lunes, 28 de marzo de 2011

CHILE, UN DEJA VU PERMANENTE (ANDRÉS BIANQUE)

Sin compartir el "fatalismo" sobre el futuro de la izquierda chilena, publicamos este texto de Andrés Bianque que evidencia muchos de los males que nos aquejan como izquierda, asumiendo aquello de que "al que le venga el sayo, que se lo ponga". (Alma Negra)

CHILE UN DEJA VU PERMANENTE
Como para que entendamos a la raza humana, es el sol el que se esconde cada tarde, no nosotros. (Anorak Emutiaa)

Sería grato una pandemia de Alalia, sobre un montón de personajes de izquierda. Sobretodo algunos viejos vinagres, malditos lastres que no paran un segundo de lamerse y relamerse los laureles autoimpuestos. Que son un retroceso para los procesos, que tienen a flor de labio leporino sus historias trucadas y tergiversadas. Hubiésemos sabido lo caro que nos iba a costar las piedras que arrojaron contra las bestias en su momento, mejor que se hubieran quedado paseando como turistas-víctimas en Europa.

Tienen que palmarse una centena de Revolusaurios, para que las nuevas camadas aprendan. Porque son realmente insoportables algunos pelmazos que dan cátedra sin que nadie se los pida de cómo fue, por qué fue, cómo debió haber sido y lo más desagradable, se pasean diciendo, cómo debe ser, denigrando la opinión de los nuevos sujetos sociales.

Es que las críticas tienen que ser con altura de miras. O sea, hay que intentar escalar a sus alturas, desde la posición pigmea que se tiene. Hay que escribir con cuidado, sino son diatribas, sino son mensajes ocultos, financiados por los Yankees. Exigen respeto y educación, cuando pareciera que quieren obediencia y sumisión. Quizás, cuando el único interés es servir a una causa justa, no se necesita andar afinando la pluma, para no arruinar alguna futura transacción.

Y a razón de ello, algunos, se solazan en sus meras descripciones periodísticas de huelgas, chuchoqueos políticos y asuntos laborales. Aburren con sus datos insípidos, su letra precisa y acicalada, su sacrosanta objetividad fingida de profesionales chatos, que son incapaces de plasmar dos líneas rupturistas o innovadoras. Esos fifiriches son la delicia de algunos medios, describen, jamás proponen, jamás desenmascaran la médula central de las injusticias. Cronistas de pacotilla, articulistas baratos reparando su autoestima.

Otros, llorando mil años por los desaparecidos, entendible, pidiendo justicia por sus cuerpos ausentes, más que justo. ¿Pero qué más aparte de eso? ¿Qué más aparte de dorarse a fuego lento de lamentos lejanos? Lloren por las noches. De día involúcrense en algo palpitante, vigente. Estamos claros que varios usan los cuerpos desaparecidos como megáfonos de sus propios intereses, los suyos, no los de ellos.

Que a razón de su penosa desgracia, no se les puede criticar mucho porque sino se ofenden y se escinden.

Y redactando con angustia, porque hay ciertos cretinos que sí los escritos son muy largos, se aburren y no leen, no ve que son productos de Internet, máximo tres minutos en la misma página. Aún así.
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    Síganme los buenos, Chapulín Amaranto ¿Es necesario, a estas alturas, comentar el accionar del supuesto partido de vanguardia? ¿A alguien no le ha quedado claro su descaro, sus desfalcos, su matonaje, la mafia que rige sus raíces? Cierto sector propuso tres grandes tareas. Romper la exclusión. Se consiguió, Sí. Pero aquello fue sucio, bajo. De la misma manera que algunos mediocres obtienen lo que quieren a punta de mentiras, cuentos y engaños, porque de propios, con el pecho abierto y sin truculencias, no llegan a ningún lado. Se habló de la victoriosa labor de modificar la pauta del debate público. Lo cual se logró. El pueblo debatió hasta el cansancio sí el festival de viña, fue mejor o peor que el del año pasado. La reconfiguración de izquierda. Entendiendo esto como una izquierda esclava del comité central del Partido Comunista y sus intereses. (Por ejemplo. Izquierda Cristina y los Neo-Allendistas) es decir, una masa acrítica, lambiscona y callada. Algo así como los movimientos instrumentales o asambleistas, financiados y soplados desde ciertos bufetes de rosas y trigos. Ciertos “Independientes” que tienen como lema: “En estos tiempos lo más revolucionario es ser reformista” Intentar reformar el Capitalismo, es intentar domesticar un tigre adulto, con un libro de poemas. En el descaro citan a Gladys, citémosla entonces: “La Concertación no va a ser derrotada por la Derecha porque jamás dio la batalla contra ella. La derecha sólo la va a sustituir, con consentimiento de amplios sectores de la Concertación. Y nos viene a pedir a nosotros, a las fuerzas de izquierda, a la juventud, que votemos por ella, después que 12 años han estado en la misma mesa del banquete. Chantajean a la Izquierda, con el cuento de que hay que parar a la Derecha. Claro que hay que parar a la Derecha, pero eso se hace enfrentándola, desarmándola, pasándole la cuenta y con el pueblo movilizado, luchando como se hizo en dictadura" (Gladys Marín, 2002-16-06) Tres discursos más allá. Alejados de toda esta farándula y parafernalia partidista encubierta, otros se imbuyen en los procesos autónomos de los pueblos originarios. Eso a falta muchas veces, de un proyecto político propio. Quizás intentando captar las carencias ajenas y mezclarlas con sus posiciones políticas, que, accidentalmente, han sido omitidas. Otros, como se les acabó la ubre soviética, ven qué pueden sacarle a la pacha mama. Hay de quienes sí creen, sufren, mueren y respiran por estas causas, y No tienen partido o comandancia que les pida cuentas los fines de semana.  Algunos no han sido todo lo claro que deberían ser y contar las desavenencias entre el Indianismo y el Marxismo y cómo subsanar aquellas diferencias. Antes eran todos palestinos, vascos, catalanes, ahora son todos indianistas, asoman los Saharauistas. Buenos para ayudar en los problemas ajenos y malos para acordarse de los propios espantos. ¿Cuánto tiempo se mantendrá en boga lo que emana desde el sur? Dios se pasea en calzoncillos y pantuflas por entre las avenidas de la capital. La sagrada sopaipilla ungida de las esquinas, le entorpece la risa tenaz, cuando mira el ambiente. Mientras tanto, nuestro presidente se pasea por el mundo, comentando que su insecto favorito es el mono, lo cual, contradictoriamente, lo hace 200 millones de veces más astuto y sigue teniendo más propiedades que el ajo. Ya no resulta divertido comentar una vez más que el Opus Dei, es un conjunto de fascistas ungidos soplanucas desde el tiempo de Balaguer. Entonces, se sigue el hilo conductor que muestra la televisión. Instalan el debate público de la energía nuclear. ¿Casas para los allegados, término total de las deudas habitacionales, educación gratuita, atención de salud para todos, sin cheques en blanco? Temas que no tienen ningún auge en Twitter. A la par exigen que el factótum del capital del Norte, venga a Chile y pida perdón por atrocidades pasadas. Claro, resultaría hasta folclórico y de realizarse aquello, sería un “triunfo” demoledor y lo más probable es que cambiaría la historia de la humanidad. Ok. I am sorry. ¿Y? He ahí, en el cénit de la demagogia a algunos. ¿No sería sensato preguntar por qué ese olvido con Yemen y esa actitud de matonaje contra Libia? Es frágil la memoria, aquel país aportó, específicamente Gadafi, con bastantes millones en relación a la internación de armas en la década de los 80, contra la dictadura, aparte de otros jugosos aportes para los mismos combatientes manilargas de siempre, que ahora usan corbata y sólo viajan en auto. Y sobre lo mismo, ni siquiera pensar, que alguno de esos beneficiarios explique la metamorfosis del presidente Socialista de Libia. A prosópito. ¿Qué tal aquellos imbéciles que se pasean haciéndose pasar por anarquistas? Que no le trabajan un día a nadie, que se roban lo que pueden de las organizaciones, que combaten al capital, sólo pidiendo dinero para cervezas, que leyeron la tapa de algún libro de Malatesta y son abyectamente destructivos contra aquellos que intenten organizarse. Que justifican todos sus defectos con el cuento de ser “libres e independientes” Ratafustanes de pelo largo y cerebro enano. Enemigos número 1 del Anarquismo. Es más que obvio que el estar aquí obedece más a un acto reflejo que a una convicción. La presencia cuando es fingida, no tiene sombra. El Socioistmo planteado por toda la mutación omnívora hedonista de cargos y cargas, son otros que no pasan de ser meros tiros al aire, simples zapadores enviados de otros cazadores más fuertes. Salta a la palestra aquel Socioista de apellido Rossi, una verdadera papa frita. Crujiente, esbelta y dorada y de conocidos efectos sobre la salud. Incontinenti. El asunto es que resulta bastante fácil esconderse detrás de una ideología, realmente cómodo repetir los conceptos de otros, redundar en la sabiduría ajena y excluirse de lo propio. Porque, ¿de qué sirve atacar la miseria económica, cuando olvidamos adrede, criticar nuestra propia miseria o impericia? Al parecer, algunos piensan que el Socialismo, el Indianismo ó el Anarquismo, nos convertirá en hermosos seres humanos, por el sólo hecho de existir un equitativo ente regulador de la economía. Por mucho que el materialismo dialéctico ofrezca cierto Constructo de los procesos mentales, eso no garantiza absolutamente nada. ¿Cómo regular y profetizar el fruto de los procesos productivos neuroquímicos en las personas? Sí sólo lo económico, es el bálsamo de Fierabrás, la panacea que todo lo cura, ¿entonces a qué se debe el comportamiento de algunos muchos ilustres ángeles zurdos? El estar ocupados siempre en criticar lo externo, quizás es una excusa para no criticarnos por dentro. Aquello es una clara y flagrante contradicción dialéctica en su infinita sapiencia de modificarnos, de evolucionar, no involucionar. Ser de izquierda no es un don, no es una condición transitoria, es una actitud coherente con lo que se dice. Ser de izquierda o abogar por un sistema justo no nos canoniza, ni inmuniza contra los males que denunciamos. De estar equivocado, ¿Cuándo, cómo, ocurrió aquella unción de perfeccionamiento intrínseco sobre aquellos elegidos? Un verdadera revolución, un verdadero cambio, debe estar fundamentado en el amor, lo demás, meras monsergas apestosas. Deja Vu. Cuando la desigualdad y las injusticias llegan a un límite insostenible se levanta desde el fondo del océano popular, una ola de protestas. Un maremoto social contra toda corriente draconiana. Sin embargo, sobre la cresta de esa ola social, se puede apreciar a destacados sufistas de izquierda conduciendo ese caballo marino hacia sospechados y poco originales puertos. Vayámonos preparando, en los próximos 20 años no habrán grandes cambios en Chile. Todo seguirá igual. En lo medular no habrá ni el más mínimo cambio. El árbol social será dominado sin contrapeso por hojas amarillas y verdes. En Chile, la izquierda no existe. Simplemente no existe. Lo que existe, es un simple conjunto de personas, quizás bienintencionadas, improvisando todo el tiempo. Los demás, pequeños burgueses gentil hombres que pretenden modificar un sistema perverso en sí mismo, con un par de reformas. Cada vez que estalle la olla social por tanta presión, la válvula de escape serán las elecciones. A la cabeza estarán aquellos que se dicen de izquierda, tratando de arrear ovejas a la tranquilidad institucional, como buen zagal del sistema.  De portada. Hay muchos medios de información de izquierda que NO toleran el cuestionamiento contra la izquierda. Parecieran medios de comunicación manejados y manipulados por esos mismos, que supuestamente son, los liberadores del mundo. Si son padres de familia, aquello de “Sí no te gusta, te puedes ir” no les debe parecer ajeno. Nada de arreglar o tomar criticas. Hipócritas, farsantes de facsímiles sólo acordes al son que de ellos emana. Las líneas redactadas deberían decir: “Muerte al sucio capitalista opresor del mundo, viva la clase desposeída” para que sea del gusto de los dueños del monopolio de los medios de izquierda. Los medios de comunicación, son la avanzada más fuerte que tenemos, más fuerte que las balas, que los discursos, que las huelgas o los paros. ¿Dudas? Sólo basta con preguntarles a los estudiantes secundarios, aquello de nombre ¿Revolución Pingüina? Entre miles de ejemplos más. Vamos a pedales, mientras ellos viajan en jet. Discutimos lo que ellos quieren que discutamos. Nos peleamos las sobras, mientras ellos van de compras. Oda a lo inútil, emana de ciertos acordes, párrafos, poemas y proclamas que no sirven más que de adornos. ¿Tal vez se repiten una y otra vez los mismos errores tácticos o estratégicos? La Izquierda, un Coloso, una Amazona en llamas, donde lo normal es que sigamos perdiendo, lo extraño sería que empatáramos y lo milagroso, que ganásemos. No es arenga, ni monserga, sino el más claro, honesto parecer.

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CUANDO VEAS ARDER LIBIA (LUIS BRITTO GARCIA)

1
En 1984 viajo durante horas por desiertos libios que parecen paisajes lunares hasta complejos de cabrias y refinerías semejantes a estaciones espaciales. De allí salen cada día 1.600.000 barriles de petróleo que mantienen funcionando a Europa. Libia tiene reservas estimadas en 42 mil millones de barriles. Las potencias hegemónicas viven del constante derroche de la energía fósil que no poseen. En lugar de habilitar energías alternativas, la saquean a países que sí la tienen. Cuídate de la malignidad de aquél a quien favoreces, reza el proverbio libio. La primera condición que debe cumplir hoy un país para ser invadido es tener hidrocarburos o ser zona de paso de éstos.Leer más[+/-]

    2 En 1836 Libia es asaltada por turcos, en 1912 invadida por italianos, en 1943 conquistada por ingleses, en 1951 ocupada por tropas británicas, estadounidenses e italianas que sostienen al títere rey Idris, quien acapara los crecientes ingresos petroleros. En 1969 Muammar Kadafi, un coronel de 27 años, comanda una rebelión militar que expulsa las bases extranjeras, crea en 1970 la Compañía Nacional de Petróleo que domina la mitad de la producción, y en 1977 proclama la Gran República Popular Socialista Árabe de la Jamahiriya. Cuando el ganado cae, lucen los cuchillos, advierte el refrán libio. La segunda condición para que un país sea invadido es que asuma el control de sus recursos naturales.
     3 En 1984 asisto en Trípoli al 15 aniversario de la Jamahiriya. Presencio multitudinarias asambleas populares donde se debaten y aparentemente se resuelven problemas. El Libro Verde se presenta como la Tercera Teoría Universal, y proclama la iniciativa y primacía de las organizaciones de base. Afirma que “la democracia es el poder del pueblo y no el poder de un sustituto del pueblo”. Asevera que “la representación es una impostura”. Proclama que “el partido representa sólo a una fracción del pueblo, mientras que la soberanía popular es indivisible”. Aduce que “los congresos populares son el único medio de la democracia popular”. El pueblo se divide en congresos populares de base; cada congreso elige un comité que lo dirije y el conjunto de comités forman los congresos populares. En las calles las damas usan velo, pero en los desfiles batallones femeninos lucen magníficos rostros y cabelleras; hay mujeres científicos y muchachas pilotos de aviones de combate. Libia tiene para 2010 un PIB estimado de unos 76.557 mil millones de dólares, con incremento anual de 6,7%. Actualmente sus exportaciones anuales de unos 63.050 millones de dólares comparadas con sus importaciones de 11.500 millones le otorgan una balanza comercial ampliamente favorable y le posibilitan acumular reservas por unos 200.000 millones de dólares, que respaldan una insignificante deuda externa de 5.521 millones de dólares. Ello le reporta el mayor PIB per cápita (14.534$) y el mejor Índice de Desarrollo Humano en África. La expectativa de vida es de 74 años, la mortalidad infantil de 18 por l.000 y el analfabetismo de 5,5%; el gasto en Educación es del 2,7% del PIB mientras que el de Defensa no excede de 1,1% del PIB. Sin embargo, subsiste un 30% de pobreza. Quien no ayuda a su familia, no ayuda a nadie, enseña el proverbio libio. La tercera condición para ser invadido es apoyarse en las bases populares y redistribuir la riqueza social.
     4 La Jamahiriya no sólo aboga por la democracia directa. Es nacionalista, porque expulsa bases militares extranjeras y apropia recursos naturales. Es integracionista, pues apoya la Unión Africana y predica la coordinación o confederación del Mundo Árabe, una comunidad cultural de 339.128.336 habitantes distribuidos en tres continentes sobre 13.707.811 kilómetros cuadrados y que posee la mayoría de los recursos energéticos del planeta. Libia defiende estos recursos apoyando con firmeza las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En sus primeros tiempos la Jamahiriya es internacionalista. En la Conferencia sobre el 15 aniversario de Al Fatah en Trípoli intervienen un gigantesco dirigente de los indígenas en Estados Unidos, quien denuncia duramente el genocidio contra su pueblo; el reverendo afroamericano Farrakah, quien amenaza a la potencia norteña con tormentas, granizo y guerra nuclear; el comandante Tomás Borge, quien rechaza humanísticamente cualquier hipótesis que lleve al holocausto atómico, delegados de Al Fatah que nos reúnen en sesión aparte para explicarnos las diferencias internas en su movimiento. Esta solidaridad atrae la condena unánime de las potencias que luchan por desintegrar el resto del planeta. Una mano sola no aplaude, reflexiona el aforismo libio. La cuarta condición para ser invadido es predicar la integración del Tercer Mundo.
    5 En un oasis frecuentado por camelleros almuerzo cordero asado. El 90% de los seis millones de libios son musulmanes. Como en los restantes países islámicos, a las diferencias entre clases e ideologías se superponen las de parcialidades religiosas y a éstas las de sectas y clanes y etnias y regiones y generaciones, más las divergencias con más de medio millón de inmigrados. Demasiados capitanes hunden el barco, reza el dicho libio. La quinta condición para ser invadido es que los agresores dividan para imperar. 
    6 Durante el 15 aniversario de la Jamahiriya veo pasar a poca distancia a Kadafi. Es para entonces un joven con sobrio uniforme verde, que habla y discute animadamente con la multitudinaria asamblea. Pocos seres han sido más adulados por las potencias para comprarle petróleo, pocos más satanizados por los medios de ellas para despojarlo de él. Tribunales internacionales sordos, ciegos y mudos ante la impunidad del terrorista Posada Carriles condenaron a Libia por la supuesta voladura de un avión en Inglaterra. Kadafi pagó bajo protesta las indemnizaciones del caso. Sin previa declaratoria de guerra, la administración Reagan viola el espacio aéreo en el golfo de Sirte en 1981 y en 1986 bombardea Trípoli, arrasa la residencia de Kadafi, le asesina una hija y cerca de un centenar de compatriotas. Las mismas agencias noticiosas que celebraron ese genocidio deploran ahora supuestos bombardeos contra manifestantes. Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son “mercenarios”. Entre su repertorio de disparadores de pánico no dejan de invocar las “armas químicas” ya atribuidas a Irak. Quien replica al león, tiene mal aliento, advierte el proverbio libio. La sexta condición para ser invadido es ser demonizado por las agencias internacionales. 
    7 La tormenta informativa se traduce en falta de información ¿Qué sucede realmente en Libia? ¿Siguen funcionando las organizaciones populares, o son desplazadas por clases políticas? ¿Sustituye la representación a la participación? ¿Es creíble que aumenten al unísono el Índice de Desarrollo Humano y el descontento social? ¿Ha cedido Kadafi ante el acoso de imperios y transnacionales? ¿Es sincera la enemistad con Libia de potencias que durante cuarenta años le han comprado petróleo y vendido armas? Durante ese lapso los omnipresentes medios omiten toda explicación. Mientras mandatarios de Estados Unidos y monopolios mediáticos se deshacen en elogios a favor de los sublevados ¿qué defienden éstos? ¿qué planean? ¿qué proponen? Las únicas credenciales del FNSL consisten en haber realizado un “Congreso Nacional” en Estados Unidos en 2007, financiado por la NED. Todos los medios del mundo esperan para difundir sus planes. Si no los declaran, es porque no los tienen o son inconfesables. Si se oponen a Kadafi ¿privatizarán los hidrocarburos? Si en verdad tienen apoyo popular ¿para qué necesitan la aplastante intervención de la primera potencia militar del mundo? Si desean el bien de su país ¿por qué lo exponen a la aniquiladora invasión de imperios extranjeros? No busques el placer en la desgracia de otro, aconseja la máxima libia. La séptima condición para ser invadido es ser falsificado por la desinformación. 
    8 Estados Unidos bloquea con portaaviones nucleares la costa libia y confusos despachos afirman que desembarca “asesores” armados hasta los dientes, mientras pacta contubernios de salteadores con la Unión Europea y un helicóptero militar de la OTAN es capturado en flagrante violación de la soberanía del país árabe. Walter Martínez revela que la London School of Economics preparaba el relevo de la dirigencia del país agredido: cuatrocientos becados libios eran adiestrados en las excelencias del neoliberalismo salvaje. Como en una pesadilla vemos repetirse la situación iraquí. El plan es robar el petróleo libio para con él lanzar un dumping que arruine y desarticule los gobiernos de la OPEP. La única política estadounidense es el saqueo global de hidrocarburos, lo cual a la larga conduce al bloqueo energético de las restantes potencias y a la Guerra Mundial. Venezuela propone una mediación, que Kadafi y la Liga Árabe aceptan, y el ALBA convoca una reunión plenaria para discutir la situación. La carga compartida pesa menos que una pluma, reza el apotegma libio. Cuando veas un país del Tercer Mundo arder bajo la agresión imperial, pon tu solidaridad en remojo.

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miércoles, 23 de marzo de 2011

Occidente bombardea, la Liga Árabe evade la responsabilidad

Pepe Escobar
Publicado por Rebelión.or
Traducido por Germán Leyens

La historia seguramente registrará la ironía de que la nueva doctrina bélica del presidente de EE.UU., Barack Obama, se perfiló a bordo de Air Force One en ruta al profundamente pacífico Brasil; luego en un mensaje a EE.UU. desde Brasilia (sí, la Operación Amanecer de la Odisea se lanzó desde los trópicos y no desde el Mediterráneo); y finalmente en un cuarto de operaciones establecido en la asoleada y sexy ciudad de Rio de Janeiro.
Estos son los parámetros:

El Pentágono debe realizar una “operación limitada” sin la participación de tropas de tierra (hay que pensar en la actitud hacia Bosnia y Kosovo de Bill Clinton en los años noventa).EE.UU. forma parte de una “coalición” (de los dispuestos), pero no la dirige (hay que pensar en lo contrario a George W. Bush en Iraq).La operación es para “proteger civiles” y no tiene nada que ver con “cambio de régimen” (una vez más Clinton supera a Bush).
Todo se basa en “sólida legitimidad internacional” conferida por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, más explícita que la que autorizó a la OTAN a actuar en Kosovo (por no mencionar la resolución inexistente para que Bush bombardeara Iraq).
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    Sin embargo, inmediatamente después que los Tomahawk empezaran a volar, la Casa Blanca comenzó a encontrar problemas. La “operación limitada” –como el bombardeo de las defensas aéreas y las instalaciones militares de Muamar Gadafi– prácticamente puede haber terminado y los estadounidenses se mueren por que los alivien del esfuerzo. ¿Pero quién se queda a cargo? El general Carter Ham, jefe del Africom de EE.UU. y actual comandante del Amanecer de la Odisea, lo resumió bastante bien, cuando dijo: “Lo primero que tiene que pasar es que se identifique qué es esa organización”. Vosotros combatís, nosotros observamos No será la Liga Árabe, cuyo voto por una zona de exclusión aérea sobre Libia fue ampliamente alcahueteado por cada diplomático occidental como base para la resolución de las Naciones Unidas. Pero entonces, el secretario general de la Liga Árabe Amr Mussa dio marcha atrás, y dijo que el ataque había ido más allá del objetivo inicial, que era proteger, no matar civiles. Y finalmente el demagogo y oportunista, Mussa volvió a recibir órdenes de la Casa de Saud (que presionó fuertemente por la zona de exclusión aérea): dio otra media vuelta, y dijo que la resolución estaba bien. Lo que nunca mencionan los medios corporativos occidentales es que entre los 22 miembros de la Liga Árabe fue Arabia Saudí –como líder de los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC)– la que cabildeó obsesivamente por la aplicación de la zona de exclusión aérea (gracias a la visceral mala sangre entre el rey Adbullah y Gadafi (vea El “top 10” del “Amanecer de la Odisea” en Rebelión del 22 de marzo); y que sólo Qatar enviará efectivamente un máximo de cuatro de sus cazas Mirage (nadie sabe cuándo). Incluso a pesar de que Obama llamó personalmente a Jeque Khalifa, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) cambiaron de opinión sobre el envío de sus jets y ayudarán solo en asuntos “humanitarios”. El jefe del GCC, Abdul Rahman bin Hamad al-Attiyah, insistió en Abu Dhabi en que Qatar y los EAU forman parte de la “coalición” –pero se negó a explicar cómo-. En cuanto al rey de Bahréin, Hamad al-Khalifa, prefirió explicar superficialmente que el minúsculo reino había frustrado un “complot externo” para debilitar su seguridad y estabilidad; también agradeció profusamente a las fuerzas de invasión saudíes que ahora le ayudan a reprimir todas las protestas pacíficas. Los sorprendentes titubeos y la hipocresía del GCC y de la Liga Árabe son complicados por la hostilidad abierta de la Unión Africana (UA) hacia la “coalición”, expresada en un comunicado desde Nouakchott, Mauritania, llamando a “un fin inmediato de todos los ataques”. La UA sólo demanda que Gadafi asegure que “ayuda humanitaria” llegue a los que la necesitan. Esto revienta el mito de que la “comunidad internacional” apoya el Amanecer de la Odisea. Las dictaduras árabes –que una vez más han aprobado un ataque a un país musulmán– temen a muerte la reacción de sus poblaciones si aumenta el “daño colateral”. La blogosfera árabe está saturada de acusaciones de que la ONU y la Liga Árabe han aprobado una desvergonzada conspiración occidental para apoderarse del petróleo libio. Los países africanos se oponen en su mayoría. Las potencias emergentes clave –Brasil, India, Indonesia, Turquía– no participan. Los cuatro miembros del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) se abstuvieron en la votación en la ONU. China ha sido plenamente consciente de que tanto en África como en Suramérica –donde sus intereses comerciales rivalizan ahora con los de EE.UU.– el apoyo a la “coalición” es mínimo. Y Rusia ha ido un paso más lejos: según el primer ministro Vladimir Putin: “La resolución es defectuosa y deficiente… Lo permite todo. Se parece a llamados medievales a las cruzadas”. Es verdad, Rusia tiene contratos de armas con Libia de un tenor de 4.000 millones de dólares, y la mitad está pendiente. No es sorprendente que el supremo del Pentágono, Robert Gates, no haya podido convencer a Moscú para que apoye a la “coalición”. Disputa encarnizada Será que esta “coalición” tiene que ver en realidad sólo con la OTAN. ¿Será verdad? Hay una disputa encarnizada dentro de la OTAN. Nadie sabe cómo interpretar esa resolución “que permite todo”. En Gran Bretaña, el Ministerio de Defensa jura que la eliminación de Gadafi no forma parte del mandato (reflejando la opinión de Gates, quien dijo que sería “imprudente”). Pero el gobierno de David Cameron piensa que todo tiene que ver con el cambio de régimen. Y así es en la práctica para el gobierno de Obama –véase que todos, desde el presidente Obama a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, insisten en que “Gadafi debe irse”. Francia –siguiendo el síndrome napoleónico del presidente Nicolas Sarkozy– no quiere entregar el comando a la OTAN. Otros miembros de la OTAN se quejan en voz alta de que los anglo-franceses más EE.UU., monopolizan todas las decisiones. Turquía, extremadamente preocupada por las muertes de civiles, y sobre todo preocupada por preservar su actual excelente posición en el mundo musulmán, se opone firmemente a una intervención de la OTAN –y en su lugar aboga por una revisión de otras posibles estrategias e incluso por un inmediato alto el fuego occidental. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan dijo: “La intervención militar de la OTAN en Libia y en cualquier otro país sería totalmente contraproducente”. En este contexto, es absurdo creer –como los proverbiales sospechosos de los think-tank– que una intervención de la OTAN siguiendo el modelo de Kosovo sería “exitosa”. En 1999, la OTAN bombardeó Yugoslavia durante 78 días, lanzó por lo menos 20.000 toneladas de bombas; y produjo miles de “daños colaterales” – todo en nombre de la “protección” humanitaria de los albanos en Kosovo. La masacre de Srebrenica, a propósito, tuvo lugar después de que la OTAN impuso una zona de exclusión aérea sobre Bosnia. Liga de forajidos El consorcio anglo-francés-estadounidense que dirige el Amanecer de la Odisea se ha dejado engañar por su propia propaganda –convencido ciegamente de la participación de la Liga Árabe- E incluso si la Liga Árabe participara totalmente, significaría que el Amanecer de la Odisea está apoyado por los mismos personajes de los que intenta librarse la gran revuelta árabe de 2011. La posición de la Liga Árabe se basa en dos motivos muy tenebrosos. Uno es el rey Abdullah y la obsesión de la Casa de Saud de eliminar a Gadafi. El otro es la campaña de Mussa por convertirse en el próximo presidente de Egipto. Mussa recibe sus órdenes de la Casa de Saud mientras trata de seducir a Washington para que apoye su candidatura a la presidencia. La resolución de la ONU no tiene nada que ver con alto el fuego. Los propios “rebeldes” ya han dicho que no aceptarán otra cosa que un cambio de régimen. La resolución apunta a un cambio de régimen –no importa lo que digan los militares británicos y estadounidenses-. Hay que contar con que caerán más misiles de crucero en el complejo de Gadafi en Bab al-Aziziya. Si Gadafi resiste, las cosas se pondrán aún peor. Según el derecho internacional su régimen sigue siendo legítimo. Podría incluso invocar el derecho a combatir contra una insurrección armada que trata de derribar su régimen. En realidad tiene más derecho que las dictaduras de Yemen y Bahréin, que matan a tiros a los manifestantes desarmados. La verdadera prueba para la nueva doctrina bélica de Obama –y sus acólitos europeos– será cómo lograr un cambio de régimen sin una guerra terrestre. Pero la historia podrá decidir que exactamente como en Georgia, Chipre, Nagorno-Karabakh, Kosovo o Nor/Sudcorea, podríamos estar en camino de despedirnos de la Libia unificada.

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lunes, 21 de marzo de 2011

La Dictadura Mundial se empeña en su marcha

Beto, http://poesiapopular-beto.blogspot.com/

- 1 -
La dictadura mundial
se empeña en su marcha,
dividiendo a sus anchas
a los pueblos por igual.
Están los que tienen su aval
y los tiene como amigo,
a los que le da abrigo
si aceptan su codicia,
y estan los que le propicia
“humanitario” castigo.

- 2 -
Hay democracias compinches
y otras que no son tanto,
tiene dictadores santos
y otros que le arman bochinche.
Tiene dictadores pinches
que a veces son muy inciertos,
y hay gobiernos por cierto
que el imperio les da duro,
y les desea un futuro
de desdicha y desconcierto.
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    - 3 - Tiene terroristas tiernos y democracias muy malas, a las que le corre balas con fuego de mil infiernos. Tiene aliados eternos que son de igual calaña, que con alevosa saña van en pos de la energía, esto es lo que siempre guía su belicosa campaña - 4 - España, Bélgica, Holanda Gran Bretaña, Italia, Grecia, Dinamarca, Francia necia USA parte de la banda. Socios que van en demanda de la ansiada presea, locura paneuropea contra su antiguo socio, las bombas son por negocio en su imbécil “Odisea” * - 5 - El petróleo ansiada meta es lo que más les preocupa, democracia va a la grupa va de pantalla y careta. Es la misma cantaleta de un imperio aún fuerte, dice proteger la suerte del pueblo, sus habitantes, pero siembra a cada instante ataques, bombas y muerte. - 6 - Nobel Premio de la Paz le regalaron a Obama, pero en vez de Paz derrama guerra artera y falaz. Este imperio rapaz con su “odisea” funesta, quiere una Libia presta con un títere obediente, vayánse inmediatamente pero vayánse a la cresta. Beto

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EL ATAQUE DEL IMPERIO A LIBIA (Alma Negra)



La guerra es la continuación de la política por otros medios, a saber, los armados.
Es un acto de fuerza que se lleva a cabo para imponer el dominio y la propia voluntad. 
Carl con Clausewitz
     
Más de 110 misiles  han caído a la fecha sobre Libia lanzados por la Coalición encabezada por Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España y demás aliados, mientras se despliegan en la zona, redoblando la amenaza, todo tipo de fuerzas incluidos portaviones y  submarinos atómicos. Alemania, China y Rusia observan a la distancia la nueva aventura de sus socios imperiales cuyo fin no es más ni menos que el control y dominio geopolítico de la zona y principalmente el petróleo.
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    Sabido es que, el desarrollo del capitalismo, basado por un lado en la explotación del hombre por el hombre, y por otro lado en la competencia que culmina en el proceso de concentración de la riqueza y el poder, necesariamente conduce a la lucha por las materias primas, el control de la tecnología y de los mercados. En este marco, no existe ninguna guerra en que la primera victima de la guerra no haya sido la verdad. Por cierto que las violentas invasiones, dominio  y subordinación de los pueblos y naciones de África, América Latina y Asia fueron realizadas siempre  bajo pretextos civilizadores. El cowboys matando indios en Norteamérica, el Boers en Sudáfrica, el español en Chile, el francés en Indochina o el ingles en la India, respondían a la misma lógica: dominar a los pueblos por la fuerza para apoderarse de sus riquezas bajo distintos pretextos que la mayoría del “mundo civilizado” aceptaba como correctos y justos. No es muy distinto a Hitler encubriendo sus ataques bajo el pretexto de proteger a las minorías germanas y en la depuración de la raza amenazada por las razas inferiores, o a los norteamericanos en Iraq tras un supuesto poder atómico que nunca existió.  
    Evidentemente desde hace mucho la propaganda y la información es un medio más incorporado a la guerra en todas sus fases, máxime cuando la dominación ejercida a escala planetaria requiere del dominio (imposición) de las ideas que configuran y determinan la “opinión publica” y el mal llamado “sentido común”.  Si el poderío industrial-militar de la dominación es abismante e impresionante, de igual modo lo es su aparato propagandístico constituido por Centros de Investigaciones, cadenas monopólicas de diarios, radios y televisión y miles de ONG, institutos, sectas, organizaciones de todo tipo articuladas para replicar el discurso único. Un poco-mucho de lo que George Orwel anunciaba en su  famosa novela “1984”. 
    En momentos que el mundo árabe se levanta en distintos países derribando monarquías títeres del imperio, la oleada revolucionaria llega a Libia constituyéndose un movimiento que intenta el derrocamiento de Gadafi y su régimen. ¿Es Gadafy representante de un régimen socialista, popular que haya desarrollado transformaciones revolucionarias en la sociedad? Evidentemente que no. Más allá de la revolución inicial, el libre verde y el diseño de una sociedad con alto nivel de participación desde las bases, nunca fue un proyecto clasista, que se planteara la propiedad colectiva de los medios de producción social. Evidentemente su postura nacionalista y antiimperialista lo llevó a episodios de alto nivel de contradicciones con el imperialismo que apeló al bombardeo de su palacio en su máxima algidez.  No obstante “ese” Gadafy en el plano internacional había sido ya aceptado por los estados y grupos económicos que no vacilaban en desarrollar pingues negocios. Baste recordar que el propio EEUU debió pagar indemnizaciones por el ataque a su palacio, que últimamente Gadafy había sido excluido del llamado “eje del mal” y la excelente relación comercial entre su gobierno y Berlusconi. Los datos del régimen interior, de los niveles de democracia interna son brumosos y caen de lleno en la campaña de demonización del personaje. Ciertamente se reconoce un nivel de desarrollo económico y cultural del país que no tiene paralelo en la región, lo que explica una extensa capa social de pequeña y mediana burguesía culta, progresista, que ve en las democracias occidentales un modelo. También es cierto que Gadafy tenía y tiene altos niveles de contradicción con los musulmanes fundamentalistas. Así como también es conocido el hecho de la presencia de muchos trabajadores extranjeros y mano de obra calificada, que disputa con los nativos los puestos de trabajo.
    Las movilizaciones de los árabes en la región, apoyadas también en la crisis alimentaria que sacudía al país, son las causas que articulan el movimiento que se plantea el desalojo de Kadafy.
     A la fecha no está clara la composición social y política del movimiento, sus objetivos, relaciones y vínculos. Trasciende la existencia en su interior de corrientes fundamentalistas, monárquicas, personas hasta ayer funcionarios del propio régimen de Gadafy, sectores liberales y progresistas descontentos con el régimen. La dinámica de la confrontación interna, el paso de la protesta pacifica o civil a la lucha armada interna, es un hecho no menor pero desconocido absolutamente por la maniobra imperialista de cooptar el movimiento inicial para, a rio revuelto, imponer sus términos o voluntad.
    Es necesario por tanto detenerse un momento a analizar el carácter del conflicto planteado, que escala, antes de la intervención imperialista, a una guerra abierta entre dos facciones armadas. ¿Es alguna de ella representante de los intereses de la clase obrera o de los sectores populares de Libia?
    Hasta ahora no hay ninguna información confiable al respecto y por el contrario, todas las informaciones existentes señalan que es una lucha por el reparto del botín, por cuotas mas o menos dentro del mismo tipo de estado.
    Al respecto, Lenin señalaba en su disputa con los socialdemócratas que apoyaban a sus respectivas burguesías, que la actitud correcta del socialismo revolucionario era el no tomar partido por ninguna de ella y aprovechar las contradicciones para develar el carácter de clases y preparar la lucha independiente por el poder.
    El tomar partido por quienes luchan por derrocar a Gadafy significa apoyar una fracción contra otra y reforzar el clima propagandístico generado por el imperialismo para intervenir. Por ello era correcta la apreciación de Fidel castro y de Chavez de oponerse a la intervención de fuerzas extranjeras y permitir que los propios libios resolvieran sus contradicciones en respecto de la autonomía y de no intervención en los asuntos internos de otro país.
    Porque es absolutamente irreal la resolución de proteger un movimiento civil o población cuando ya esté movimiento esta armado, con tanques y artillería, y que asume el control de territorios y ciudades.  Estamos frente a una guerra civil en donde claramente la coalición imperialista interviene a favor de una de las partes a partir de un mandato ambiguo, resistido por quienes, desde el propio imperio, saben que una cosa en la guerra es bombardear ciudades, controlar el Estado y el aparato administrativo y otra cosa muy distinta es ganar una guerra que exige de infantería, que exige control y subordinación de la población, que exige permanencia en los territorios y hegemonía ideológica cuestión que ni las bombas ni la metralla construye. Son las lecciones de Vietnam, Afganistán, Iraq  como ayer fueron Argelia, India, etc. Claramente la posibilidad de que se habrá una larga guerra de resistencia al invasor, es el peor escenario para las fuerzas imperiales y es de ya la defunción política de las fuerzas que inicialmente se levantaron contra Gadafy, que resistieron la entrada de fuerzas extranjeras y que ahora se convertirán en aliados y títeres del invasor.     
    Las consecuencias de la intervención imperialista en Libia, no serán menores y reforzaran el fundamentalismo musulmán que en el sentimiento antiimperialista encuentra terreno abonado. No menor serán las tensiones que se acumulan al interior de los países imperiales y su lucha por la hegemonía: cualquier avance del adversario en el control de territorios y materias primas es un peligro latente en la disputa. China en particular con sus inversiones, centenares de asesores técnicos y trabajadores instalados en Libia, por ejemplo.
    La resolución de Naciones Unidas de no intervención en los asuntos internos de los países, en la practica es letra muerta desde hace mucho. La necesidad del control de las últimas gotas de petróleo que tiene la humanidad lleva a los países imperialistas a una guerra despiadada, preámbulo de los escenarios futuros de lucha por el alimento cada vez más escaso y principalmente por el agua.
    Una vez más, los hechos concretos, esta vez el ataque de la “Coalición” a Libia, muestran el carácter real del imperialismo y el rol de gendarme que tiene su cabeza imperial, los Estados Unidos.  Cabe preguntarse si después de esta nueva aventura bélica no vienen Cuba o Venezuela como muchos de los apologistas imperiales vienen solicitando.

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