con la cabeza a medio rapar, escabulléndome por entre los patios de la población. 

Al anochecer nos volvemos a juntar en la “escuela”. Ahora solo somos seis: dos trabajadores de FENSA, el Bigote y el Guagua, de pobladores, Pepe Amigo y yo.
Rescatamos las armas y nos vamos a través de los potreros orillando el Zanjón de la Aguada. Avanzamos lentamente cuidándonos de que no se nos vea. Finalmente a campo traviesa, caminando en la noche rumbo al Fundo La Unión nos sentimos más confiados. Llegamos alrededor de la una de la mañana. Escondemos las armas y el grupo espera mientras voy a conversar con el viejo campesino de los tiros 30.30. No se sorprende de vernos. Informa que en el sector no hay militares y que podemos quedarnos. Regreso por los compañeros y junto al fogón comimos papas asadas que su compañera nos prepara. Salimos junto a Pepe a enterrar el armamento sin que el resto de personas se enteren donde. Terminado esto, organizamos la guardia y turnos para dormir. Me siento afortunado porque no seré del primer turno de guardia. Me entierro en el heno y me duermo de inmediato.

No se cuanto dormí. Desperté con un culatazo en pleno rostro. Boinas Negras gritan, disparan y nos golpean. Siento que el miedo se ha instalado entre mis piernas y esfínteres. Me digo a mi mismo que debo mantener la calma, que no debo abandonarme al terror. Me pongo de pie pensando en nunca caer de rodillas.

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