El libro de la historia del “che”
hijo de Augusto
hijo de Lautaro:
Lautaro
“Inche Lautaro
apubim ta pu huican”
(Yo soy Lautaro que acabó con los españoles)
casado con Guaconda
y hermano a su vez de Caupolicán (El fl echador del cielo)
y de Colocolo
engendró a Oropello;
Oropello engendra a Lecolón
y a sus hermanos;
Lecolón engendró a Cayeguano;
Cayeguano engendró a Talco;
Talco engendró a Rengo;
Rengo engendró a Túpac-Amaru;
Túpac-Amaru engendró a Túpac-Yupanqui;
Túpac-Yupanqui engendró a Tucapel;
Tucapel engendró a Urraca de Panamá;
Urraca engendró a Diriangén de Nicaragua
y este se suicidó
en las faldas del volcán Casitas
para nunca ser capturado
Diriangén engendró a Adiact
y éste fue colgado
en un palo de tamarindo que está en Subtiava
“Aquí murió el último jefe indio”
Y la gente de otras partes lo llega a ver como gran cosa
Adiact engendró a Xochitl Acatl (Flor de caña)
Xochitl Acatl engendró a Guegue Miquistl (Perro Viejo)
Guegue Miquistl engendró a Lempira;
Lempira engendró a Tecún-Umán;
Tecún-Umán engendró a Moctezuma Iluicámina;
Moctezuma Iluicámina engendró a Moctezuma Zocoyotlzin;
Moctezuma Zocoyotlzin engendró a Cuauhtémoc;
Cuauhtémoc engendró a Cuauhtémotz ihn;
y éste fue ahorcado por los hombres de Cortés
y dijo:
“Así he sabido
lo que signifi ca confi ar
en vuestras falsas promesas
¡oh Malinche! (Cortés)
yo supe desde el primer momento
en que no me di muerte
por mi propia mano
cuando entrasteis a mi ciudad
de Tenochtitlán
que me tenías reservado este destino”
Cuauhtémotz in engendró a Quaupopoca;
Quaupopoca engendró a Tlacopán;
Tlacopán engendró a Huáscar;
Huáscar engendró a Jerónimo;
Jerónimo engendró a Pluma Gris;
Pluma Gris engendró a Caballo Loco;
Caballo Loco engendró a Toro Sentado;
Toro Sentado a Bolivar;
Bolivar engendró a Sucre;
Sucre engendró a José de San Martín;
José de San Martín engendró a José Dolores Estrada;
José Dolores Estrada engendró a José Martí;
José Martí engendró a Joaquín Murrieta;
Joaquín Murrieta engendró a Javier Mina;
Javier Mina engendró a Emiliano Zapata;
Emiliano Zapata engendró a Pancho Villa;
Pancho Villa engendró a Guerrero;
Guerrero engendró a Ortiz;
Ortiz engendró a Sandino
Augusto César Sandino
hermano de Juan Gregorio Colindres
y de Juan Umanzor
y de Francisco Estrada
y de Sócrates Sandino
y de Ramón Raudales
y de Rufus Marín
y cuando hablaba decía:
“Nuestra causa triunfará
porque es la causa de la justicia
porque es la causa del amor”
y otras veces decía
“Yo me haré morir
con los pocos que me acompañan
porque es preferible
hacernos morir como rebeldes
y no vivir como esclavos”
Sandino engendró a Bayo;
el esposo de Adelita
de cual nació el “che”
que se llama Ernesto.
jueves, 4 de octubre de 2012
EL LIBRO DE LA HISTORIA DEL CHE (Leonel Rugama)
miércoles, 3 de octubre de 2012
INTERVENCION EN ACTO “DE LA MEMORIA AL PODER, EL LEGADO DE MIGUEL Y EL CHE PARA NUESTROS DIAS”, UNIVERSIDAD ALBERTO HURTADO, ORGANIZA CONVERGENCIA ESTUDIANTIL SANTIAGO. (ALMA NEGRA)
Quisiera saludar en primer termino a quienes asisten hoy a este encuentro organizado por Convergencia Estudiantil Santiago, que nos convoca a reflexionar, discutir y recoger el legado de dos grandes de la historia (con mayúscula) latinoamericana. Dos revolucionarios presentes de manera permanente y continua en las luchas de nuestros pueblos. De manera especial, saludar el esfuerzo que hace una franja importante de nuestro pueblo, entre ellos los estudiantes, particularmente secundarios, mapuches, pescadores artesanales, temporeros, juventud popular revolucionaria, entre otros sectores hoy en día movilizados que intentan construir un camino propio de lucha independiente de los caminos que hoy imponen las clases dominantes al que arrastran a otros sectores sociales y políticos que prefieren seguir luchando por reformas dentro del sistema y que no se plantean la lucha por la trasformación revolucionaria de la sociedad.
Agradezco
profundamente la invitación que me han hecho de poder participar de este
debate, y en este espacio y con ustedes, alumnos de esta universidad que no
hace mucho debieron enfrentar la agresión y represión de fuerzas especiales de
carabineros, quienes azuzados por los cavernarios hoy instalados en el
gobierno, trataron de acallar la voz clara de estudiantes que señalan con tanta
energía que la educación no se vende, sino que se defiende.
Quisiera
saludar también a quien me acompaña en esta mesa, Manuel Cabieses, director de
Punto Final con quien me unen ese tipo de lazos que en palabras del Che “no se
pueden romper”, lazos generados no porque hayamos compartido militancia en el
MIR, sino porque enfrentamos juntos un periodo de lucha contra la dictadura
en clandestinidad, impulsando
la lucha de la resistencia popular,
el accionar político militar y la lucha miliciana, cuando muchos de los
que hoy se arrogan haber aportado al termino de la dictadura, estaban en el
exilio o en sus casas silenciosos y
paralizados por el miedo, esperando de manera oportunista mejores momentos y
condiciones para montarse luego, como lo hicieron, sobre los hombros del pueblo
combatiente, el pueblo de las barricadas, para negociar e instalar el abyecto
sistema que no trajo ni justicia, ni alegría y que hoy las luchas populares
comienzan a resquebrajar y a generarle importantes fisuras.
Compañeras
y compañeros:
Podríamos
estar horas y días enteros hablando del Che, de Miguel, de sus ideas, de sus
trayectorias, de sus acciones, del papel que ambos jugaron en una época
histórica caracterizada por el avance de la lucha de los pueblos a escala
mundial y del inicio de la contraofensiva del imperio y de las burguesías nativas para frenar tal avance, para
recomponer su sistema de dominación e instalar el sistema de sociedad y de
relaciones de dominación a escala internacional y local, que ustedes tan bien
conocen. De ambos dirigentes se han escrito toneladas de artículos, centenares
de libros, se han hecho películas, videos, obras de arte rescatando sus legados
en una lucha constante contra los intentos de las clases dominantes por
tergiversar, ocultar, falsificar y reducir al máximo el ejemplo de ellos.
¿Qué hace
que este Guevara, este Enríquez renazcan una y mil veces?
¿Qué hace
que hoy mismo ustedes acudan a sus ideas y legado, a 45 años del asesinato del
Ché en la escuelita de La Higuera a donde había sido trasladado, luego que fuera capturado herido y con sus
armas destruidas tras la emboscada sufrida por la guerrilla en la quebrada del
Yuro, a 39 años de la caída en combate de Miguel Enríquez en calle Santa Fé,
enfrentando el cerco de los agentes de la DINA que buscaban prioritariamente a
este dirigente que se negaba a salir del país, que llamaba a desarrollar la
Resistencia Popular contra la dictadura, que con toda claridad decía que en
esta la lucha se nos puede ir la vida pero la continuaremos hasta la victoria
final?
Son muchos
los revolucionarios destacados en el mundo, en Latinoamérica, en Chile. Hombres
y mujeres que aportaron ideas, acciones, programas, que enfrentaron uno y mil
problemas que la lucha presenta: Lenin, Trotsky, Ho chi Minh, Roxa Luxemburgo,
Sandino, Santucho y tantos otros que responden a esa clara definición que
alguna vez nos ofreciera Fidel Castro diciendo: lo que distingue a un
revolucionario de quien no lo es, es que este ultimo se suma a la lucha cuando
todas las condiciones están dadas, el revolucionario en cambio trabaja dura,
ardua y pacientemente por crear dichas
condiciones y asegurar la victoria. Y de esa estatura eran tanto el Ché como
Miguel.
El Ché
sumándose a un proyecto revolucionario en México gestado por quienes venían de
ser derrotados en su primer intento en el Cuartel Moncada, embarcándose en el
Granma a luchar en un país desconocido, sobreviviendo a duras penas en un
desembarco catastrófico para las fuerzas rebeldes, abandonando su maletín de
medico para salvar armas y municiones apostando a un futuro incierto, apostando
a la lucha frontal, desplegando toda su energía para generar las fuerzas y
condiciones que permitieran la toma del poder. Un argentino que en base a
esfuerzo y sacrificio alcanza grados de comandante, de Ministro, que asume
tareas vitales para la revolución cubana obligándose el mismo a crecer, a
estudiar, a formarse para estar a las alturas de cada desafío. Que escribe,
polemiza, que no tiene empacho en criticar y enfrentar los dogmas instalados en
la izquierda y las corrientes marxistas de la época, que desafía los manuales
de economía política, que aporta en temas militares y en la reconstrucción
histórica de la lucha guerrillera, que explora el rol del hombre en el
socialismo con sus tesis sobre el hombre nuevo,que enfrenta duramente al
imperio en todos los foros, que rechaza con indignación la política de la Unión
Soviética y de China respecto a Viet Nam y que desarrolla una visión
estratégica de la lucha a escala mundial y se juega por entero en esa
dirección.
Que nos
dice el Ché que podemos recoger hoy día:
Señala en
“Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana:
“En las actuales condiciones históricas de América Latina, la
burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista.
La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, aun cuando sus
intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz
de enfrentarse a este, paralizada por el miedo a la revolución social y
asustada por el clamor de las masas explotadas.”
“La
lucha por el poder es el objetivo estratégico sine qua
non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran
consigna” “frente a la decisión de
alcanzar sistemas sociales más justos en América, debe pensarse
fundamentalmente en la lucha armada. Existe, sin embargo, alguna posibilidad de
transito pacífico…” “Recuérdese nuestra insistencia: transito pacífico no es
logro de un poder formal en elecciones o mediante movimientos de opinión
pública sin combate directo, sino la instauración del poder socialista, con
todos sus atributos, sin el uso de la lucha armada...”
En su lectura de la Segunda
Declaracion de la Habana realizada en la ONU señala:
” Frente a esta táctica y estrategia
continentales, se lanzan algunas formulas limitadas: luchas electorales de
menor cuantía, algún avance electoral, por aquí; dos diputados, un senador,
cuatro alcaldías; una gran manifestación popular que es disuelta a tiros; una
elección que se pierde por menos votos que la anterior; una huelga que se gana,
diez que se pierden; un paso que se avanza, diez que se retroceden; una
victoria sectorial por aquí, diez derrotas por allá. Y, en el momento preciso,
se cambian las reglas del juego y hay que volver a empezar.
¿Por qué estos planteamientos? ¿Por
qué esta dilapidación de las energías populares? Por una sola razón. En las
fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible
entre objetivos tácticos y estratégicos; en pequeñas posiciones tácticas se ha
querido ver grandes objetivos estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia
de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones defensivas
el objetivo fundamental de su enemigo de clase.
En los lugares donde ocurren estas
equivocaciones tan graves, el pueblo apronta sus legiones año tras año para
conquistas que le cuestan inmensos sacrificios y que no tienen el más mínimo
valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La
colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la
colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina
liberación de un héroe popular... Y lo peor de todo es que para ganar estar
posiciones hay que intervenir en el juego político del estado burgués y para
lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se
puede estar dentro de la legalidad burguesa. Hay que demostrar que se es bueno,
que no se es peligroso, que no se le ocurrirá a nadie asaltar cuarteles, ni
trenes, ni destruir puentes, ni ajusticiar esbirros, ni torturadores, ni
alzarse en las montañas, ni levantar con puño fuerte y definitivo la única y
violenta afirmación de América: la lucha final por su redención.
¿Que
nos dice el Ché como estrategia frente al imperialismo, en su Mensaje a la Tricontinental,
cuando ya esta en tierra boliviana encarnando su propuesta?
Es
absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el
esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente
de liberarse en forma pacífica. Para nosotros está clara la solución de esta
interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la
lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello, de
lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas
callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales
pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres
días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga,
cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades,
en las casas de los combatientes –donde la represión irá buscando víctimas
fáciles entre sus familiares– en la población campesina masacrada, en las
aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.
Nos
empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a
emprenderla.
Sinteticemos
así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la
eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados
Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los
pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera
de su terreno: liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios
dependientes.
Eso
significa una guerra larga. Y, lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que
nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por
temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única
esperanza de victoria.
Toda
nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la
unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados
Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte,
bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un
oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros
hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de
ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.
Miguel Enríquez pertenece a una
generación influida fuertemente por la Revolución Cubana y por el pensamiento
de Ché, generación que se plantea para Chile el problema de la lucha por el
poder criticando fuertemente las concepciones políticas reformistas
predominantes tanto de caracterización de la formación social chilena, como de
la estrategia a desarrollar, las alianzas y los métodos de lucha, siendo parte de uno de los grupos políticos
que confluyen en 1965 a la fundación del MIR Chileno, que señala en su
declaración de principios: “..la
finalidad del MIR es el derrocamiento del sistema capitalista y su reemplazo
por un gobierno de obreros y campesinos, dirigidos por órganos de poder
proletarios, cuya tarea será construir el socialismo y extinguir gradualmente el Estado para llegar a una
sociedad sin clases. La destrucción del capitalismo implica un enfrentamiento
revolucionario de clases antagónicas. Rechazamos la teoría de las etapas que establece
equivocadamente que primero hay que esperar una etapa democrática burguesa,
dirigida por la burguesía industrial antes que el proletariado tome el poder.”
La organización fundada sin
embargo, sobre la base de diversos grupos que asumían concepciones estratégicas
y orgánicas diversas, no logra homogeneidad ni un gran desarrollo hasta que
Miguel asume su conducción en 1967 iniciando un periodo de enfrentamiento de
los problemas de definir una línea estratégica, desde su concepción
insurreccional inicial, a una concepción foquista posterior y finalmente a la
concepción de una estrategia de guerra del pueblo. Consecuentemente con lo
anterior, se define una línea de construcción orgánica basada en los GPM y en
el desarrollo de estructuras especializadas y de carácter profesional para
asumir diferentes tareas de masas, militares, de aseguramiento, de propaganda.
Numerosos son los documentos políticos que respaldan estas definiciones,
enfrentando en paralelo las discusión de la táctica especifica a desarrollar,
en el marco de un ascenso sostenido de las luchas populares, y frente a la
alternativa de materializar su programa militar. Tal discusión, grupo operativo
o acción directa de masas, se resuelve por el impulso de esta ultima línea que
se traduce en el impulso y desarrollo de frentes intermedios y de acciones de
masas en pobladores, estudiantes, campesinos principalmente.
No es este el espacio para
relatar la historia del MIR en esos años, solo señalar que inaugurado el
periodo prerrevolucionario y el ascenso al Gobierno de Allende, agudizadas las
contradicciones al máximo con la burguesía y el imperialismo, así como también
con la conducción reformista, Miguel
conduce a un partido que tiene presencia nacional, que impulsa una política de
desarrollo de órganos de poder y una línea independiente de las masas y que
lucha por buscar una salida a la crisis nacional y al agotamiento de la
estrategia reformista ya a mediado de 1973.
Dos intervenciones de Miguel
Enríquez sirven para sintetizar su pensamiento en coyunturas concretas:
En 1972 hablando en un foro
organizado por trabajadores del diario El Clarín señalaba después de describir
las funciones de coerción y represión del Estado burgués como instrumento de
dominación de las clases dominantes: “… al interior del aparto del Estado, en
su cúspide se instalo una fuerza social, un frente político que no representa
los intereses de las clases dominantes y, al contrario, tiene fundamentales
contradicciones con ellas. El resto del sistema, eso si, siguió establecido para
lo que fue había sido construido y sigue funcionando. Para el resto de los
componentes del aparato del estado, la norma de conducta siguió siendo la norma
de conducta del aparato del estado capitalista.
¿Cuál es la particular tarea que los
revolucionarios debíamos y debemos proponernos?
Fundaméntenme desarrollar la
política concreta que hace madurar un periodo pre-revolucionario a una
situación revolucionaria y que luchara teniendo como eje fundamental la
conquista del poder”…y agrega posteriormente. “… No se trata de ir conquistando
el poder a pedazos, como quien corta un salchichón a pedazos, y cada pedazo que
se va ganando es una supuesta cuota de poder….por esa via, y caricaturizando,
podríamos decir que cuando Recabarren era diputado, ya había una cuota de poder
en manos del proletariado…”
En 1973 hablando en el teatro
Caupolicán señala:
"Dos tácticas se ofrecen a la
clase obrera y el pueblo. Una, que establece que no es posible profundizar la
ofensiva popular, pues encendería de inmediato el enfrentamiento, que es
necesario ganar tiempo, se mantiene al interior de la institucionalidad
burguesa a la que no deja de criticar, pero no da salida alternativa a esta, se
abre al dialogo con sectores del campo contrario, el que solo puede construir
devolviendo empresas y haciendo concesiones.
Esta táctica esta condenada al
fracaso, porque buscando aliados en el campo contrario los pierde en el campo
propio.
La otra táctica es la táctica
de los revolucionarios, la que ha puesto en práctica la clase obrera y el
pueblo en las semanas recientes.
La táctica de los
revolucionarios consiste en reforzar y ampliar la toma de posiciones en
fábricas, fundos y distribuidoras.
No devolver las grandes
empresas tomadas, incorporarlas al área social bajo dirección obrera,
imponiendo en la pequeña y mediana industria el control obrero.
Desarrollando la fuerza de los
trabajadores fuera de la institucionalidad burguesa, estableciendo el poder
popular en los comandos comunales, en los comités de defensa, multiplicando y
extendiendo la ofensiva popular incorporando a ella a los pobladores,
campesinos, estudiantes, extendiendo la movilización a todo el país…”
Compañeras y compañeros
Evidentemente la reseña y los textos que me he permitido
presentar, son solo aspectos muy parciales del aporte y practica de ambos
revolucionarios.
Sin embargo, nos queda aun la pregunta en el aire: ¿Por qué
Miguel, porque el Ché trascienden y a pesar de todos los intentos por matarlos
físicamente, por matar sus ideas, por convertirlos en iconos vacios, en
imágenes de rebeldía, de audacia, de aventurerismo, despojándolos de su
pensamiento filosófico, político, económico, de sus aportes al marxismo, sus
capacidades de organizadores, de dirigentes de masas, sobretodo ocultando sus
concepciones de estrategia política, aun así ellos trascienden. A pesar de toda
el agua que ha pasado bajo los puentes, de caída de los regímenes de socialismo
real, de desplome del muro, del ridículo fin de la historia decretado, aquí
están nuevamente de vuelta.
A pesar de las nuevas derrotas del campo popular, de tantas
traiciones sufridas de parte de quienes solo hasta ayer se decían continuadores
de Miguel y proclamaban “seamos como el Ché”, mismos hoy instalados en
coaliciones de gobiernos, en universidades, en ONG y que hoy solo concurren a
la población, al campo o al taller laboral para pedir el voto, presentándose
como única alternativa a los burgueses cuando su practica e intereses en nada
los distingue ya de ellos.
A pesar del tiempo, de la distancia, de estos inconsecuentes y de
la burguesía que dictaminó sus muertes, el Ché, Miguel, abandonan sus tumbas,
sus memoriales, sus criptas y mausoleos donde fueron sepultados como pasado
heroico, como habitantes de la memoria para estar vivos en la marcha de los
jóvenes estudiantes, para encender la barricada, prestos a encapucharse, se
suben al bote del pescador artesanal que se enfrenta a los grandes buques
factorías, caminan silenciosos junto a los miembros de los órganos de defensa
de los peñis allá en el sur lluvioso, se desplazan calmadamente apoyando a los
compañeros que van a funar y a pintar los automóviles de los patrones que se
roban el agua de las comunidades, caminan por los techos del liceo tomado por
el Dario Rebelde, levantan antenas junto a quienes hacen radios populares, se
instalan a la mesa de sonido rapeando junto a los Lumpen Crew, acompañan a la
ACES en su ocupación del SERVEL, juntan fuerzas junto a los temporeros que
preparan su paro sectorail.
Podemos entonces ahora, respondernos la pregunta sobre porque
están vigentes ambos, porque entre multitudes surgen siempre sus rostros
desafiantes. Y responderemos con palabras del lenguaje de ustedes, ese lenguaje
que sin rodeos va a la dura:
Porque siempre dieron la cara. Porque no eran “hechizos” ni de
cartón, ni revolucionarios de pasarelas que tan comunes son en estos pagos,
porque miraban la realidad y no buscaban salidas fáciles ni cómodas, porque
llamaban pan al pan y vino al vino y por eso ambos desnudaron que la lucha
revolucionaria verdadera es la lucha por el poder, porque no vacilaron en
señalar con toda claridad que para aspirar a cambiar la sociedad no bastaba con
intenciones ni votos, que se debía construir organización, fuerza social y
militar para derrotar al sostén principal del poder burgués, porque asumieron
las primeras líneas en todas las tareas, porque condujeron al pueblo en sus
luchas y en las derrotas no corrieron a cobijarse en embajadas, ni abandonaron
la lucha para volverse médicos, funcionarios del estado, miembros de ONG,
comentaristas políticos, o repulsivos renovados. Dieron cara, asumieron con
acciones sus palabras, dieron lecciones de ética y moral revolucionaria a
generaciones enteras.
Coherencia, consecuencia. Ética. Eso es lo que los hace trascender
y enamorar de sus figuras y ejemplos a las nuevas generaciones asqueadas de
tanto charlatanes, demagogos y patéticos ex revolucionarios que solo se
lamentan como victimas e inventan neos reformismos.
Miguel Enríquez escribía poco después del golpe: "Sabemos que en
esta lucha podemos perder la vida, pero la continuaremos hasta la victoria
final". Es el mismo sentido de la carta de despedida del Ché a Fidel: “Un día pasaron preguntando a quién se debía
avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos.
Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si
es verdadera)".
Quisiera terminar esta intervención con un poema, de Gonzalo Rojas
quien ya partió:
Cifrado en octubre
Y no te atormentes pensando
que la
cosa pudo haber sido de otro modo,
que un hombre como Miguel,
y ya sabes a cuál Miguel me refiero,
a qué Miguel único,
la mañana del Sábado cinco de Octubre,
a qué Miguel tan terrestre
a los treinta de ser y combatir,
a qué valiente tan increíble con la juventud de los héroes.
Son los peores días, tú ves,
los más amargos, aquellos
sobre los cuales no querremos volver,
Avísales a todos
que Miguel estuvo más alto que nunca,
que nos dijo adelante cuando la ráfaga escribió su nombre en las estrellas, que cayó de pié como vivió, rápidamente, que apostó su corazón al peligro clandestino, que así como nunca tuvo miedo supo morir en octubre de la única manera luminosa. Y no te atormentes pensando,
diles eso,
que anoche lo echaron al corral de la morgue,
que no sabemos gran cosa,
que ya no lo veremos
hasta
después.
Gracias compañeros. ¡Solo la lucha
nos hará libres!
|
martes, 2 de octubre de 2012
LOS CONVERSOS. JUAN JORGE FAUDEZ. PUNTO FINAL
Los grupos económicos dueños de Chile y la llamada “clase política” están reunidos bajo un mismo toldo. De jóvenes fueron izquierdistas, de viejos, accionistas.
¿Por quién comenzamos?
Si hubiera que narrar la historia de cómo se puede ser parte de un gobierno socialista (emblemático en el mundo, como el de Salvador Allende), militante de un partido de Izquierda (el Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU), ser víctima del derrocamiento del gobierno por un golpe militar (y de los peores, el de Pinochet), caer preso o saltar el muro de una embajada, salir al exilio con las patas y el buche, y ahora -casi 40 años después- ser magnate, o al menos pujante empresario capitalista, habría que contar la historia de estos cuatro hombres: Carlos Fernando Flores Labra, Oscar Guillermo Garretón Purcell, Enrique Correa Ríos y Eugenio Leonardo Tironi Barros. Salvo Flores, que tiene un partido propio -Chile Primero, aliado de la alianza derechista-, los tres últimos aspiran a formar parte -junto a otros 29 firmantes del documento De cara al futurodifundido en junio- de un bloque transversal de centroizquierda para el próximo asalto a la Presidencia de la República. Se trata de un texto programático con propuestas de reformas electorales, tributarias y educacionales. “En un mundo donde a la creencia ramplona de que ‘crecer’ es un verbo de derecha y ‘distribuir’ lo es de Izquierda, opusimos una visión en que crecer y distribuir se condicionan y se potencian, echando las bases de un equilibrio dinámico entre Estado, mercado y sociedad civil…”, afirman en ese texto.
Tironi y Flores son reformadores del capitalismo, pero obvio, desde dentro. El primero desde el ámbito de la gestión comunicacional y de la responsabilidad social empresarial. Tironi cree que las empresas pueden hacer negocio pensando en el bienestar de todo el mundo, es decir, de los que llama stakeholders de una empresa, es decir, los grupos de intereses o diversas partes interesadas o afectadas por una empresa: propietarios, gerentes, empleados, proveedores, clientes, acreedores, sociedad y gobierno. Flores, maestro de la neurolingüística y de la informática, es reformador haciendo eficiente los flujos de información (la “conversación”) al interior de los componentes de una empresa. Tiene a su haber la llamada “Internet de Allende”, un innovador y precursor esfuerzo de coordinación y planificación usando la tecnología de la época llamada Cybersyn. Estaba destinado a aplicar la cibernética a la gestión de las redes industriales chilenas, uno de los primeros intentos mundiales de usar las comunicaciones computacionales en la gestión a gran escala, inclusive “monitoreando el futuro”.
Correa y Garretón, entretanto, al parecer son usuarios del sistema capitalista, sin mayores pretensiones mesiánicas. Tironi es consciente de su vocación misionera de levadura en la masa: “Una cuestión que es quizás del Saint George’s y de la Católica”, ha dicho.
Es curioso como la Fundación Paz Ciudadana, cuyo presidente es Agustín Edwards Eastman, dueño de El Mercurio, y uno de los directores es Eugenio Tironi, es hoy un centro de unión de quienes en 1966-1967 se enfrentaron en dos grupos antagónicos: gremialistas y reformistas, estos últimos bajo el lema “El Mercurio miente”, antagonismo que fue literalmente mortal durante el golpe militar y la dictadura de Pinochet. Es así como además de Tironi vemos a Enrique Correa (que en la época de “El Mercurio miente” era presidente de la Juventud Demócrata Cristiana) como miembro del consejo consultivo de Paz Ciudadana a renglón por medio de Carlos Cáceres, y a Oscar Guillermo Garretón un poco más abajo. En la misma lista de los socios de Edwards están Guillermo Luksic, Horst Paulmann (Cencosud) y Julio Ponce Lerou (Soquimich, ex yerno de Pinochet). Otro antiguo líder de los estudiantes de la Universidad Católica, José Joaquín Brunner, es el asesor del directorio de la Fundación haciendo causa común con Carlos Alberto Délano Abbot (Grupo Penta) y con Alvaro Saieh (Grupo Saieh), mientras Bernardo Matte (Grupo Matte) es vicepresidente y tesorero y Sergio Bitar, ex ministro de Allende, Lagos y Bachelet, ex Izquierda Cristiana y hoy una de las grandes fortunas que financian el PPD, es vicepresidente y secretario.
Digamos que más que combatir la delincuencia, la Fundación Paz Ciudadana podría bien llamarse Fundación Reconciliación Nacional. Porque además de los nombrados están allí dirigentes connotados de la DC, de la UDI y RN, entre otros. Así los grupos económicos dueños de Chile y la llamada “clase política” están reunidos bajo un mismo toldo. Sólo falta Fernando Flores, lo que no deja de ser un mérito.
Cómo no podemos escribir un libro en dos páginas de Punto Final, vamos a una breve ficha de cada uno de nuestros cuatro protagonistas. ¿Por quién comenzamos?
EUGENIO TIRONI
Ex militante del MAPU Obrero Campesino (o MAPU Gazmuri) -llamado Martín en la clandestinidad, antes de exiliarse en 1974-, es hoy un próspero empresario comunicacional y lobbysta que asesora a otros empresarios, infinitamente más prósperos que él. En una difundida defensa de su cargo como director de Enersis, sostiene que en 1994, tras terminar su asesoría al gobierno de Patricio Aylwin, en el que fue director de la Secretaría de Comunicación, “…en vez de seguir la carrera política, como todo el mundo presumía que tenía que ser, prefiero volver a la sociedad civil, pero no a una ONG, sino a este artefacto que lo encuentro fascinante por la capacidad de transformación que tiene, que es la empresa”. Lo interesante de este párrafo es la identificación de la empresa con una suerte de “cañón de futuro”, parafraseando a Silvio Rodríguez, aunque sus adversarios duden de que sea para ir “matando canallas”. “Cuando me metí en esto, me metí bajo sus reglas, con el ánimo de reformarlas; soy un capitalista reformador”, asegura.
Por lo que se puede observar dado el carácter de su holding Tironi & Asociados, en el que desarrolla una línea de gestión de imagen corporativa usando como herramientas principales la comunicación organizacional y estratégica, y la responsabilidad social empresarial (a través de Gestión Social S.A.), su reforma del capitalismo apunta a hacerlo menos depredador de las personas -convenciendo a los empresarios que la explotación exagerada es un mal negocio-, y menos depredador de su entorno societal y ambiental, promoviendo estándares internacionales de transparencia y gestión del entorno.
Citando a Dominic Barton, líder mundial de McKinsey -consultora global de negocios que presta servicios a dos tercios de las compañías del Fortune 1000-, dice que es necesario tirar por la borda a Milton Friedman, quien asegura que “la responsabilidad social de la empresa es aumentar sus beneficios” sin mirar más allá de sus narices, y declara que ello es cortoplacista. Sostiene, por tanto, que la empresa “debe servir los intereses de susstakeholders o grupos de interés tanto como los de sus accionistas”. Lo que si de verdad se cumpliera, implicaría una suerte de social-capitalismo, ya que la plusvalía se redistribuiría de manera más equitativa. Un ejemplo de lo anterior es el intenso trabajo que está realizando Gestión Social S.A. en el Valle del Huasco, en Freirina, para lograr la reconciliación entre la comunidad, compuesta por 21 instituciones vecinales, y Agrosuper, el negocio de Gonzalo Vial Vial y familia.
Tironi ha destinado para el trabajo en Freirina a dos de sus expertos: al administrador público Juan Pedro Pinochet (gerente general de Gestión Social, quién además es director de El Dinamo, director de la Corporación Participa, y ex director ejecutivo de Un Techo para Chile y de Un Techo para Mi País), y a la antropóloga y magíster en comunicación social de la Universidad de Chile Valeska Naranjo, directora de Relaciones con la Comunidad, área creada en 2009 para trabajar en los territorios donde las empresas tienen sus proyectos y plantas, para armonizar las relaciones con las comunidades circundantes. La idea es que, renovada con tecnología de punta y sin olores que molesten a la población, la planta faenadora de cerdos de Agrosuper pueda estar funcionando tiqui-taca a fines de septiembre. Mal que nos pese, estamos ligados a Agrosuper por el estómago, ya que es productora del 73 por ciento de los salmones que se consumen en Chile, del 64 por ciento de los cerdos y de la mitad de los pollos. Tanto así, que al año vende más de dos mil millones de dólares en esos productos.
En el cumplimiento de su misión reformadora del capitalismo, el holding Tironi & Asociados, a través de Gestión Social S.A., trabaja con aliados estratégicos. Uno de ellos es la jesuita Universidad Alberto Hurtado, con la que desarrollan en conjunto el servicio Integridad y Empresa, perteneciente al Programa de Etica Empresarial y Económica (PEEE). Otro de sus aliados es el capítulo chileno de Transparencia Internacional, Chile Transparente. También la organización Business in the Community (BITC), empresas comprometidas a integrar valores y compromisos de responsabilidad social en sus prácticas de negocios. Esta red tiene socios en Europa, Asia del Pacífico, Latinoamérica y Norteamérica. Son también aliados estratégicos la organización sin fines de lucro Acción RSE, que agrupa a empresas chilenas; The Global Compact (o Pacto Global de las Naciones Unidas), iniciativa que promueve el compromiso Diez Principios de Conducta y Acción en Materia de Derechos Humanos, Trabajo, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción; la CSR360 Global Partner Network, una red de organizaciones independientes que trabajan en el campo de la RSE, y Global Reporting Initiative (GRI) organización en red que promueve el desarrollo de reportes de sostenibilidad.
En este espíritu, sus principales clientes son, por orden alfabético: AES Gener, Aguas Andinas, Aguas Nuevas, Arcadis, BancoEstado, Cencosud, Chilevisión, Colbún, E-CL, Enaex, Endesa Chile, Enjoy, Essbio, Nuevosur, Finning CAT, HidroAysén, HydroChile, Itaú, La Araucana, LAN, Minera Escondida, Relsa, Saesa, TPI. Si bien las oficinas están ubicadas en Santiago, Gestión Social cuenta con una cartera de clientes en diferentes ciudades, como Iquique, Antofagasta, Rancagua, Concepción, Temuco, Coyhaique y Punta Arenas, además de muchas empresas con influencia a nivel nacional. A mediano plazo, busca la expansión de mercados a nivel latinoamericano. Los propietarios de Gestión Social S.A. son (desde mayo de 2010) Tironi & Asociados (41,85% de las acciones); Traf S.A., empresa de inversiones propiedad de Juan Pedro Pinochet (20,93%); Javier Zulueta, gerente general (20,93%), Alvaro Riffo, gerente de Relaciones con la Comunidad (10%) y Felipe Machado, gerente de Estrategia y Gestión (6,3%).
La sociedad matriz, Tironi & Asociados, fue fundada en 1994, y desde entonces ha participado en más de 500 proyectos de empresas, instituciones y corporaciones en Chile, Perú, España, Ecuador, Bolivia, Estados Unidos y Uruguay. Tiene oficinas en Santiago (Chile) y Lima (Perú). Tironi & Asociados cuenta con más de 60 profesionales. Para desplegarse por las zonas centro y sur de Chile trabaja desde 1998 en asociación con la empresa Periodistas Asociados, establecida en Concepción. Desde 2010 estableció un consorcio con el Instituto de Sociología de la Universidad Católica (Isuc–Tironi) para desarrollar metodologías en la investigación sobre organizaciones y audiencias. Para su despliegue por América Latina mantiene una red de empresas colaboradoras en Colombia, Argentina, Brasil, México, Uruguay y Venezuela, y desde 1997 una filial en Perú: Tironi & Asociados Perú. Allí ha desarrollado proyectos para más de cien empresas e instituciones públicas y privadas en las áreas de energía, minería, industria, retail, turismo, administración pública, banca y finanzas.
Tironi se cree su propio cuento. El año pasado dijo al Diario Financiero: “No hay doble militancia. Yo soy un empresario. De hecho, en torno a mí trabajan más de cien personas. Lo que ‘vendemos’ son dispositivos para aumentar la capacidad reflexiva de las empresas. Esto implica mantener e incentivar el espíritu crítico sin el cual no hay innovación, creatividad ni adaptación. Este es mi negocio, para usar la jerga económica. O mi vocación, si se prefiere. Si yo les llevara el amén mi labor no tendría sentido. Para eso que contraten a un bufón”.
FERNANDO FLORES
Su nombre completo es Carlos Fernando Flores Labra, ingeniero civil industrial, doctor en filosofía del lenguaje, autodefinido en su biografía como “político, empresario y emprendedor”. También ex MAPU, de la facción del hoy socialista Jaime Gazmuri. Flores fue senador por Tarapacá (2002-2010), miembro de la Comisión de Economía y de la Comisión Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, director de la Fundación País Digital, fundador de la Fundación Mercator, y fundador y presidente del Colegio Altamira.
En 1970, a los 27 años, fue nombrado director técnico general de la Corfo y simultáneamente director del Banco Interamericano (BID) y presidente del Instituto Tecnológico de Chile (Intec). Con el presidente Salvador Allende sirvió tres cargos ministeriales: de Economía, de Hacienda y Secretario General de la Presidencia. Luego de tres años de prisión política (fue detenido junto a los defensores de La Moneda que sobrevivieron, pues estuvo con Allende hasta el final), se estableció con su familia en Palo Alto, California, y se convirtió en investigador del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford. Allí, en un trabajo conjunto con Terry Winograd, experto en inteligencia artificial y profesor de ciencias de la computación, escribió un texto de relevancia en el campo del diseño organizacional y fundaron Action Technologies, Inc., pionera en el desarrollo de software. A fines de los 80 desarrolló “Workflow”, un sistema de gestión de flujos y circuitos producido y patentado por Action Technologies, que facilita mejorar la productividad mediante la coordinación y el lenguaje de sus empleados. “Workflow” fue aplicado a multinacionales como Young & Rubicam, General Motors y la IBM. Luego desarrolló el software El Coordinador y pudo hacer una fortuna que la revista Fortune -en un artículo del 8 de junio de 1987- calculó entre 35 y 40 millones de dólares. Para 1991 había vendido más de 100 mil copias del programa, y luego fundó otra firma, Business Design Associates (BDA). En la misma década del 90 hizo un contrato con Cemex, cementera mexicana, y abrió oficinas en Monterrey. Allí se hizo amigo del magnate Carlos Slim -entonces el más rico de América Latina, hoy el más rico del mundo según Forbes en su ranking 2012, con una fortuna neta de 69 mil millones de dólares, superando a Bill Gates que sólo tiene 61 mil millones-.
Invitado a Chile por el gobierno en 1992, fue contratado para asesorar a Codelco, Telefónica, BCI y Sodimac. En 1996, la CTC (cuyo presidente era entonces Oscar Guillermo Garretón) lo contrató para realizar una asesoría de mejoramiento de gestión que se llamaba Proyecto de Cambio y que costó 6 millones de dólares. En 1998 fundó el “Club de Emprendedores”, una suerte de comunidad orientada a reflexionar sobre el futuro y que costaba a los interesados cinco mil dólares anuales. Cuando lanzó su candidatura a senador, la iniciativa quedó congelada. Hoy dedica su energía a las fundaciones AtinaChile, Mercator, País Digital y al Colegio Altamira, que compró en 6 millones de dólares.
OSCAR GUILLERMO GARRETON
Oscar Guillermo Garretón Purcell es ingeniero comercial, economista, empresario, consultor y político. Durante los últimos meses del gobierno de Allende, a fines de 1972, se unió a otros miembros del MAPU para formar la facción más radical, de corte marxista-leninista, el MAPU-Garretón. Hoy es socialista. Fue subsecretario de Economía en el gobierno de Allende y estuvo exiliado en Cuba.
Su trayectoria empresarial es más rutilante que la política: presidente del directorio de Empresa de Transporte de Pasajeros Metro S.A. (1990), sociedad anónima estatal, pues sus dos accionistas principales son Corfo (56,74%) y el Ministerio de Hacienda (43,26%). Después del Metro, al que administró con criterios de empresa privada dirigidos a maximizar las utilidades, Garretón se privatizó. Ha sido así presidente de la Compañía de Teléfonos de Chile -española- y luego presidente de la Compañía de Telecomunicaciones de Chile cuando cambia de nombre. Esta empresa había sido privatizada en 1987. Al salir de ese cargo, declaró: “Más que duplicamos el tamaño de la compañía. Entré cuando valía 3.200 millones de dólares y cuando me fui valía 6.400 millones”. Luego fue presidente de Empresas Iansa, privatizada desde 1988. En ese cargo tuvo la asesoría de Enrique Correa durante la llamada “guerra del azúcar”, con apoyo de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), contra los fabricantes de gaseosas que querían introducir la fructosa en sus productos.
Hoy Garretón es presidente de Ferrocarril del Pacífico S.A., una empresa 100% privada controlada por el Grupo Sigdo Koppers. Participa también en la junta directiva de la Universidad Andrés Bello junto con Juan Antonio Guzmán y Jorge Selume -ambos del Grupo Saieh (ver PF 764, págs, 10-11)- y Julio Bustamante, del Grupo Cruzat.
CORREA & INSULZA
Enrique Correa Ríos figura como director de Cimenta, empresa inmobiliaria, y un holding: Imaginacción Correa & Correa, fundado en 1996, su caballo de batalla para el lobby desde el que, además de los clientes privados, realiza asesorías probono a la Fundación Salvador Allende, Educación 2020, Hogar de Cristo y Museo de la Solidaridad Salvador Allende.
Imaginacción Correa & Correa jugó un rol importante en la elección de José Miguel Insulza -también ex mapucista- como secretario general de la OEA. Hizo lobby con sus clientes ya que la empresa de Correa ha prestado asesoría a gobiernos de Centro y Suramérica. Insulza agradecido lo designa con frecuencia como “observador” de la OEA -con excelentes honorarios- en procesos electorales latinoamericanos. Misiones que le han servido para abrir nuevos contactos. En marzo de 2010 fue jefe de la Misión de Observadores de la OEA en Colombia. En 2011 jefe de observadores en el referéndum de Ecuador y representante de la misión especial en Bolivia.
El 19 de septiembre de 2011, Panamá solicitó al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, por medio de su embajador, Guillermo Cochez, aclarar el “detalle de las contrataciones” que ese organismo ha mantenido desde 2005 con Correa. Pidió conocer fechas, motivos y montos de los pagos e informes de las gestiones realizadas, así como la supuesta relación de Correa, en 2008, con la campaña presidencial de Insulza y su posible vínculo “con el levantamiento de la suspensión de Cuba de la OEA en 2009”. Se le respondió que la información estaba disponible en la red interna de la OEA. Según el listado de asesores de diversas nacionalidades del llamado “Grupo de Reflexión”, Correa recibió 111.919 dólares, con un promedio anual de 22.384 dólares. Otros chilenos que aparecen en el listado son Luis Maira, con 25.808 dólares, Nicolás Eyzaguirre y Heraldo Muñoz, sin cifras de pagos.
Enrique Correa fue seminarista, democratacristiano y dirigente del MAPU-Gazmuri. Estuvo exiliado en Moscú, donde recibió adiestramiento en método conspirativo. Regresó clandestino a Chile, dedicándose durante un tiempo a la instrucción de militantes. Luego se hizo socialista. Fue ministro secretario general de Gobierno del presidente Patricio Aylwin -recibiendo elogios de Pinochet, entonces comandante en jefe del ejército- y luego se desempeñó como consejero de la Cancillería, director de Flacso (1997) y consultor del BID en el mismo año. De allí dio el salto al área privada. El PS lo marginó más tarde, pero mantiene una relación ambigua con ese partido.
domingo, 23 de septiembre de 2012
COMENTARIO DEL LIBRO “SIN TIEMPO PARA LAS PALABRAS, TEOPONTE LA OTRA GUERRILLA GUEVARISTA EN BOLIVIA” (ALMA NEGRA)
Libro escrito por
Gustavo Rodríguez Ostria, editado por Grupo Editorial Kipus, Septiembre 2006.
650 páginas que incluyen texto, croquis, fotografías, un prólogo y una presentación, bibliografía consultada, listado de
participantes en la guerrilla y en las redes urbanas del ELN.
Se estructura de la
siguiente forma:
1º Parte: Volveremos
a las montañas, desglosada en siete capítulos: El legado del Che, El sol
tras la cordillera, Viejos y nuevos aliados, En el Caribe socialista, Si vas
para Chile, Armando escenario en Bolivia, Armas y palabras.
2ª Parte: Tiempo
de Desastre, que incluye los capítulos:
Represión y muerte, Ultimas semanas del destino, Triunfo del militarismo, La
cruz y el fusil, muerte en la retaguardia cochabambina.
3ª Parte: Volvimos
a las montañas: cuyos capítulos son: Primeros pasos, Morir en la puerta del
teatro, La columna perdida, Por el sendero de la derrota, La columna que no
fue.
4ª Parte : Un
balance necesario: que contiene: Biografía
de una derrota, Mas allá de Teoponte, Imágenes en los bordes.
El autor nació en La
Paz en 1952, es Economista, tiene una Maestría en Ciencias Sociales y otra en Historia
Andina, ambas de FLACSO. Docente y Decano dela Facultad de Ciencias Económicas
y Sociológicas de la Universidad de San Simón,
siendo Viceministro de Educación Superior del 2003 al 2005, bajo el Gobierno de
Carlos Mesa Gibert que duró similar tiempo y que debió renunciar por
la presión y las movilizaciones de masas, tomas de carreteras y bloqueos en La Paz, El Alto y Santa Cruz.
El libro es presentado en su contratapa como el libro de un autor
que sostiene que la guerrilla guevarista no termino en 1967 con la caída del
Ché, sino que se prolonga hasta la llamada guerrilla de Teoponte de 1970 que
dura 100 días y que el autor revela de
manera documentada y critica la desconocida
presencia de Cuba, de sectores
del Partido Socialista Chileno, de trotskistas del Secretariado Unificado, de guevaristas argentinos y de cristianos y
marxistas bolivianos en esta guerrilla.
Este un libro que debe ser leído y conocido por
todos quienes pretenden formarse ideológicamente para luchar por transformar revolucionariamente
la sociedad capitalista bajo la cual vivimos. Pero, a mi juicio debe ser leído cuidadosamente
porque como todo texto, este texto no es “neutral” ni “objetivo” (cosa que no
existe en ningún texto) ni tampoco es escrito por sobrevivientes ni militantes
del ELN. El propio autor en el prologo señala que su libro es una investigación
que se inscribe en la corriente denominada “historia del presente” es decir “de
los individuos y de los grupos en cuya coetaneidad se desenvuelve el historiador
que registra la historia y escribe su
discurso”, lo que implica, en definitiva, que no son los protagonistas los que
hablan, analizan, evalúan, olvidan, manipulan los datos, sino que es el
historiador, en este caso el autor, quien selecciona los recuerdos, profundiza
en tal o cual mirada o testimonio, para presentar su discurso, su propia interpretación
de los hechos, discurso que en definitiva es construido desde una postura política
o ideológica si es que se quiere, y en este caso, el del libro que comentamos
es la postura ideológica del autor que explicita “su rechazo al método de lucha
que acude a la impaciencia de las armas, a la intolerancia y al culto a la
violencia”.
Un libro que es una investigación histórica sobre una organización
que se definió así misma como Ejercito, que su esfuerzo central fue la lucha
armada, pero realizada por una persona que ideológicamente no comparte el método,
que participa como ministro de un gobierno
derribado por las movilizaciones de masas insurgentes en Bolivia,
persona que tiene acceso “confidencial y personal” a fuentes de las mismísimas FFAA
(y a alto nivel) y que por el contrario presenta muy pocos documentos oficiales
de la organización investigada (ELN) y escasísimos testimonios directos de sus
principales protagonistas vivos y que se sostiene explícitamente con el aval de
un protagonista de la red urbana (“Ramiro”, quien presenta el libro) cuyo
devenir posterior a la guerrilla lo lleva a estar en una de las tantas
fracciones en que se atomiza el ELN (historia bien conocida en Chile por miristas,
frentistas, lautaristas) el PRT-B que luego se disolvería.
La riqueza del libro esta dada porque es una investigación
que permite hacerse un cuadro general del proceso que asume una generación de
luchadores latinoamericanos para hacer realidad una de las tesis fundamentales
del Mensaje del Che a la Tricontinental: Crear un, dos tres Vietnam como camino
concreto para enfrenta al Imperialismo.
Se trata por tanto de una estrategia global, a escala planetaria, que
intenta ser asumida por centenares de latinoamericanos articulados primero en
torno al Che, apoyados por Cuba, y que se juegan absolutamente en una
estrategia y en un método de lucha: la lucha guerrillera.
El libro esta escrito para dejar en claro que la lucha
armada no sirve y pude ser absolutamente legitimo por parte del autor
escribirlo, pero son demasiado notorias las ausencias de protagonistas vivos que
defiendan con su testimonio y su evaluación lo realizado, y por el contrario
son resaltado todos los errores, los aspectos negativos de la experiencia y
caricaturizados al máximo como la propia frase que escoge el autor para cerrar
el libro aduciendo que los guerrilleros “no tenían tiempo para la palabra”.
Quien escribe estas líneas tiene la misma edad que el
autor del libro, es por tanto de la misma generación, vivió y participó de la lucha armada derrotada
en Chile, pero también asistió a la felicidad de ver triunfar la lucha en Vietnam,
en Laos, Cambodia, Argelia, Angola, Nicaragua, así como el enorme desarrollo de
fuerzas sociales, políticas y militares en El Salvador, Colombia, por solo mencionar
algunos escenarios, conociendo a muchos compañeros revolucionarios tanto de
Chile ( y principalmente del ELN chileno y protagonistas de esta historia) como
para aceptar las caricaturas que de ellos se presentan, casi como personas que
buscan la muerte para realizarse como individuos.
De este libro yo rescato la recuperación histórica de la
gesta heroica de combatientes latinoamericanos que recogen el llamado del Che
para enfrentar al imperialismo y desarrollar la lucha en momentos de polarización
a escala mundial y de ascenso de las luchas a escala mundial. Rescato los
antecedentes que permiten ver a un grupo de compañeros que se sobrepone a la
muerte del Che y que inmediatamente comienzan a trabajar para continuar con su
intento concreto en momentos de crisis de las formas y métodos de lucha de la
vieja izquierda latinoamericana que actuaba como furgón de cola de las burguesías
y que apostaba al desarrollo del reformismo y la lucha parlamentaria como única
propuesta. Ciertamente es la época en que surgen en toda Latinoamérica corrientes
trotskistas, maoístas, guevaristas, que tratan de ir más allá de la política reformista,
camino que es incierto, camino que se sabe puede ser de fracasos o triunfos, de
vida o muerte como lo sentencia Guevara desde su carta de despedida a Fidel (en
una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera). Ese el tremendo aporte de esta generación de
latinoamericanos que incluye a Tupamaros, al MIR chileno, al PRT-ERP que trazan
una estrategia de lucha por el Poder. Y ese es e objetivo central del empeño
que el libro trata pero que no lo evidencia, convirtiendo la experiencia en un
anecdotario rico en antecedentes y hechos, pero sacado del contexto político real. Pero la experiencia desarrollada por el ELN
se sostiene sola, habla a la historia por si misma y a pesar de los esfuerzos
del autor por descalificar a sus conductores, al propio ELN en un acto digno de
magia valorando el compromiso y calidad humana de los combatientes pero al
mismo tiempo presentándolos como inmaduros, emocionales, militaristas,
ingenuos, “fierreros”, despolitizados, doblegados por un verticalismo extremo, desacreditando
a sus lideres: Inti ( Peredo murió finalmente según el autor porque en medio de
un golpe represivo pidió a su guardia privacidad para hacer el amor y lo
descubrieron solo, Chato retratado permanentemente como líder solo por su
nombre, sin capacidades, vacilante,
fusilando a sus compañeros, “Ricardo”
Elmo Catalán asesinado por un compañero que no quería ir a la montaña ) )
la historia relatada es fascinante: boliviano, chilenos y argentinos articulándose
en un proyecto de lucha armada que parte desde la derrota profunda, logra
recomponer fuerzas de todo tipo, levanta estructuras, resuelve temas de logística,
establece alianzas sociales y políticas extensas (con bases del PC boliviano,
con maoístas, con trostkistas, con cristianos de base). Y lo hace desde las
fuerzas propias, sin contar con la retaguardia ni los recursos de Cuba,
enfrentando la represión, obligándose a actuar en la ciudad como guerrilla
urbana para conseguir recursos, hasta lograr construir una fuerza guerrillera
de casi 50 hombres que suben a la
montaña.
Ciertamente se cometen errores, muchos errores. Lo cierto
es que quien nada hace nunca comete errores, y en este caso, donde no hay
camino fácil, donde se enfrentan todo tipo de dificultades y caminos inciertos,
los errores son más que los aciertos.
Personalmente comparto alguna de las críticas al foquismo
y a la repetición mecánica de la guerrilla rural como método, sobretodo en un país
como Bolivia donde el minero y el indígena como fuerza principal de lucha por
los cambios se ha demostrado como históricamente mas potente que el campesinado
al que apela la guerrilla rural de este esfuerzo. Critica que comparto en tanto el grupo es mas
militar que político militar, pero nunca ingenuo o despolitizado y al margen de
la coyuntura política nacional e internacional.
Los errores de conducción guerrillera, la enorme desproporción
de fuerzas que enfrentan puesto que luchan no solo con los militares
bolivianos, sino con todo el aparato de informaciones norteamericano, de
asesores, de recursos y tecnología, llevan al descalabro a la fuerza
guerrillera que finalmente ni siquiera puede rendirse porque cada detenido,
prisionero, colaborador es simplemente asesinado al momento de ser capturado
sobreviviendo muy pocos al acoso, muriendo varios de ellos de hambre, de
heridas graves que no pueden ser atendidas.
Para muchos jóvenes del Chile de hoy que hablan de guerra
de clases, de lucha armada, de enfrentamiento y de guerra, la lectura de este
libro los puede llevar a enfrentar la verdad de este tipo de lucha donde no
basta la determinación, ni la sola voluntad, ni el ejercicio teórico o ideológico
de comprensión. Como en ningún otro
libro en este (al igual que el texto escrito por los sobrevivientes de Neltume)
se palpa la fatiga, el dolor, el hambre con mayúscula, la debilidad extrema, la
adrenalina, lo contradictorio del ser humano que en cuestión de segundos es un héroe
y luego villano, héroe y miserable, audaz y valiente en grado sumo y vacilante,
paralizado por el miedo segundos después. No es el relato tipo realismo
socialista de Asi se templo el acero o
el libro El Comité Regional Clandestino actúa
en que los protagonistas armados del
infalible marxismo leninismo son siempre analíticos, valientes, ordenados, metódicos
y saben siempre que al final van a triunfar. Este texto nos muestra, quizás en
extremo, las miserias humanas del combatiente, de los mandos, en medio de la
lucha. Las penurias, el desaliento, el robo de comida, los líos de faldas, las
desconfianzas, el ambiente real en que se mueven las fuerzas revolucionarias
cuando finalmente se atreven a salir del panfleto, de la declaración, del
pliego reivindicativo, del análisis de lo que podría ser y pasan a ser actores,
protagonistas del intento por cambiar el mundo, de asumir aquello que
sostuviera Marx: se trata no de entenderlo, sino de entenderlo para cambiarlo.
Y en ese sentido este texto tiene el altísimo valor de presentarnos el esfuerzo
de esta generación de revolucionarios en toda su magnitud.
Y a contrapelo quizás de las intensiones del propio
autor, el texto nos da señales claras del rol de la lucha armada. Justamente el
autor se contradice respecto a la afirmación de que la guerrilla estaba aislada
políticamente porque las masas andaban en otra, cuando describe la efervescencia
que se produce en las ciudades cuando se conocen los asesinatos de los
guerrilleros, al punto que desestabiliza al propio gobierno y posteriormente lo
tumba a partir del intento de golpe de
estado de los sectores mas cavernarios,
o la propia sorpresa del autor de no explicar con claridad como es que tantos jóvenes
y sobretodo cristianos quieren sumarse a
la lucha a pesar de los reveses, o de los esfuerzos de los mineros que finalmente
rescatan a los pocos sobrevivi9entes de esta experiencia.
Aquí es donde, a mi juicio, se devela el problema de
enfoque del autor: porque en definitiva es un enfoque que solo mira al grupo
directo implicado en el esfuerzo guerrillero (guerrilleros y redes) pero no
visualiza correctamente lo que la guerrilla esta impactando en la coyuntura
nacional e internacional: las preocupaciones de USA, las simpatías que se van
traduciendo cada vez mas en apoyo de sectores de masas que llega a todos los
rincones de la sociedad y de las organizaciones políticas como la propia DC
cuyos jóvenes se suman, maoístas que intentan abrir su propio frente,
trotskistas que salen de su eterno discurso obrerista para asumir las lucha
armada. Porque el autor se para desde la ética, la condena a la violencia a
priori, no puede ver la lucha de clases como totalidad de fuerzas que se
influyen, que se afectan, que se correlacionan permitiendo dar esos saltos o
cambios cualitativos en la lucha de clases que nosotros ya muy bien conocemos
en Chile de masas que pueden avanzar rápidamente a construir poder popular o
que pueden retroceder rápidamente, lo que Trotsky llamaba la compulsión en la
lucha de clases.
Finalmente en este comentario agradecer al autor y al
libro porque me han hecho conocer facetas de queridos compañeros que no conocía.
Me toco la suerte de ser parte integrante del
sistema defensivo del Presidente Allende conocido como GAP, cuando tenia
apenas veinte años. Y en esa época conocí a muchos de los actores de esta guerrilla, compañeros del Partido Socialista fracción
ELN. A pesar de convivir casi dos años con ellos nunca hablaron de esta dramática
historia. Por cierto conocía sobre Elmo Catalan y Tirso Montiel, pero no sabia
del primerísimo rol jugado por Arnoldo Camus, “Tati” Beatriz Allende Bussi, “Fernando”
Francisco Gomez Cerda ni por “Luisito”
con quien mas cercanía tuve en esos años. Luisito fue detenido herido después del
golpe y trasladado Tejas Verdes desde donde se perdió su rastro.
Vaya para los que pertenecieron al PS- ELN un abrazo
fraternal y reconocimiento sincero, porque a pesar de todos los errores y
criticas que se pueden hacer, por sobretodo eso se levanta una verdad
indesmentible: hicieron lo que sus conciencia política le dictaba e intentaron,
como los de la comuna de Paris, tomar el cielo por asalto.
Para los que desde la academia, desde fuera de la lucha
concreta pontifican sobre lo que pudo ser, estas palabras que pertenecen a otro
cubano que vivió la guerra de Angola para decir en propiedad lo que dice:
Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa
solar
Del manifiesto marxista y la historia del hambre
Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
Que cumple un deber
Y regalarle ropitas a la pobrecita
Hija del chofer
Que fácil de enmascarar sale la oportunidad.
Que fácil es engañar al que no sabe leer
Cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.
Que fácil es trascender con fama de original
Pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
Que fácil de apuntalar sale la vieja moral
Que se disfraza de barricada
De los que nunca tuvieron nada
Qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
La caravana en harapos de todos los pobres
Desde un mantel importado y un vino añejado
Se lucha muy bien
Desde una mesa gigante y un auto elegante
Se sufre también
En un amable festín se suele ver combatir.
Si fácil es abusar más fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.
Que fácil es protestar por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
Del manifiesto marxista y la historia del hambre
Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
Que cumple un deber
Y regalarle ropitas a la pobrecita
Hija del chofer
Que fácil de enmascarar sale la oportunidad.
Que fácil es engañar al que no sabe leer
Cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.
Que fácil es trascender con fama de original
Pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
Que fácil de apuntalar sale la vieja moral
Que se disfraza de barricada
De los que nunca tuvieron nada
Qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
La caravana en harapos de todos los pobres
Desde un mantel importado y un vino añejado
Se lucha muy bien
Desde una mesa gigante y un auto elegante
Se sufre también
En un amable festín se suele ver combatir.
Si fácil es abusar más fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.
Que fácil es protestar por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos
Contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor.
Viva el harapo señor
Y la mesa sin mantel
Viva el que huela a callejuela
A palabrota y taller.
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