martes, 13 de noviembre de 2012

LOS AMOS DE LA PRENSA EN CHILE (Ernesto Carmona)

Un minúsculo grupo de mega empresarios, de la súper élite del 0,1% que maneja las vidas del 99,9% restante de la sociedad, controla los medios de información en Chile. La tarea principal de los medios consiste en tratar de idiotizar 24/7 a la gente e intentar moldear 24/7 sus mentes como electores, para conducirlos a votar en rebaño cada vez que el “sistema democrático” convoca a elecciones. El resto del tiempo banalizan la realidad, tergiversan las noticias verdaderas e inventan otras –como el último teléfono celular–, estigmatizan y compadecen la pobreza convirtiéndola en espectáculo morboso, sus analistas calumnian a los movimientos sociales, exaltan a las bolsas de comercio y a la súper clase financiera y levantan y apoyan a políticos y gobernantes a su servicio.

Varios autores de visión crítica cuestionan el actual rol de conductores políticos e ideológicos de los ciudadanos asumido por los grandes medios de comunicación, sus frecuentes yerros deliberados respecto a la veracidad de lo que informan y, sobre todo, la gran concentración de su propiedad en la sociedad actual, situación que los ha dotado de un importante poder de hecho, aunque ilegítimo, no sólo en Chile, sino también en Estados Unidos y el resto del mundo.

Grandes redes de cadenas de televisión entrelazadas con diarios y radioemisoras de la misma propiedad conforman enormes grupos y mega-grupos que poseen vasos comunicantes en los directorios de corporaciones financieras, industriales, tecnológicas, de servicios y comercializadoras que, a su vez, sólo invierten en publicidad en entidades afines a su modo de pensar y en cuya propiedad participan con importantes cuotas de acciones, característica que se da en el nivel local y a escala mundial (Carmona 2010, pp. 4-21).

En Chile, los grandes medios pertenecen hoy a los miembros más sobresalientes de la élite económica: los únicos diarios de circulación nacional son propiedad de dos personas, Agustín Edwards (grupo El Mercurio) y Álvaro Saieh (Consorcio Periodístico de Chile S.A., Copesa). El Mercurio y sus 22 periódicos (3 de circulación nacional publicados en Santiago y otros 19 en 14 ciudades claves) pertenecen a Edwards, con el apoyo del grupo Matte, que proporciona el papel, pero además El Mercurio posee 14 estaciones de radio en las principales ciudades del país y una agencia de noticias (Sunkel 2001, pp. 35-50; Carmona 2002, pp. 9-12/69).

El banquero Saieh (Corpbanca) es propietario de supermercados (cadena Unimarc y Supermercados SMU (Deca, Bryc, Korlaet, Cofrima, cadena Vegamercado, Mayorista 10, cadena Alvi, Maxiahorro, Supermercados del Sur), accionista de La Polar, del Hotel Hyatt, del banco Santander Colombia (95%), entre otros negocios, con Copesa controla La Tercera, La Cuarta, Qué Pasa, Paula, Pulso (diario por suscriciones para la élite empresarial), La Hora (gratis para usuarios de metros buses), El Diario de Concepción, el Grupo Dial (6 radio emisoras, Duna 89.7; Paula FM 106.9, Carolina 98.3, Beethoven 96.5, Zero 97.7 y Radio Disney 104.9) (Monckeberg 2009, pp. 25-30) y contribuye a sostener Ciper, Centro de Investigación Periodística. Saieh planea lanzar un canal de TV "con el perfil de radio Duna, opinante y muy influyente” desde la plataforma de su concesión UHF del canal 22, más el 20% que posee en VTR (El Mostrador, mayo 2012).

El 67% del Canal 13 “de la U. Católica” pertenece al grupo Luksic, el más poderoso del país merced a su rama gran minería del cobre explotada con ventajas tributarias únicas de Chile en todo el mundo. El grupo Bethia (Falabella) concretó en 2012 la adquisición de Megavisión Canal 9, que perteneció al difunto Ricardo Claro, empresario Opus Dei de extrema derecha vinculado por investigaciones judiciales al financiamiento de una estructura DINA/CNI. Sebastián Piñera vendió su estación Chilevisión a Turner Broadcasting System, una compañía más del mega grupo AOL-Times Warner-CNN de Estados Unidos. El canal de noticias por cable CNN Chile pertenece a CNN en Español en alianza con el monopolio VTR Global Com, proveedor de televisión por cable, telefonía y banda ancha VTR, que localmente pertenece en 80% a Liberty Global, de Estados Unidos, y en 20% a Corp Rec S.A., de Álvaro Saieh (La Tercera).

Televisión La Red es propiedad del mexicano Ángel González, residenciado en Miami, dueño también de una treintena de estaciones de TV abierta en la región, incluido las cuatro señales de Guatemala.

El 60% del mercado radiofónico está controlado por 11 emisoras, lideradas por la radio de noticias ADN (ex W), que pertenecen al grupo hispano Prisa, propietario del diario El País y Editorial Santillana, entre muchos otros negocios. Las radios “chilenas” relevantes por su quehacer informativo quedaron reducidas a Bío Bío (independiente), Cooperativa (pro democratacristiana) y Agricultura (de la oligarquía agraria cobijada en la Sociedad Nacional de Agricultura). (Carmona 2010, p. 13).

La Tercera, a manera de ejemplo, concentró sus baterías periodísticas contra el fraude abusivo a los clientes cuya deuda fue redimensionada sin su consentimiento por la multitienda La Polar y resultaron estafados, una iniciativa aparentemente noble, pero acto seguido, cuando las acciones de La Polar estaban en el suelo a causa de la cobertura informativa del ilícito, Saieh compró un paquete importante “para salvar la empresa” de la quiebra y, en el fondo, imitó a Nathan Rothschild cuando el 19 de junio de 1815 conoció como secreto el resultado de la batalla de Waterloo estando en la Bolsa de Valores de Londres. Entonces, Rothschild vendió todas sus acciones y, como el banquero tenía fuentes confiables de información, los demás especuladores lo imitaron suponiendo una victoria napoleónica que pondría en aprietos la prosperidad británica y su hegemonía sobre Europa. Al mediodía, en una Bolsa totalmente deprimida, Rothschild compró nuevamente los valores, vendidos por él y quienes lo imitaron, por sólo una fracción del precio original. Cuando se conoció la victoria de Wellington, las acciones recuperaron el precio de la mañana y aumentaron aún más su valor por pertenecer a una sola persona. En pocas horas, Rothschild ganó una fortuna, pero también hizo ver el valor de la información. Al fin y al cabo, puso en evidencia que los grandes negocios no tienen ética. Los grandes medios comerciales tampoco.

"No es difícil contemplar como los medios de comunicación fabrican y moldean la opinión pública y las leyes. Los políticos son productores, los votantes consumidores y los medios de comunicación se han apropiado del papel cada vez más importante de guardianes de la arena política (...). Los que encarnan de una forma estándar la democracia representativa están ahora totalmente desprovistos de poder a este respecto y no pueden hacer otra cosa que adaptarse a las órdenes de sus nuevos dueños". (Soderqvist y Bard, 2003, p. 66).
Fuente: Alai-Amlatina

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viernes, 2 de noviembre de 2012

El vicepresidente de la ONU que quiere "ocupar y nacionalizar la banca"


“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg”. Con esta aplastante contundencia despacha Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su particular análisis del actual momento histórico. 
La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo inquisidor a los ‘culpables’ de la crisis sistémica. “No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”. En su último libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), que Ziegler presentó ayer en Madrid, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las que otros diplomáticos ni siquiera se atreven a hablar en los pasillos de la ONU. Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo, Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente.
Hay que multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista para derrumbarlo y crear un nuevo orden mundial m{as justo.
Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más que su tesis sobre la generación de las desigualdades:“Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros”. Una extremista postura que lo lleva incluso a criticar la incapacidad de movimientos de la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados Unidos. “Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general indefinida. Hay que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la resistencia pacífica”.
La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su último libro, “es el origen de esta crisis genocida porque han disparado el precio de los alimentos básicos”. A pesar de la ‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para “multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial”.
La insurrección será por el hambre o no será
El primer paso, explica, es darse cuenta de que “los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos”. Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento de una nueva forma de solidaridad internacional entre todos los pueblos, que posteriormente se transformará en un “frente de resistencia intercontinental”.
Un convencimiento “total”, pero que se transforma en duda cuando se le pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este alzamiento popular. “Es un misterio, no puedo hablar de la revolución porque se trata de la libertad liberada en el hombre y los procesos revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes y no son conocidas”.
Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá por el hambre. “La hambruna ya es una realidad en las banlieues parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como el resto de Europa”. En este contexto, indica, la lucha de clases es “absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar permanentemente las cadenas”.
“España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima”
Las “cadenas” a las que retóricamente se refiere este diplomático de la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la austeridad, que califica como “absurdas y destructoras”. Los teóricos del neoliberalismo, añade, “nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite objetivo y no van a resolver los problemas”.
En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas políticas centradas en el crecimiento. Esta es la única esperanza que deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma “extremadamente leve”. Sus protagonistas no podrían ser otros que François Hollande y Barack Obama. “Ambos deben formar una alianza por el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la lucha contra la desindustrialización”.
Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONUestas políticas no son la solución final si no van acompañadas de un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda. “Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima. Esto es, se ha creado, en gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin materializarse en inversiones reales”.
Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de recomendar a los españoles  que objeten en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada desde el 15M que califica de “necesaria, inteligente y eficaz”. Todos estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con las “deudas injustas”.
Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial
La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el futuro escenario mundial. Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos. Sin embargo, “los mercenarios han pervertido su papel y destruido su credibilidad moral”. Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario general Ban Ki-moon o al presidente del consejo de selección de los relatores, el hondureño Roberto Flores, “quien apoyó el golpe de Estado en su país en 2009”.

Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle “mucha más democracia” eliminando el poder de veto de las naciones integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de “golpistas” y eliminando las prebendas del FMI y el BM. El neoliberalismo delictivo, concluye el diplomático, “se cura con política”


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Los devaneos de la izquierda (Juan Francisco Coloane)

A raíz de su reciente estancia en Siria, el escritor y periodista chileno Juan Francisco Coloane aborda la actitud que observa una parte de la llamada «izquierda internacional», y en específico la dirigencia de la Internacional Socialista, en relación con el tema sirio.

Los últimos atentados terroristas en Siria, particularmente los perpetrados en Damasco, contribuyen a desmitificar el carácter de esta guerra irregular y fabricada para derrocar un gobierno, Este es un hecho claro que no aceptan los cuarteles generales que la diseñaron que diseñaron esa guerra.
El protagonismo del terrorismo en la crisis siria también permite desentrañar el «misterio» del por qué cierta izquierda forma parte de una insólita y nueva alianza para derribar el gobierno sirio. Lo que sorprende más todavía es la amplitud de esa alianza y el reducido número de s naciones que realmente cumplen con el requisito de respeto a los derechos humanos, que es precisamente el motivo invocado para derrocar al gobierno sirio, a pesar de tratarse de un gobierno legalmente constituido en un país soberano.
La cofradía contra Siria, incluye a los gobiernos más reaccionarios del planeta, como son las de las monarquías del Golfo Pérsico, Israel y las potencias de la OTAN. A estos se les debe agregar una serie de países que tienen gobiernos llamados de izquierda o progresistas, como es el caso de Argentina, Brasil, Ecuador y Uruguay, en la región de América Latina.
Argentina, Brasil y Uruguay utilizaron su voto a favor de la resolución de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 19 de julio y titulada The Situation in Syria (document A/66/L.57). Ecuador se abstuvo. Esa resolución es una nueva condena contra el gobierno sirio, justifica sanciones e implícitamente abre la puerta a la aplicación del Capítulo VII de la Carta de la ONU, que permite la intervención militar en un Estado que supuestamente amenaza la paz, lo cual equivale en la práctica a derribar su gobierno. Bolivia se sumó a los pocos países latinoamericanos que rechazaron esa resolución: Cuba, Venezuela, Nicaragua. El documento fue adoptado por 133 votos a favor, 12 en contra, con 31 abstenciones, y las declaraciones de algunos delegados revelan la tendencia en las posturas de los países.
Se destaca la abstención de Tanzania, país cuyo representante lanzó un llamado a la ponderación e invitó a indagar más en el problema y a corregir el diagnóstico. Señaló que la abstención de Tanzania no significaba endosar la impunidad, aunque sí enfatiza que no se ha aplicado en el caso de Siria el principio de no interferencia.
Dijo el delegado de Tanzania que la resolución contra Siria no reconocía el papel de las fuerzas externas en el conflicto armado y que las omisiones constituían un obstáculo mayor para obtener una solución pacifica en ese país árabe. Y concluyó recalcando que Tanzania se apegaría al principio constitutivo de la Unión Africana de no promover cambios inconstitucionales de gobierno en los países.
A partir de la adopción de esa resolución y de la del Consejo de Seguridad, aprobada el 3 de agosto de 2012, en ocasión de la reunión 6810 de esa instancia de la ONU, reunión donde China y Rusia vetaron el incremento de las sanciones y la intervención militar, las acciones terroristas se han incrementado en Siria, como una respuesta directa al rechazo expresado por China y Rusia a la intervención militar.
La declaración del delegado de Siria ante la ONU, el 19 de julio de 2012, advertía de que el terrorismo iría en aumento. Hay que destacarla porque la prensa internacional ha ignorado ostensiblemente las declaraciones del gobierno sirio, como si este estuviese desplomado. El periodismo occidental, con las pocas excepciones que confirman la regla, opera como una extensión del bloqueo a Siria y del corte de relaciones con ese país.
El representante sirio ante las Naciones Unidas señaló que la resolución aprobada el 19 de julio en la Asamblea General de la ONU promueve el caos, el terrorismo, impide generar un diálogo nacional, abre la puerta a la introducción en Siria de mercenarios y terroristas y permite usar los campos de refugiados para el entrenamiento de milicias. Cada vez que el Ejército Árabe Sirio ha aplicado un cese al fuego la respuesta ha sido una ola de atentados, señaló el diplomático.
Y eso es exactamente lo que está sucediendo nuevamente en Siria, sin que el Consejo de Seguridad de la ONU, dominado por la tendencia que aspira a derrocar el gobierno sirio, llegue a tomar las medidas correspondientes.
La Internacional Socialista
El tema de los derechos humanos se está usando en una forma genérica, redundante e instrumentalizada. Eso es lo que se desprende de la conducta de la Internacional Socialista, ya que, en la actual coyuntura, la principal violación de los derechos humanos que se vive en Siria es el terrorismo.
En el congreso mundial de la Internacional Socialista, celebrado a fines de agosto de 2012 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), se elaboró una declaración de condena a Siria.
No se entiende “condena de qué”, cuando en realidad es Siria el país agredido. La declaración se quedó corta al no llegar a recomendar la intervención militar inmediata, ya que esta medida fue rechazada por una buena parte de los delegados.
En una de las resoluciones adoptadas se acusa al gobierno sirio de haber matado a decenas de miles de civiles, sin mencionar en forma explícita y clara la intervención externa en esas muertes. Aunque no llega a manifestarse a favor de la intervención militar, la Internacional Socialista sí apela a que China y Rusia no apliquen el veto a la intervención, en una manipulación de lenguaje que resulta demagógica.
La declaración de la Internacional Socialista exhorta a «Que China y Rusia, en particular en el Consejo de Seguridad, estén en línea con el sentimiento de la comunidad internacional que es proteger al pueblo sirio».
Este devaneo es porque, en su fuero interno, cualquier adherente coherente a los principios de la Internacional Socialista sabe bien que el gobierno de al-Assad no es una dictadura y que, lejos de ello, es quizás en términos prácticos el gobierno del Medio Oriente que más practica la participación popular para la formulación de sus políticas públicas.
Es como si a los ojos de la Internacional Socialista la grave crisis internacional que representa el conflicto en Siria no fuera de importancia para países que han vivido y viven aún los desgarradores efectos de la desestabilización y de la ruptura institucional por medios violentos.
Existen fuerzas políticas de izquierda que, en aras de un dudoso expediente de acusaciones por violaciones de los derechos humanos y proclamando la ausencia aparente de una democracia en Siria, se han embarcado en el plan de derrocar al presidente sirio para «restablecer la paz».
Algo sucede con la izquierda y con el progresismo a nivel mundial y con su postura frente a la agresión de la alianza atlántica contra Siria.
Con la excepción –en Latinoamérica– de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela y, en el resto del mundo, de Bielorrusia, China, la República Democrática de Corea, Irán, Myanmar, Rusia y Zimbabwe, países que expresan una posición definida sobre la soberanía y la integridad territorial de Siria, en el resto de las naciones no se observa una posición de no alineamiento con las potencias que a toda costa se empeñan en derrocar el gobierno sirio.
Las dos resoluciones de Naciones Unidas anteriormente mencionadas son claves para comprender el estado de situación de la crisis siria y cómo la gravitación política imperialista y colonial está influyendo en los sectores supuestamente progresistas y defensores de la independencia y la autonomía.
Desde esta perspectiva, considerando los objetivos de una agenda internacionalista orientada al bien público, aquellos partidos que forman parte de la socialdemocracia internacional, y no sólo estos si no toda esa amplia gama de personas que se identifican con el liberalismo progresista, tienen hoy la oportunidad de alzar sus voces en pos de restaurar el verdadero carácter multilateral y neutral de la ONU que se ha extraviado notoriamente en el caso del conflicto armado en Siria.


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viernes, 26 de octubre de 2012

Del octubre rebelde al octubre electoral: Por qué no votamos y sí nos organizamos (José Antonio Palma)


Mes de significados para la izquierda en su conjunto, observamos, eso sí, que su ponderación varía en las diferentes orgánicas y cuerpos que la encarnan, e incluso, emergen en ocasiones diametralmente opuestos y para nada complementarios.
Con trajes Armani, desde un edificio edilicio o construyendo organización desde abajo, en actividades antielectorales y al fuego de una olla común. ¿Votar? ¿Por quién hacerlo? ¿Qué hacer con la derecha? Son algunas de las interrogantes que surgen desde los sectores populares organizados. De fondo la imagen de Miguel Enríquez, Cecilia Magni, Raúl Pellegrin, del Che, miran atentos, y por qué no decirlo, atónitos.
Quiero aclarar eso sí, que por ningún motivo quiero ubicar en una antípoda la opción electoral a una extrainstitucional, de lucha social, como quiera denominarse. Estas opciones pueden ser suplementarias a momento tácticos concretos. Sin un orden predeterminado, sin esencialismos revolucionarios baratos, ni tampoco un nihilismo antitodo que para nada contribuye a construir una alternativa distinta, intentó expresar los motivos del porqué considero que no sea un régimen democrático y participativo.
Desde la vereda electoral, visualizamos la alternativa de siempre, el Partido Comunista. Vagón de cola de la Concertación que una y otra vez la salvo del descalabro de las presidenciales de Lagos y Bachelet, que celebran como un triunfo el pacto de omisión, sumió su estrategia política a al maquillaje neoliberal de la Concertación. Además, estos últimos años, se le añade figuras dignas de la farándula tercermundistas, como Camila Vallejo y Camilo Ballesteros.
La primera tuvo que capitular ante las presiones desde las bases para levantar la consigna de “Educación Gratuita”, relegando la utilitaria e inerte frase “Arancel Diferenciado” que marcó años de movilizaciones en los 90’ y 2000’. El segundo, estuvo a punto de ser revocado de su cargo como presidente de la Feusach, condenaba una y otra vez la acción directa, siendo “shupercríticoh” de la mercantilización de la educación superior, ahora se saca fotos con Michelle, la misma que consolido el modelo, que creaba Consejos Asesores de Educación que jamás fueron resolutivos y que dio guante blanco a la represión el 2006. Los que marchamos en aquellos años no lo olvidamos. ¿Qué credibilidad pueden tener estos personajes?
Ballesteros, aprovechando su trampolín mediático, se lanza a su campaña municipal, de la misma manera que probablemente lo hará Vallejo como candidata a diputada en el mediano plazo. El PC lejos de ser el continuador del partido que fundó Recabarren, se convirtió en un testaferro sin arraigo en el pueblo, que pacta por unos asientos en la institucionalidad.
De la Concertación no tiene sentido esgrimir una palabra. Un conglomerado instrumental que surge para recibir de las manos del tirano el gobierno, donde su afán por mantenerse en el poder es la única explicación para comprender su existencia. Agonizante y agotado, su muerte será estimulada por sus padres, dejando varios hijos huérfanos: PRO, PRI, MAS y otros grupúsculos que surgirán.
Nadie es tan ciego, aunque si algunos de manera voluntaria y consciente, para no reconocer que la izquierda chilena, creció y se fortaleció en gran parte bajo el alero de la institucionalidad. Cuando se vocifera “todas las formas de lucha” se incluye la lucha electoral, pero esto, en determinados contextos. Como en principios de siglo, donde el régimen oligárquico moribundo daba sus últimos aletazos dejando miles de cuerpos en la orilla del camino. Donde efectivamente tensionar el sistema tenía sentido para los miles de trabajadores que estaban bajo la indefensión de leyes laborales y sociales inexistentes.
Por eso es reconocido también por todos, que la lucha por el sufragio universal fue uno de los más importantes avances para los sectores oprimidos en Chile, pero a su vez, es necesario aclarar que la democracia que germina en la Dictadura se acomodó a la situación. El modelo de acumulación capitalista vivió una verdadera revolución y puso al mercado en el centro de las relaciones sociales, relegando la política a la subordinación del neoliberalismo. Por eso algunos ideólogos de derecha, plantean que el intercambio económico debiera transcurrir “sin distorsiones”, es decir, ‘comprar y vender’ en una sociedad con baja participación política, donde las decisiones sean tomadas por unos pocos.
El Estado fue cercenado como ente productivo y su rol comercial fue ceñido a mero observador. ‘Lo político’ quedo sumido a lo administrativo y tecnocrático de la institucionalidad. ‘La política’ quedó reducida a cómo administrar el gobierno y sus instituciones. Los políticos se convirtieron en la camarilla que se reparte los cupos laborales que otorgan los diferentes poderes del Estado. Ante esto, las elecciones quedaron como un rito propio de la modernidad perdida en el tiempo, subyugado a las leyes de la oferta y la demanda, como un gran show propagandístico que se televisa, se oferta y se consume.
Para algunos es un mes donde se acentúa el martirologio, las muertes heroicas y el derramamiento de sangre por la “revolución socialista” son repetidas una y otra vez. Lo importante no es recordar la cantidad de balas que recibió cada muerto, con sus caras en grandes pancartas y sus consignas, muchas de las cuales hacen erizar la piel, pero que ahora poco tienen que ver con la realidad actual. Desde la actualidad rescatamos sus proyectos, su consecuencia y sus enseñanzas. Con una visión crítica de lo que fueron. Sus límites y deficiencias son claves para el momento actual, sobre todo por la dispersión y fragmentación en la izquierda. Importante es generar una propuesta estratégica que le haga frente a este monstruo neoliberal que nos enfrentamos cotidianamente y recuperar la capacidad de las grandes mayorías de decidir su destino.
Ese Poder Popular que se originó desde los oprimidos y embulló durante la UP. Mujeres, trabajadores, estudiantes, pobladores y mapuche, todos ellos aprendieron la lección que no es necesario pedirle al Estado migajas y que con sus manos pueden satisfacer sus necesidades, en la calle y sin permiso. Cordones industriales y Comandos Comunales son ejemplos de aquello. Esos gérmenes de poder fueron barridos por la maquinaria estatal al servicio de las elites.
Por eso es vital rescatar nuestra memoria como clase. Tener nociones de sus formas de reproducción material, de la rica cultura popular, de sus formas deliberativas y mecanismos de defensa, cruciales para consolidar las conquistas. Sólo una mirada juiciosa y crítica de nuestro pasado permitirá generar en la actualidad un proyecto con perspectiva revolucionaria. Sin caer en el facilismo de las loas panfletarias y reduccionismos propios de sectas que viven en Petrogrado de 1905, para quienes todo es “reformista burocrático”.
¿Qué relevancia existe presentar mi descontento con un voto de castigo a la derecha, sino existe un proyecto alternativo en la izquierda? ¿Para qué participar de una competencia donde los ganadores son los de siempre y los que perdemos ya lo sabemos de antemano? No tiene sentido participar. Las municipalidades son las mismas que fueron entregadas en bandeja por la dictadura, incluso ya avanzada la ‘seudodemocracia’. Las opciones reducidas de antemano, no muestran grandes diferencias. Su injerencia en la política pública, desmantelada desde hace décadas, es casi nula.
Legitimar una institucionalidad nacida en una dictadura despiadada sería validar todo los crímenes contra los derechos humanos que se gestaron para su consolidación. Democracia electoral que nada tiene que ver con la igualdad de derechos sociales y económicos. Vivimos en uno de los países con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza en el mundo, donde la concentración de la tierra y los recursos naturales están en manos de grandes corporaciones extranjeras, reduce las posibilidades para decidir nuestro destino a cero.
Una sociedad patriarcal donde la mujer no decide sobre su cuerpo, donde persisten modelos y patrones culturales exportados desde las ciudades anglosajonas. ¿Qué tiene de igualdad de género?
Ser parte de una democracia que con hierro incandescente persiguió y extermino en los 90’ a orgánicas y militantes de izquierda es inmoral y un crimen de Estado.
Militarizar el Wallmapu, balear a niños y encarcelar autoridades tradicionales no tiene una pisca de respeto, está más cercano a los regímenes fascistas que a las “democracias del mundo libre”.
Razones hay muchas, se conjugan con los motivos para no decaer, para no flaquear ante los ataques de la clase política que nos sindica como “malos ciudadanos” y que nos apunta con el dedo por “hacerle el juego a la derecha”, siendo que ellos fueron los que jugaron con nosotros durante 22 años ilusionándonos con una “alegría” que nunca llegó, mientras en sus reuniones profundizaron las privatizaciones.
Me organizó desde abajo, construyendo una alternativa autónoma, aprendiendo de nuestro pasado y articulándome de menos a más. De lo simple a lo complejo. Generando discusiones y acciones conjuntas. Produciendo conocimiento desde la práctica misma. La opción de muchos de nosotros es NO VOTAR, esa abstención es un posicionamiento político colectivo, es decir claramente que no somos parte de este circo y que nuestra política jamás será mercenaria de nuestro pueblo. Yo no presto el voto, por eso me organizó y lucho.

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martes, 23 de octubre de 2012

La lucha de masas: motor del poder popular. Intervención de Rodrigo Muñoz en Foro de Universidad de Concepción.


Acto Universidad Católica de Concepción,organizado por Colectivo Poder Popular.
 Intervención de Rodrigo Muñoz.

LA LUCHA DE MASAS: MOTOR DEL PODER POPULAR.

Las condiciones básicas que hicieron posible una política de poder popular en Chile.
El origen de la política de poder popular sustentada por el MIR se encuentra en los fundamentos del marxismo-leninismo referidos a la teoría del estado, concebido este como expresión del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. Esta cuestión, fue abordada por Lenin de modo más específico en El Estado y la Revolución, pero se puede sintetizar en tres fundamentos esenciales:
Uno, el Estado actúa como instrumento de dominación de la clase burguesa sobre la clase trabajadora y la sociedad en su conjunto, de donde surge la necesidad de plantearse su destrucción para dar paso a la sociedad socialista.
Dos, la destrucción del estado burgués, y por tanto la revolución socialista, solo sería posible mediante una revolución violenta y la creación de un poder paralelo, alternativo al estado burgués, que progresivamente fuera asumiendo las tareas propias de un Estado. En síntesis, se trata de crear un poder paralelo de modo transitorio pues la finalidad es el reemplazo del antiguo estado por uno nuevo.
Tres, el mecanismo e instrumento impulsor, articulador y conductor de este proceso es el partido, en tanto vanguardia, poseedor de la teoría, los cuadros, y síntesis de las expresiones más avanzadas de la clase. Esto es, que las expresiones de poder y organización de la masa, no son suficientes ni adecuadas para conducir la disputa de poder con la burguesía; esto es labor del partido de la clase.
Estos fundamentos de la teoría del estado y del poder estuvieron presentes en la definición de las políticas del MIR y estuvieron presentes en el accionar táctico del MIR. Sin embargo, esto no se produjo de manera automática, en todo momento, y de modo efectivo, sino que fue un proceso de aproximaciones, de realizaciones aisladas y hasta circunstanciales que devinieron en el impulso y desarrollo específico de la cuestión del poder popular.
Mejor dicho, la preocupación y acción principal del MIR, desde el 67 en adelante, pero sobre todo desde mediados del 69 en adelante, estuvo centrada en activar, promover y conducir la lucha social y reivindicativa de las masas, principalmente en aquellos sectores de la clase trabajadora y del pueblo que no estaban integrados a las orgánicas sindicales motorizadas por los partidos de la izquierda tradicional, es decir, por el PS y el PC.
A su vez, las organizaciones de trabajadores lideradas por el reformismo y bajo la conducción de la CUT, durante toda la década del 60 protagonizaron constantes y diversas manifestaciones, movilizaciones y jomadas de lucha que fueron constituyendo un movimiento obrero activo, en constante ascenso y crecimiento, y cada vez más radical en sus manifestaciones. A este proceso se sumaron desde mediados de los 60 en adelante, diversos sectores del campesinado agrícola que protagonizó intensas movilizaciones y jomadas de lucha, principalmente en grandes fundos de la zona centro sur del país (Aconcagua, Curicó. Ñuble, Cautín), y que posibilitaron la creación de poderosas organizaciones sindicales del campo que sumaron fuerzas a este activo movimiento social de carácter enteramente popular.
Es en este contexto social que el MIR intenta desarrollar un intenso trabajo de masas orientado a introducir una política revolucionaría en el seno de la clase obrera y trabajadora, pero fundamentalmente destinado a levantar una política revolucionaría de masas en el seno del campo popular.

Estos esfuerzos por levantar una política revolucionaria de masas consistían en descubrir las principales necesidades, los principales problemas, las principales reivindicaciones de los sectores populares más explotados, y a partir de ese diagnóstico impulsar la organización y la movilización de los sectores afectados recurriendo a dos premisas básicas: uno, el involucramiento directo, un compromiso práctico, de los militantes y cuadros del MIR con el sector popular de que se tratara (esto es, integrarse física y materialmente a la vida y realidad de los afectados y a partir de esa relación construir lazos de legitimidad que sirvieran de base para el levantamiento de una plataforma de lucha reivindicativa y sirvieran de base para la construcción de una relación política; cuestión ésta que constituye uno de los pilares de la nueva forma de hacer política que introdujo el MIR en el campo de la izquierda en general y de la izquierda revolucionaria en particular). Dos, el impulso de todas las formas de lucha como herramienta de trabajo para la movilización y la acción de las masas; esto que hoy parece una perogrullada, en ese tiempo significó otro aspecto central de la nueva forma de hacer política que introdujo el MIR puesto que reivindicaba el uso legítimo de la violencia revolucionaria de las masas en respuesta a la violencia represiva del estado y, por lo mismo, la valoración de la lucha armada como un instrumento necesario de la lucha popular. Todo esto referido a aquella época y realidad histórica.
En este afán de construcción de fuerza revolucionaria de masas, el MIR centra su accionar social en los sectores pobres de la ciudad y en los sectores pobres del campo. Cuestión que ocurre por la necesidad de desarrollar un trabajo de masas de nuevo tipo y por las dificultades reales (ideológicas, orgánicas y políticas) de poder desarrollar este trabajo de nuevo tipo en los sectores obreros tradicionales que, como ya se ha dicho, eran conducidos políticamente y monopolizados orgánicamente por los partidos de la izquierda tradicional y por el reformismo obrero en general. Esta necesidad y su limitante lleva a descubrir un nuevo sujeto social revolucionario en la realidad chilena constituido por los pobres de la ciudad y del campo. Es en este sector social donde el MIR desarrolla de modo más amplio y profundo su política revolucionaria de masas como ya dijimos desde mediados del 69 en adelante.
A la par del desarrollo de una serie de acciones armadas, que fueron consolidando la nueva forma de hacer política y el sello distintivo (impronta) del MIR en la política chilena, se desarrollaron una serie de tomas de terreno protagonizadas por pobladores sin casa de los principales centro urbanos, una serie de tomas de fundos protagonizados por comunidades mapuche, inquilinos y campesinos pobres de diversos sectores rurales del sur del país. Junto con estas acciones se produjeron algunas tomas de fábricas, también motivadas por reivindicaciones específicas de los trabajadores. No es que el MIR haya inventado estas formas de lucha; de ninguna manera. Las tomas formaban parte del activo histórico del pueblo en diversas luchas desde comienzos del siglo XX, pero las tomas impulsadas por el MIR tuvieron definitivamente otro carácter en el sentido que no eran elementos de presión sino que eran acciones definitivas, sin vuelta atrás, imponiendo la fuerza de las masas movilizadas y definiendo las soluciones a los problemas que originaban las tomas.
Hasta la primera mitad del año 70 ya se habían concretado siete tomas de terreno en Santiago dando origen a igual cantidad de campamentos de pobladores sin casa (26 de enero; 26 de julio; Rigoberto Zamora; La Unión; Magali Honorato; Elmo Catalán; Ranquil -estos tres últimos dan origen a fines del 70 a la población Nueva La Habana). En el mismo período en Concepción se producían varias tomas que se convertían de inmediato en campamentos de pobladores (Lenín, Luciano Cruz, entre otros); esto sin contar otras tomas lideradas por otros partidos o grupos de izquierda. En el plano del campesinado, hasta el momento de la elección de Allende, en septiembre del 70, se habían producido unas 15 corridas de cerco en las provincias de Cautín y Malleco (siendo la primera de ellas la producida en la comunidad Ouinchavil de Nueva Imperial; luego la comunidad Catrileo de Lautaro; Railaf de Lautaro; Ailío de Carahue; entre otras). Sin embargo, es a partir del triunfo electoral de Allende, que se produce un estallido de acciones de masas que rebasaron por lejos las medidas de interés popular que incorporaba el programa de gobierno de la UP y de Allende. Las tomas de fábrica exigiendo el paso al área estatal de las mismas, la intervención estatal o la intervención de los trabajadores en las decisiones económicas y productivas, sobrepasaron por mucho las 91 empresas estratégicas de la economía que el gobierno se proponía estatizar. Centenas de industrias fueron tomadas por los trabajadores prescindiendo del interés económico o valor productivo que pudieran tener para el estado; lo único que verdaderamente primaba era el interés, el análisis, la necesidad y la decisión de los trabajadores. En estas movilizaciones obreras el grado de influencia o de participación del MIR y su política fue limitado o nulo, por las razones anteriormente mencionadas pero también por la escasa fuerza orgánica de que aun disponía como organización; es decir, esto demuestra que la actividad y lucha de las masas se “escapó” y superó la conducción reformista, pero al mismo tiempo no deriva necesariamente en una postura política revolucionaria debido a la ausencia física de una corriente revolucionaria orgánica en su seno. En síntesis, las masas obreras adoptan posiciones radicales en su lucha reivindicativa anti patronal y, ante la carencia de opciones políticas propias, empujan hacia una radicalización de las políticas del programa de gobierno de la UP.
Las tomas de terreno de los pobladores sin casa se multiplican por las ciudades del país superando también la conducción política del reformismo y rebasando la capacidad orgánica y presencia física del MIR en muchas de estas nuevas tomas. Todo esto complica al gobierno porque le obliga a adoptar una política habitacional mucho más amplia y profunda de lo que contemplaba su plan original y, sobre todo, porque el punto de partida de estas soluciones habitacionales eran acciones radicales de las masas que llevaban al gobierno a adoptar una actitud confrontacional con la derecha, al menos durante la vigencia de este período que se extendió por más de un año.
En el campo, las tomas de fundo y las corridas de cerco se propagaron como reguero de pólvora convirtiendo en insignificantes las medidas y planes de reforma agraria que contemplaba el programa dé gobierno. El criterio de expropiación de predios con una extensión superior a las 80 hectáreas de riego básico fue absolutamente ignorado por la fuerza de los hechos. Comunidades mapuches de las provincias de Malleco, Cautín y Valdivia extendieron sus acciones de corridas de cerco y de tomas de fundos protagonizando una inmensa ofensiva por recuperación de tierras usurpadas. Los trabajadores agrícolas de la zona central y sur realizaron tomas que profundizaban y democratizaban la reforma agraria, independientemente de la cantidad de hectáreas y del tipo de cultivo que las caracterizara (agrícola, frutícola, ganadero, etc.) basados en la consigna “la tierra para el que la trabaja”, dando origen a una inmensa cantidad de predios de propiedad colectiva en el campo, conocidos como asentamientos campesinos. En otras zonas rurales la política del MIR en el campo se puede sintetizar en la consigna: “Una gran corrida de cercos, desde la cordillera hasta el mar”. Tan solo en Panguipulli, por ejemplo, en poco más de un mes, los campesinos se tomaron 24 fundos madereros y de montaña, con 0 hectárea de riego básico pero con un total de 420.000 hectáreas de doble sobre explotación, humana y forestal; estas tomas, no contempladas en los planes de nadie (y que un par de meses más tarde dan origen a la constitución del Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli), surgen como parte de este estallido de movilizaciones sociales que se produce después del triunfo de Allende pero se concretan y se hacen posible por la presencia y acción concreta del MIR en el territorio.
Ahora bien, en todo este período de auge y de ofensiva popular, que se extiende por dos años, desde comienzos del 70 a comienzos del 72, la política explícita de poder popular no se hizo sentir. En otras palabras, no surge en esta coyuntura la alternativa política del poder popular por más que en los hechos se estuviera produciendo. En los hechos comienzan a producirse las necesarias coordinaciones entre los diversos actores sociales protagonistas de las diversas tomas. Los pobladores se coordinan y dan origen a comandos locales o comunales; los trabajadores de las industrias se coordinan y crean los cordones locales o comunales, los campesinos se coordinan y crean los consejos comunales campesinos. Pero estas coordinaciones, en la práctica, se producen por necesidades propias de los sectores sociales involucrados y no por una directriz política mirista que así lo dispusiera. En los hechos fue al revés. Es en el curso de estas movilizaciones, de estas acciones y de las posteriores coordinaciones, que surge el impulso orgánico y formal de la política de poder popular, de la idea de poder popular como un poder alternativo, de la necesidad del poder popular como instrumento de “empoderamiento” (como se dice ahora) de la clase. Es decir, se trató de darle un carácter político-estratégico a los instrumentos naturales que la masa fue creando, definiéndolos como instrumentos de poder popular, y se dio impulso y trató de crear estos instrumentos donde no los hubiera con la concepción de poder popular ya estructurada. Pero, en rigor a la verdad de cómo se dieron los sucesos en la práctica, esto comienza a impulsarse de modo definitivo a mediados de 1972, momento que coincide con el repunte de la contraofensiva burguesa contra el gobierno y el campo popular, y por lo mismo, coincide con la ofensiva del reformismo contra los sectores revolucionarios de la izquierda. A contrapelo, sin embargo, el campo popular inicia un nuevo ciclo de movilizaciones que se extenderá hasta mediados del 73.
La directriz del MIR orientada a darle impulso a la idea de poder popular, está expresada en la conformación de los (que después se llamó) frentes intermedios: MPR (marzo del 70), MCR (septiembre del 70), FTR (noviembre del 71), FER (71), pero esta idea fue sobrepasada por la radicalidad, extensión y masividad de las luchas populares. En los hechos, estas orgánicas se constituyeron en frentes intermedios entre la política revolucionaria y las masas y no en frentes de poder. El poder se expresaba en las propias organizaciones de masas y sus necesidades de coordinación, de unificación de criterios, de defensa popular, pero no tenía una perspectiva política de poder alternativo sino que se constituía en instancia de poder por la vía de los hechos mismos. También en rigor a la verdad, fue la coyuntura provocada por el paro patronal y reaccionario de octubre del 72 (conocido como Paro de Octubre) lo que provoca una reacción popular masiva que da pie a la estructuración de instancias de poder popular; pero, dicho está, estas instancias (Cordones, Comandos, Consejos) se logran organizar en respuesta a la ofensiva de la derecha y en defensa del gobierno popular de Allende, y no precisamente como parte de una política revolucionaria de poder dual.
Sin embargo, el Paro de Octubre le permite al MIR dar el impulso decisivo a la política de poder popular, cuya máxima expresión fue el surgimiento del Pliego del Pueblo, la exigencia de disolución del Parlamento y creación de la Asamblea del Pueblo (junto a la creación de los Consejos Comunales de Trabajadores en las ciudades y los Consejos Comunales campesinos en el campo). Pero, aún así los resultados prácticos fueron incipientes y así eran evaluados aún a comienzos del 73 por la dirección del MIR
En síntesis, así como podemos constatar que sin el progresivo y constante aumento de la organización y movilización social de masas en el curso de la década del 60, no habría sido posible el triunfo electoral de Allende, también tenemos que constatar que toda la experiencia de impulso y desairollo de la política de poder popular solo fue posible gracias al estallido de movilizaciones y acciones de masas que se producen luego del triunfo electoral del gobierno de Allende y la UP. Ese fue el escenario. Sin ese suceso no habría habido ese estallido, y sin ese estallido y las posteriores acciones de masas no habría habido surgimiento y crecimiento de formas e instancias de poder popular. O, en el mejor de los casos, su aparición y estructuración probablemente habría tardado años y adoptado otros caminos.

Octubre 2012.

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